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viernes, 13 de mayo de 2016

De elecciones, molinos y arañas radioactivas.




Las elecciones dominicanas del 2016 son pasado mañana. Honestamente no se como hablar acerca de ellas. He reescrito esta introducción unas cuantas veces, inconforme con mis palabras. Se me dificulta hallar que decir acerca de un proceso que cada cuatro años nos aplasta el alma un poquito más. Es posible que sea eso mismo, que mi mente encuentra tan malo el hecho que mis palabras goteen  sin efecto, cuando el teatro del absurdo que es nuestro gobierno hace y dice lo que quiere; que rechaza de inmediato cualquier esfuerzo como inconsecuente.



El teatro de lo absurdo. Ese es el término con que quería enlazar los temas en este pequeño artículo. Pero no puedo. No encuentro humor ni placer en quizás hacer sonreír a un manojo de lectores. Simplemente no es gracioso. El dominicano se esfuerza sobremanera para hacer de esta farsa algo digerible. Hace chistes, escribe memes,  hace caricaturas  de personas que de por sí ya son caricaturas. Pero es desesperante ver como los mayores excesos del teatro simplemente arrancan alguna azarosa risita.



Como ejemplo, la llamada del presidente. Es un espectáculo oneroso y perverso gastar los recursos estatales en llamar a todos los dominicanos y los que se sospecha que lo son, sin importar su localización en el orbe terráqueo. Es una burla (usando el sentido moderno de burla y el sentido medieval de “seducción engañosa”) abierta. Es un remanente del asqueroso balaguersimo que aún se respira. Pero no ha de sorprender que se haga esto,  porque los actores de la obra teatral saben que su público se limitará a hacer algún chistecito en Facebook.



Y la obra se mantiene en escena gracias a esto. Los actores se vuelven su personaje porque se nos olvida que la farsa se vuelve la realdad si se sostiene suficiente tiempo. Nos hacemos de la vista gorda cada vez que un senador o diputado toma aires de Quijote, pintándose como “desfacedor de tuertos y socorro de menesterosos”, usando el dinero del pueblo para acreditarse victorias sociales (Ya sea llevar agua a poblados o tirar tendido eléctrico.).  Un heroísmo que no le corresponde a ningún individuo en un país que se supone sea democracia representativa. Hasta quienes nos quejamos con rigor casi académico no podemos evitar ser un poco seducidos por la obra teatral, firmando nuestras quejas con “:p” o con “XD”.



Amigos míos, los héroes quijotescos que presenta el partido de gobierno no son más que eso, Quijotes. Hombres y mujeres de cerebro refrito, incapaces de enfrentar su propia mentira. Es hora de desgarrar el velo de misterio que protege a nuestros actores. Dejarlos al descubierto como los mequetrefes que son. Comprender que la vida real no es una obra de teatro y que esta no es una comedia. Cae como responsabilidad nuestra volvernos más serios ante los chistes de mal gusto que se forman en las bocas presidenciales y legislativas.



Si acaso queremos permitir algo de teatralidad en nuestras vidas,  doy como opción que pidamos que nuestros actores sean Hombres Araña en vez de Quijotes.  Sí, ese mismo, el que se pega en paredes y sermonea acerca de poder y responsabilidad. El que en una película salida hace unos pocos días tiró esta perla, más o menos así:



“Si ocurren cosas malas, y teniendo el poder que yo tengo, estas recaen sobre mí.”



¿No sería acaso mejor la obra si el actor presidencial comprendiera que sus “logros” son molinos de viento y no gigantes? ¿Que con su poder total su responsabilidad ha de ser total también? Actos de bien, no para la propia gloria como un Quijote, sino para el bien del desposeído. Bien anónimo y sin ánimo de fama.



Mi gente, no vote por los actores que tienen casi veinte años con su misma obra grotesca. Voten, pero voten en contra del chiste y el mal gusto. Estos héroes trágicos cabalgando contra quimeras llevan décadas tratando de entretener en vez de tratando de gobernar. Es hora de mostrar que el poder está en nuestras manos y lo usaremos con responsabilidad y firmeza. Tomen esto en serio.

Igual que el Hombre Araña.



 



Posdata: He evitado con el mayor cuidado posible nombrar al partido de gobierno, a sus miembros y a sus candidatos. Mientras más se les menciona más reales se vuelven y Google Analytics ama mostrarnos sus lúgubres anuncios cada vez que los invocamos. Tengan un buen día.

jueves, 2 de abril de 2015

A propósito de mis dos caras: Un breve estudio acerca del cabrón caribeño.

