Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de mayo de 2016

De elecciones, molinos y arañas radioactivas.




Las elecciones dominicanas del 2016 son pasado mañana. Honestamente no se como hablar acerca de ellas. He reescrito esta introducción unas cuantas veces, inconforme con mis palabras. Se me dificulta hallar que decir acerca de un proceso que cada cuatro años nos aplasta el alma un poquito más. Es posible que sea eso mismo, que mi mente encuentra tan malo el hecho que mis palabras goteen  sin efecto, cuando el teatro del absurdo que es nuestro gobierno hace y dice lo que quiere; que rechaza de inmediato cualquier esfuerzo como inconsecuente.



El teatro de lo absurdo. Ese es el término con que quería enlazar los temas en este pequeño artículo. Pero no puedo. No encuentro humor ni placer en quizás hacer sonreír a un manojo de lectores. Simplemente no es gracioso. El dominicano se esfuerza sobremanera para hacer de esta farsa algo digerible. Hace chistes, escribe memes,  hace caricaturas  de personas que de por sí ya son caricaturas. Pero es desesperante ver como los mayores excesos del teatro simplemente arrancan alguna azarosa risita.



Como ejemplo, la llamada del presidente. Es un espectáculo oneroso y perverso gastar los recursos estatales en llamar a todos los dominicanos y los que se sospecha que lo son, sin importar su localización en el orbe terráqueo. Es una burla (usando el sentido moderno de burla y el sentido medieval de “seducción engañosa”) abierta. Es un remanente del asqueroso balaguersimo que aún se respira. Pero no ha de sorprender que se haga esto,  porque los actores de la obra teatral saben que su público se limitará a hacer algún chistecito en Facebook.



Y la obra se mantiene en escena gracias a esto. Los actores se vuelven su personaje porque se nos olvida que la farsa se vuelve la realdad si se sostiene suficiente tiempo. Nos hacemos de la vista gorda cada vez que un senador o diputado toma aires de Quijote, pintándose como “desfacedor de tuertos y socorro de menesterosos”, usando el dinero del pueblo para acreditarse victorias sociales (Ya sea llevar agua a poblados o tirar tendido eléctrico.).  Un heroísmo que no le corresponde a ningún individuo en un país que se supone sea democracia representativa. Hasta quienes nos quejamos con rigor casi académico no podemos evitar ser un poco seducidos por la obra teatral, firmando nuestras quejas con “:p” o con “XD”.



Amigos míos, los héroes quijotescos que presenta el partido de gobierno no son más que eso, Quijotes. Hombres y mujeres de cerebro refrito, incapaces de enfrentar su propia mentira. Es hora de desgarrar el velo de misterio que protege a nuestros actores. Dejarlos al descubierto como los mequetrefes que son. Comprender que la vida real no es una obra de teatro y que esta no es una comedia. Cae como responsabilidad nuestra volvernos más serios ante los chistes de mal gusto que se forman en las bocas presidenciales y legislativas.



Si acaso queremos permitir algo de teatralidad en nuestras vidas,  doy como opción que pidamos que nuestros actores sean Hombres Araña en vez de Quijotes.  Sí, ese mismo, el que se pega en paredes y sermonea acerca de poder y responsabilidad. El que en una película salida hace unos pocos días tiró esta perla, más o menos así:



“Si ocurren cosas malas, y teniendo el poder que yo tengo, estas recaen sobre mí.”



¿No sería acaso mejor la obra si el actor presidencial comprendiera que sus “logros” son molinos de viento y no gigantes? ¿Que con su poder total su responsabilidad ha de ser total también? Actos de bien, no para la propia gloria como un Quijote, sino para el bien del desposeído. Bien anónimo y sin ánimo de fama.



Mi gente, no vote por los actores que tienen casi veinte años con su misma obra grotesca. Voten, pero voten en contra del chiste y el mal gusto. Estos héroes trágicos cabalgando contra quimeras llevan décadas tratando de entretener en vez de tratando de gobernar. Es hora de mostrar que el poder está en nuestras manos y lo usaremos con responsabilidad y firmeza. Tomen esto en serio.

Igual que el Hombre Araña.



 



Posdata: He evitado con el mayor cuidado posible nombrar al partido de gobierno, a sus miembros y a sus candidatos. Mientras más se les menciona más reales se vuelven y Google Analytics ama mostrarnos sus lúgubres anuncios cada vez que los invocamos. Tengan un buen día.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La buena teta y sus malos hijos.

Tengo un bebé de un mes de nacido. Nada mantiene a mi hijo más tranquilo que estar pegado de su teta. En el momento en que es despegado de susodicha teta, mi hijo grita de una manera desconsolada, hasta se podría decir de manera iracunda. Llora porque se le ha quitado lo único que conoce le pertenece en esta vida, lo único que le da sentido a su existencia. Llora porque está incomodo con nuestro manejo inexperto de padres primerizos y quiere simplemente mamar hasta el fin de los tiempos, libre de cualquier control parental.

Se podría decir que, si este no viniera de un niño pequeño, el comportamiento aquí descrito es uno engreído y egoísta. Ser egoísta y engreído es un rasgo de supervivencia en un bebé, quien necesita estar mamando todo el día para crecer y hacerse fuerte y sano. Ya cuando va avanzando en edad es necesario destetar. Así se ayuda a formar esa identidad propia, libre del seno materno que será la personalidad firme y establecida del niño/a. Nunca he escuchado de casos en el cual no haya destete, el niño siendo niño por toda una vida hasta lo infirme de la vejez, cuando la teta este muerta y seca y el niño anciano y moribundo.

Excepto que obviamente lo he escuchado y visto con mis propios ojos.

Aunque se que a muchos les gustaría más una comparación con un impávido pene erecto, la verdad es que esta República Dominicana se compara más fácilmente con una teta, tumefacta y llena de leche. A esta teta es derecho y menester estar pegado durante los años formativos, la infancia, la niñez en el colegio, la juventud universitaria. Pero después de esa edad es sin lugar a dudas un acto engreído y egoísta mantenerse pegado de la teta nacional.

Aparentemente el sabor de la leche que mana del poder es tan dulce que enloquece los sentidos de sensatos y criminales. Hombres supuestamente demócratas han sabido durar décadas aferrados al poder, adictos a la ambrosía que es ser presidente de la república. No solo eso, sino que se ceban con la leche de manera tan obvia y grosera que esta les sale de cada orificio corporal.

Vivos ejemplos hemos tenido en las pasadas semanas, cuando los testaferros de Leonel Fernández callan, golpean y maltratan gente por el simple hecho de expresarse en contra del otrora emperador nacional. Paleros (en pleno siglo XXI) los cuales con sus actos revelan que obviamente maman también su dotación de leche, en dosis de 500, 1,000 o 2,000.

Pero no solo podemos acusar a los sapos coprófagos del estado de acaparar la leche de nuestra bien amada teta. Fuimos nosotros mismos los que los instalamos bien agarrados del pezón, dispuestos a vender nuestra dotación por una lamida directa sobre su piel alucinógena. Vendimos nuestro patrimonio a unos sapos que hoy día todavía no paran de croar su preponderancia y su libre conciencia ante un pueblo lleno de niños flacos y brutos que nunca tuvieron acceso a esa leche materna-nacional.

Y para colmo quedan adictos al sabor amargo de los desechos corporales del ex emperador que claman como leprosos deseosos de tocar el manto de Jesús para que vuelva a morder el pezón de la patria, a sacarle ya un poquito de sangre porque leche no le queda desde que su séquito la mamó directa de los poros de el. Gente no conforme con que el presente emperador siga el esquema de empobrecimiento y robo velado por circo romano, sino que lo quieren en turnos, Leo/Dani/Leo/Dani, ad náuseam.

Recuerden amigos y amigas que la leche de la teta que es República Dominicana no nace del subsuelo ni de la ayuda externa ni de la lotería. Nace del esfuerzo de millones de personas que aunque se afanen en no querer serlo son trabajadoras y honestas. Viene del esclavo de zona franca que gana 40 pesos la hora y del dueño de PYME que paga cientos de miles mensuales en ITBIS. Esta teta es tu teta y mi teta. Es muy importante reconocer que hemos regalado lo nuestro, que lo hemos dado a precio de oferta cuando es nuestro don más preciado.