El estudiante de la historia caribeña puede notar, a través de las décadas, un desfile de personajes manchando las hojas de los libros. Estos personajes chorrean por entre los escondrijos más recónditos de nuestra historia, anegando las fabricadas leyendas heroicas con su particular tipo de vileza. Estos personajes son lo que en el colorido coloquio de esta región se denominan cabrones. Los hay de mucha y poca monta, y muestran una continuidad sorprendente a través de los siglos. Se podría decir que desde que las Antillas son habitadas por el hombre, ha residido en ellas un vetusto y espléndido linaje de cabrones. Este linaje ha encontrado un hogar acogedor entre nuestra usual languidez caribeña. Aún hoy, siglos después de su nacimiento, en nuestra cultura predomina el cabrón oportuno, embaucador de naciones enteras con sonrisa en la boca y séquito de secuaces rodando por entre las piernas.

¿Cómo es que estas criaturas tan crueles logran ennoblecer sus apellidos y enriquecer sus casas a costa de poblaciones enteras sin ser echados a tierra como los gusanos que son?

Esta pregunta, no es de difícil respuesta pero sí requiere una elaboración que va más allá de mi propósito con estas brevísimas disertaciones. Simplemente expondré una opinión (la mía), la cual tendrá que ser escrutada por usted, amado lector.

Primero quiero advertir que, a diferencia de un previo artículo escrito por mi, aquí no habrá lista alguna. Las listas son populares pero quitan seriedad. Y, como ya sabrán unos veinte mil de ustedes, las listas son cosa de mamaguebos.

Pero hoy hablamos de cabrones. Para entender al cabrón hay que entender su entorno. El entorno de preferencia es un lugar de aire frio, como la cima del Pico Duarte, el asiento de atrás de un vehículo todo terreno, o un asiento en la Cámara del Senado. Estos lugares le brindan al cabrón promedio una posición de altura desde la cual vigilar a sus víctimas. Tal cual un ave de rapiña, el cabrón solo se desmonta de su elevado nido para regodearse sobre la presa herida de muerte, antes de devorarla completa.

Lo verdaderamente interesante es como logra que la presa se mantenga dócil, aún ante la inminencia de su ataque. A diferencia de otras criaturas, el cabrón no se esconde. Todo lo contrario: el cabrón despliega su rostro y nombre para ser visto por todos, a todo momento. Inunda los medios y las mentes de sus víctimas con la idea de que es a través de este rostro que se logran cumplir las necesidades básicas de una población. ¿Necesita usted recibir agua? Este cabrón le traerá un camión lleno. ¿No hay escuela en su pueblo? Su cabrón regional le construirá un aula (baterías no incluidas) pintadita y reluciente.

El problema es que ese dinero del cual dispone el cabrón es el dinero del cual no disponen las oficinas gubernamentales que deberían encargarse de susodichas obras. Estas oficinas son una cara vacía, sin rasgos, que se yerguen impávidas ante las válidas críticas de miles de dominicanos. Siguen su labor monótona e inhumana, ayudando a nadie y representando a nadie, mientras las caras rosadas de rubor y verdes en dólares de los cabrones cumplen a medias sus responsabilidades.

La presa, dígase, el pueblo, confundida ante el vacío existencial que representa la maquinaria gubernamental, busca ser acogida en el cálido seno de lo único que parece humano dentro del gobierno. Ahí, su falso campeón, el cabrón, le tiende una mano amiga rellena de un sudoroso fajo de billetes y borra de su memoria la angustia de no ser visto ni escuchado en un país de once millones de personas. Pero el cabrón chupa la sangre que la presa con tanta presteza le ofrece. Se hace gordo y feliz con una facilidad sorprendente y suelta sus migajas para nutrir a sus parásitos.

De esta manera, a amplios rasgos, es como un cabrón humilde y desconocido puede llegar a la prominencia de la noche a la mañana. Llegan a ostentar riquezas impresionantes, eludiendo a la justicia, haciendo burla de las presas por devorar. Aún peor, como es tan alta la cantidad de cabrones en puestos elevados del estado, se puede decir sin miedo a demasiado error que hasta la constitución está creada para potenciar la cabronería de este mezquino 1% de la población.

Claro está, de vez en cuando nace uno que otro espécimen dotado de rasgos que potencian su capacidad para la rapiña, el robo y el abuso de la población. Sus excesos dan nacimiento a lo que Nietzsche hubiese llamado el Überarschkriecher, pero que nosotros simplemente denominaremos cabronazo.