Es importante no dejar que vengan a estas alturas de juego viejos infames a tratar de convencernos de su relevancia. A ser noticia y a ser los eternos dueños de la teta. Son hombres adultos afanados en atragantarse con los bienes del país para beneficio de un círculo de charlatanes que creen que la mejor manera de servir al estado es comprarse carros de lujo y quedar gordos y felices con el esfuerzo ajeno.

Por favor, recuerden. La leche del poder que mana de un estado solo lo hace porque el estado está compuesto de gente dispuesta a dar de si para beneficio de TODOS. A cada quien le toca su turno por derecho y deber. Abusar y acaparar la leche solo deja un montón de niños famélicos y de adultos adictos al "amor paterno" de un presidente haciendo las de emperador.

Así que, siendo honestos, piensen:


¿De verdad quieren que hombres así les sigan mamando su leche?

jueves, 20 de febrero de 2014

Un Jodido en su Burbuja.

Tengo meses viviendo en la burbuja y admito que he sido feliz en ella.

La burbuja es aquel estado en el cual te rodeas solo de las noticias que quieres escuchar. No es el acto de selección inconsciente de información, que todos los seres humanos necesitan para sobrevivir. Es el acto consciente de exclusión de temas sociales y humanos en tu entorno, para una mayor comodidad y paz mental.

Admito que la burbuja es bella, es cálida y te libera de preocupaciones. Ha sido un respiro estar en ella. ¡Y bien lo tengo merecido! Mi excusa no puede ser mejor. Estoy recién casado, y voy a ser padre. Entre preparaciones de boda, mudanzas y nupcias, no me ha dado tiempo para nada más que vivir conmigo mismo y mi sagrada esposa, a salvo del universo en una burbuja de nuestra propia creación.

La burbuja es bella, es cálida  y te libera de preocupaciones.

Pero el espectro del ser humano se agazapa sobre mi. Ya intentaron meterse ladrones en mi casa. Ya voy a tener un hijo. ¡Un hijo! Un hijo que se merece no solo que yo le de una vida buena, sino una vida llena. Llena de amor, obvio, pero también llena de mi tiempo, llena de opciones y llena de responsabilidades.

¿Qué opciones le puedo dar aquí? ¿Qué responsabilidades puede aprender? ¿Seguiré en mi burbuja mientras las hormigas macondianas se llevan a mi hijo al abismo?

La respuesta es no, claro que no. Pero no es el ‘no’ de la huida sino el ‘no’ del esfuerzo. Que nadie merezca nacer jodido no significa que no nazcan, significa desjoder el entorno. Significa que las masas de jodidos e hijos de jodidos debemos vivir en nuestra realidad, reconocerla y aspirar a romperla, volverla una realidad nueva.


Significa que, aunque es bella, a mi burbuja le llega su agujita.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Diez Mil Años.


Un amigo trajo a mi atención que hoy (1ro de septiembre) es el aniversario del natalicio de Joaquín Balaguer. Es gracioso que sea tal ocasión la que me anime a escribir una vez más, pero la inspiración funciona de manera extraña a veces. Es extraña en verdad, como me pone a pensar en el decrepito y marchito anciano (fue siempre viejo y marchito, hasta en su mes de abril), con la república en sus manos durante décadas, vuelta lisiada y despojada de todo crecimiento.

Pensar en Balaguer me recuerda una novela de ciencia ficción. “Dios Emperador de Dune”, escrita por Frank Herbert. En esta, el personaje titular; el Dios-Emperador de un imperio galáctico, transforma su imperio galáctico de una poderosa institución universal a un débil y podrido estado. Los habitantes del imperio son reducidos a clientes atrofiados de un estado absolutista, todo hecho a propósito por el demente protagonista.

El ‘Dios-Emperador’ de Frank Herbert planea, a través de la sistemática destrucción de la sociedad imperante, dejar al ser humano libre de toda influencia que lo debilite, en un plan que tomará unos diez mil años en completarse.

O también puede que esté totalmente loco y obtenga placer del sufrimiento humano.

Traigo todo esto a colación porque en este país, en la República Dominicana, hay algunos que aun piensan en Dioses-Emperadores. Existe la gente que clama por Balaguer, pensando que este poseía un conocimiento místico, una verdad más allá de lo mortal, un plan de diez mil años que justificaría todo el mal y todo el vicio al que este país fue sometido. Existen personas que ven, con una marca particular de orgullo, como los otrora enemigos a muerte de su momificado líder doblan la rodilla y abren la cartera para comprarlos. Como el liderazgo de todo un país se vende como una prostituta en autopista al mejor postor. Se unen, siguiendo un legado que solo está lleno de la sangre de hombres mejores que ellos.
 
Es triste y deprimente ver como se enquista esta creencia en la conciencia grupal dominicana. Como los emperadores de grandes planes, los semi-dioses destinados al orgullo y la gloria aparecen una y otra vez en la historia. A veces inteligentes, a veces carismáticos, todos pretenden ocultar una verdad heroica. Balaguer se aferró de esa mística hasta su muerte, dejando un país tan decrépito como el. Sus herederos, los embarazos no deseados con que dejó preñado al PLD, se han afanado en seguir su modelo.

Dioses-Emperadores, muertos de la risa en las profundidades de palacio, haciendo creer que existe un plan de diez mil años el cual liberará al hombre dominicano de la influencia de quien-sabe-donde. Personajes que, si son leídos con franqueza, solo son locos embriagados de poder y lujuria por el dinero. Protectores de una culocracia centenaria, diseñada, no para liberar al hombre, sino para atosigarlo, como al ganso que va al matadero.

EN el desenlace de la novela, el protagonista le revela a su descendiente, su peor enemiga, que todo estaba planeado. Que la muerte y el sufrimiento de la gente eran necesarios y que el futuro será mejor. Los protagonistas de novela pueden hacer tales declaraciones sin mayor problema.

Los protagonistas de la realidad, por otra parte, deberían pensar mejor antes de glorificar las locuras cometidas en nombre del futuro.

jueves, 21 de febrero de 2013

Picadillo de Pensamiento


El hombre crea su mundo. Si no existe la conciencia humana entonces es imposible para el mundo existir, ya que este existe en función de la conciencia creativa. Por existir me refiero a que sin la dirección de una idea y una acción que lo formule, el mundo termina siendo una pila de átomos indefinidos. El mundo, no solo la materia que lo forma, sino el mundo como expresión de nuestro entorno a todos los niveles humanos, depende de nuestra interacción con el. En respuesta a esto, la humanidad se sostiene (y se diferencia de otras criaturas vivas, dicho sea de paso) gracias a la susodicha interacción. En otras palabras, nosotros creamos al mundo, y el mundo, sobreviviéndonos individualmente, crea también al individuo.

Tal continuidad es el hito mas poderoso del ser humano, la creación de una construcción ideológica/física que define al universo material y a la vez hace que este lo defina a el. Una continuidad desatada por un desarrollo de la corteza cerebral antes no visto en criatura viva alguna (conocida, claro está).

Queda expuesto de manera evidente, entonces, que dicha continuidad de construcción depende de las acciones sociales, de manera primordial.

Los avances científicos, el estudio teológico o filosófico, el desarrollo de las artes; todas las vertientes de lo que se conoce comúnmente como conocimiento humano son venas que llevan la sangre al corazón que es la sociedad en si. Que no se malentienda, el individuo es el “átomo” de la sociedad, pero la incapacidad intrínseca del individuo de tener continuidad desprovisto de la sociedad hace que la colección sea el verdadero agente operativo.

Me adentro en este argumento como punto de partida ya que es para mi básico entender que nuestra existencia es resultado de una delicada gama de hechos, ideas y acciones afectadas todas por todos los otros seres humanos existentes.