Estos ejemplares no solo violan todos los estándares de la conducta moral humana, sino que también infectan con su veneno a miembros aparentemente funcionales de la sociedad. Como ejemplo podemos poner a jueces que parecían personas sabias hasta un eventual roce con un cabronazo.

¿Existe cura para esta condición? No sabemos, a ciencia cierta, pero parece que tratar de curar al cabrón es como tratar de curar la avaricia. La esperanza yace en el hecho de que en otras tierras parecen haber llegado a un acuerdo: No intentan evitar su nacimiento, pero los eliminan al momento de mostrar sus rostros de rosa y verde al aire. Sería un gran paso, lograr borrar tantas caras impunes de tantas vallas y tantos periódicos. Y quien sabe, con un poco de valor y un montón de personas, será posible eliminar hasta a cabronazos como Félix Bautista de la faz de esta tierra.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La buena teta y sus malos hijos.

Tengo un bebé de un mes de nacido. Nada mantiene a mi hijo más tranquilo que estar pegado de su teta. En el momento en que es despegado de susodicha teta, mi hijo grita de una manera desconsolada, hasta se podría decir de manera iracunda. Llora porque se le ha quitado lo único que conoce le pertenece en esta vida, lo único que le da sentido a su existencia. Llora porque está incomodo con nuestro manejo inexperto de padres primerizos y quiere simplemente mamar hasta el fin de los tiempos, libre de cualquier control parental.

Se podría decir que, si este no viniera de un niño pequeño, el comportamiento aquí descrito es uno engreído y egoísta. Ser egoísta y engreído es un rasgo de supervivencia en un bebé, quien necesita estar mamando todo el día para crecer y hacerse fuerte y sano. Ya cuando va avanzando en edad es necesario destetar. Así se ayuda a formar esa identidad propia, libre del seno materno que será la personalidad firme y establecida del niño/a. Nunca he escuchado de casos en el cual no haya destete, el niño siendo niño por toda una vida hasta lo infirme de la vejez, cuando la teta este muerta y seca y el niño anciano y moribundo.

Excepto que obviamente lo he escuchado y visto con mis propios ojos.

Aunque se que a muchos les gustaría más una comparación con un impávido pene erecto, la verdad es que esta República Dominicana se compara más fácilmente con una teta, tumefacta y llena de leche. A esta teta es derecho y menester estar pegado durante los años formativos, la infancia, la niñez en el colegio, la juventud universitaria. Pero después de esa edad es sin lugar a dudas un acto engreído y egoísta mantenerse pegado de la teta nacional.

Aparentemente el sabor de la leche que mana del poder es tan dulce que enloquece los sentidos de sensatos y criminales. Hombres supuestamente demócratas han sabido durar décadas aferrados al poder, adictos a la ambrosía que es ser presidente de la república. No solo eso, sino que se ceban con la leche de manera tan obvia y grosera que esta les sale de cada orificio corporal.

Vivos ejemplos hemos tenido en las pasadas semanas, cuando los testaferros de Leonel Fernández callan, golpean y maltratan gente por el simple hecho de expresarse en contra del otrora emperador nacional. Paleros (en pleno siglo XXI) los cuales con sus actos revelan que obviamente maman también su dotación de leche, en dosis de 500, 1,000 o 2,000.

Pero no solo podemos acusar a los sapos coprófagos del estado de acaparar la leche de nuestra bien amada teta. Fuimos nosotros mismos los que los instalamos bien agarrados del pezón, dispuestos a vender nuestra dotación por una lamida directa sobre su piel alucinógena. Vendimos nuestro patrimonio a unos sapos que hoy día todavía no paran de croar su preponderancia y su libre conciencia ante un pueblo lleno de niños flacos y brutos que nunca tuvieron acceso a esa leche materna-nacional.

Y para colmo quedan adictos al sabor amargo de los desechos corporales del ex emperador que claman como leprosos deseosos de tocar el manto de Jesús para que vuelva a morder el pezón de la patria, a sacarle ya un poquito de sangre porque leche no le queda desde que su séquito la mamó directa de los poros de el. Gente no conforme con que el presente emperador siga el esquema de empobrecimiento y robo velado por circo romano, sino que lo quieren en turnos, Leo/Dani/Leo/Dani, ad náuseam.