El peligro de este pensamiento es que podría parecer que justifica cualquier acción de suficiente largo alcance, ya que seria una “acción social”, y por ende, necesaria. Esto se ha intentado numerosas veces en la historia humana, justificando masacres, crímenes y crueldades varias como parte de un mayor “plan social”.

La verdad es que en esos casos la acción solo se justifica en círculos sociales cada vez más pequeños. Claro que si es justo y necesario para la elite de un gobierno un acto criminal como la corrupción y el lucro con el dinero del estado. Solo tienes que abrir el círculo hacia la población en general y te das cuenta de que esto es nocivo para la sociedad, y así, por ende, para la continuidad de esta.

Por eso es que, sin entrar en argumentos teológicos (que para mi son válidos, pero eso es otro articulo), podemos llegar a la conclusión de que existen acciones nocivas para la sociedad en conjunto, en algún grado o forma, las cuales solo tienen como resultado la alineación de individuos pertenecientes a esta. En otras palabras, cada vez que un político consigue un contrato injusto de construcción se vuelve más débil la continuidad de la sociedad humana. Cada vez que Vakeró le da golpes a Martha y ella cae presa por drogas (mientras nosotros observamos, embelesados como idiotas) se debilita la construcción de la realidad a nuestro alrededor. Cada vez que se permiten abusos como en Bahía de las Águilas, permitimos la destrucción, poco a poco, del mundo como función de la voluntad creativa humana.

Así que, no permitas que el mundo se desplome a nuestro alrededor, transformado en una simple masa de átomos sin razón. Ponte de pie y actúa, acusa al que quiera destruir a la sociedad. Detén al que roba, al que mata, al que abusa, al que socava. El destino de todo el universo humano está en tus manos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Rojo, verde y amarillo.


Yo viajo mucho entre el Cibao y el Distrito Nacional, al menos 2 veces al mes. No hay un solo viaje en el cual yo no encuentre algún tipo de accidente en el camino. No me refiero a golpecitos ni rayones de pintura. Me refiero a choques. Dos vehículos destruidos, personas heridas y muertas. Esto, aun siendo terrible, se le podría tachar adjudicar al hecho de que es una vía enormemente transitada y en mal estado. Pero, claro, el desastre no termina ahí. Entro en las ciudades del interior y los accidentes entre motocicletas, pasolas y carros son constantes. De vuelta en la capital, al manejo temerario del interior se suma la imposible logística de cientos de miles de vehículos en una ciudad diseñada para unos pocos miles. Lo que quiero decir es que es un desorden total y masivo.

¿Qué separa a una sociedad organizada de una desorganizada? Es fácil decir que el factor principal es el arrojo hacia el caos. El amor a una libertad salvaje y primitiva. Pero eso, además de ser una manera anticuada de pensar, es mentira. No somos (para bien o para mal) una nación de gavilleros. Simplemente, yo no creo que aquí haya caos.

En Republica Dominicana domina la ley. Una ley a veces férrea y dracónica, Una ley que puede en ocasiones no estar escrita. Por ejemplo, todos saben que los militares tienen carta blanca para actuar como plazcan en el país. Nadie dice lo contrario. No está escrito en ningún lado, mas nadie lo duda. Sea un dueño de empresa y deje de pagar TSS o atrásese con los anticipos (o cualquier otro de la infinidad de impuestos que existen) para que vea como rápidamente lo clausuran. Quéjese a nivel mediático de cualquier institución nacional para que vea como la maquinaria estatal lo aplasta. Sea un criminal y deje de pagarle a la policía, para que vea como va preso de inmediato. Esto es ley. Se cumple y se mantiene con regularidad. Los castigos siempre son los mismos. Es la ley de la tiranía, que nada tiene que ver con la justicia de la cual la ley se supone sea sirviente

Así que, no, no creo que haya caos en este país. Porque, sencillamente, el caos implica que lo que sucede es accidental, que lo que nos aqueja no es culpa de nadie, sino de fuerzas aleatorias.

Una de estas leyes es el desorden. Mantener un halo de caos aparente. Dar legitimidad a unos AMET que lo único que hacen es cumplir cuotas. ¿Son los dominicanos malos conductores? Seguro. Pero, ¿no creen entonces que el esfuerzo debería ser enseñarles a manejar en vez de ponerlos a pagar multas? ¿Hay conductores temerarios? Indudablemente. Mas nunca han visto un chofer de carro público o motoconcho preso. ¿Por qué? Por la ley no escrita que los protege.

Los dominicanos, no importa cuanto se digan a si mismos lo contrario, no son gente bruta. Son gente, igual que todo el resto del mundo. No son más locos ni más temerarios que ninguna etnia bajo el sol. Simplemente los convencen de que el desorden es su espacio natural. Pues yo les digo que no. Que no existe ya excusa alguna. Que aun con tantos factores en contra (una ciudad diseñada por dictadores para ser intransitable, AMETs sedientos de bonificaciones, etc.) deben aprender. Aprender a respetar el derecho ajeno en el punto de encuentro más común de todos. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Y no se rindió, porque rendirse no existe.

Ayer, un caballero me pidió que, en vez de hablar acerca de aniversarios de dudosa reputación, que utilizara mi tiempo para recordarle al mundo otro aniversario. Corría el 11 de septiembre de 1973 cuando el presidente de los chilenos, Salvador Allende, fue victima de golpe y hecho muerto en su palacio presidencial. Algunos dicen “sui”, otros “homi”, pero lo que es cierto es que el “cidio” de don Salvador ocurrió, marcando a una América que aun no está convencida de lo que el poder llega a hacer para mantenerse.

El ataque a la Moneda es una de esas manchas que sobresale en nuestra historia continental. Es tan grosero, una bofetada en la cara de un pueblo chileno que era cada vez más y más peligroso al frágil status quo occidental. “¿Gente buena y socialista? ¡Nunca!

Eso es bastante obvio. No hay nadie al sur del río Bravo que diga con sensatez que esos años de Pinochet le hicieron bien al mundo o a los chilenos. No, no es por ahí que voy, ya todos sabemos que es el bien y el mal en este contexto. Lo que me pregunto es si, hoy por hoy, es relevante la discusión.

¿Es relevante Salvador Allende?

Lo pregunto porque, aunque es un signo indeleble de una América en revolución, sus ideales han sido transformados de tal manera que ese socialismo del 73 no es más que un recuerdo amargo en el 2012. Esa representación de la América unida bajo el estandarte del obrero y el hombre educado unidos contra el yugo imperialista ha sido erosionada por un neo-capitalismo forzoso y democracias debiluchas ante la injerencia extranjera.

Además, es una situación ajena a nosotros, en tiempo y espacio. ¿Qué nos debe importar a nosotros los dominicanos del siglo XXI lo que pasara en Chile hace cuarenta años? Este es un mundo donde el socialismo es una leyenda sementera para el público en general. No entiendo como dar valor a algo que reconozco es trascendente, pero temo sea inconsecuente en el hoy. Entonces, de repente, es que me quedo callado un momento en el silencio de mi celda.

Y recuerdo. Recuerdo las últimas palabras de Allende:


Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores. 

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. 

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. 

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! 

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.


“El pueblo debe defenderse pero no sacrificarse. El Pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco debe humillarse”. En estas líneas, lanzadas ya en el momento más crítico de su vida, Allende me recuerda por qué no debo olvidarlo. Su mensaje no es uno de lucha ideológica. Su mensaje es uno que llega a los cimientos de la necesidad humana. Es un mensaje de dignidad. De autodeterminación para un pueblo al cual le robaban en segundos todo lo que había logrado en décadas. Es el mensaje de un hombre que elige morir, no por la gloria ni por el martirio, sino porque es una ultima lección. Una última muestra de amor por su gente.

En nuestro mundo de ideologías muertas y monedas infladas, Salvador se define como un referente de responsabilidad y dignidad humana. Es aplicable desde la América aun vasalla hasta el África primaveral. Su calmada decisión frente a una situación imposible nos debe inspirar a pelear. No a pelear por las ideas, ni por los grupos. A pelear por toda la gente. A apelar no a la violencia sino a la templanza y el esfuerzo. A rendir tributo a la justicia y no al poder. A amar antes de querer vivir.

Salvador amaba, y eso le dio fuerza. Murió lanzando una acusación eterna contra la vorágine del poder. Y no se rindió, porque cuando se ama, rendirse no existe.

domingo, 24 de junio de 2012

¿Un mundo más fuerte, drogado y feliz?

Estos artículos de opinión me vienen a la mente en desorden. Leo algún párrafo, o alguna palabra impresa y desencadena mi deseo de escribir. Entre noticias de destituciones presidenciales y creciente animosidad fronteriza/migratoria, noté un titular en específico. Hablaba acerca de un enorme cargamento de droga, creo una tonelada de cocaína, encontrada flotando a cien millas de la costa de Baní. Esa noticia, como siempre, me puso a pensar. Me trajo preguntas. Pero esta vez no se que deba ser la respuesta.

No creo que las drogas deban ser ilegales, en verdad que no. Las plantas de donde vienen son solo eso. Plantas. Ni siquiera el uso dado es inherentemente inmoral, y eso es cediendo que exista algún tipo de moralidad inherente en las cosas. A la misma vez, nadie que haya escuchado a una madre llorar por un hijo adicto puede decir que la adicción es algo bueno o deseable. Es una pregunta difícil de responder porque automáticamente le asignamos un valor moral a cosas, en vez de hacerlo al uso o a la acción. Ponemos al vendedor abusador, el verdadero criminal, por debajo de la substancia que vende.

Lo que quiero decir es: ¿No seria todo esto más fácil si fuera todo legal? Lo primero que quiero enfatizar es que legal no significa bueno. En este país hay un montón de cosas legales que no son para nada buenas, pero lo son. En todas partes del mundo hay cosas legales que lo son sin ser buenas. Cigarrillos y alcohol, los ejemplos más comunes y más fáciles, son igual de peligrosos y dañinos, pero son totalmente legales. El argumento de que las drogas ilegales son peores que ambos ejemplos porque incitan a un comportamiento ilícito es una falacia lógica. Cuando el alcohol fue ilegal en Estados Unidos incito el mismo comportamiento criminal que incitan la cocaína y el crack hoy. La mera ilegalidad del producto es la que causa este tipo de actividad, no su efecto estupefaciente.

Pero no solo esto es factor. Honestamente, la cantidad de dinero despilfarrado en causas perdidas como la lucha contra las drogas es inaudito. digo despilfarro porque las continuas promociones, planes y programas no hacen mella alguna en la imagen del consumo en la mente de quien es el posible consumidor. Digo causa perdida porque querer detener la venta de un producto en demanda (legal o ilegal) por el consumidor es como tratar de detener el aire. En su mayoría, quien decide no consumir lo hace por el obvio efecto negativo sobre la capacidad física y mental de la persona, no por alguna posible inmoralidad. Lo inteligente seria educar acerca del efecto de cada cosa, con objetividad sin aplicar un valor moral. En vez de eso, le gritamos a la gente "eso es malo", sin saber la diferencia entre, por ejemplo barbitúricos y anfetaminas.

El punto es que, lo que más preocupa a la población, el comportamiento criminal, desaparece en gran parte cuando los carteles se tienen que ver la cara con las corporaciones. No importa cuanto dinero tenga el cartel de Sinaloa, estén seguros de que no puede competir con Phillip Morris. La ruta de la legalización no vuelve bueno a nada, pero le da al estado dos cosas: un enorme ingreso en impuestos y un verdadero control de calidad, limitando en parte los efectos nocivos. También daría a nuestros países latinos, productores y vendedores a gran escala, un rubro ultra-competitivo en el mercado mundial.

Honestamente creo que el problema internacional radica ahí. No dejar que Latinoamerica sea dueña de un mercado mundial multitrillonario. Recordemos que, por causalidad de la vida la droga no la producen los países del primer mundo. No, toda la droga del mundo se produce en países de gente de color marrón . . .