Recuerden amigos y amigas que la leche de la teta que es República Dominicana no nace del subsuelo ni de la ayuda externa ni de la lotería. Nace del esfuerzo de millones de personas que aunque se afanen en no querer serlo son trabajadoras y honestas. Viene del esclavo de zona franca que gana 40 pesos la hora y del dueño de PYME que paga cientos de miles mensuales en ITBIS. Esta teta es tu teta y mi teta. Es muy importante reconocer que hemos regalado lo nuestro, que lo hemos dado a precio de oferta cuando es nuestro don más preciado.

Es importante no dejar que vengan a estas alturas de juego viejos infames a tratar de convencernos de su relevancia. A ser noticia y a ser los eternos dueños de la teta. Son hombres adultos afanados en atragantarse con los bienes del país para beneficio de un círculo de charlatanes que creen que la mejor manera de servir al estado es comprarse carros de lujo y quedar gordos y felices con el esfuerzo ajeno.

Por favor, recuerden. La leche del poder que mana de un estado solo lo hace porque el estado está compuesto de gente dispuesta a dar de si para beneficio de TODOS. A cada quien le toca su turno por derecho y deber. Abusar y acaparar la leche solo deja un montón de niños famélicos y de adultos adictos al "amor paterno" de un presidente haciendo las de emperador.

Así que, siendo honestos, piensen:


¿De verdad quieren que hombres así les sigan mamando su leche?

martes, 8 de abril de 2014

La hermenéutica del mamaguebo

¿Qué es un mamaguebo? El mamaguebo es una parte muy real y documentada del acervo cultural dominicano. Nuestra historia esta plagada de estas personas, reconocidas como los más viles de todos los subgrupos humanos. No me refiero, obviamente, a personas que en hecho disfruten de succionar un pene, sino de los que disfrutan de los penes metafóricos de la vida; el poder, la destrucción, el abuso, etc. Mamaguebo es un titulo bastante fácil de soltar y aun más fácil de merecer, pero los parámetros que rigen susodicho mérito nunca han estado bastante claros.

Lo primero que debemos hacer es estandarizar la ortografía, necesaria para una mejor comprensión del término. Propongo la forma “mamaguebo” por encima de “mamaguevo”, esto se debe a 3 cosas:

a)”Guevo” es una hiper-correccion, ya que la verdadera forma correcta de decirlo es “huevo”, y esta no forma parte del epíteto utilizado comúnmente.

b) La pronunciación más común utiliza el sonido bilabial sonoro de la B y no el de la V

c) A nivel hermenéutico, ‘mamaguebo’ ofrece una idea mucho menos confusa de su significado: un termino peyorativo de alcance social generalizado indicativo de las personas menos aptas (por causas de deficiencia o elección) para una acción u otra.

Ya habiendo establecido, podemos dirigirnos hacia el cuerpo de nuestro trabajo: establecer parámetros inconfundibles con los cuales podamos designar a los mamaguebos. Esto se dificulta un poco, ya que el abuso de una terminología vaga ha logrado que todos y cada uno de nosotros haya sido designado como un mamaguebo (o peor aun, un BUEN mamaguebo) en algún punto de nuestras vidas. En este caso, podemos ayudarnos un poco de algunos de los paralelos internacionales. El “mamabicho” puertorriqueño, el “chupapijas” argentino y hasta el “cocksucker” norteamericano; todos ellos comparten algunos patrones de comportamiento fáciles de reconocer.

Otra estrategia a utilizarse es la vasta experiencia del dominicano con grandes cantidades de mamaguebos durante su vida promedio. También, como no, esta el auto reconocimiento de ser mamaguebo que cada uno de nosotros debe hacer en algún momento y dar gracias de que, aunque terrible, el ser un mamaguebo parece ser un estado transitorio y del cual puede haber total recuperación.

Así pues creo poder empezar a enumerar parámetros contra los cuales se puede medir el potencial mamaguebistico de una persona u otra. Esta no es, obviamente, una lista completa, nunca podría serlo; las acciones que rigen al mamaguebo están siempre afectadas por la temporalidad y las fluctuaciones culturales del país (Las acciones de un  mamaguebo en 1983 talvez ya no lo sean en 2014). Aun así, siéntanse libres de añadir cualquier parámetro ignorado por mi parte en los comentarios.

Para mayor comodidad, creo que podemos separar cada parámetro por categorías generales. En algún momento notarán la palabra “BUEN”, escrita de esta manera. Esto, como todo dominicano debe saber, solo designa un grado de potencia mayor a lo regular. Homologo de “gran” o de “pedazo de” en otros lugares de América. Aquí vamos:

Vehicular

-El que rebasa por el lado por el cual tú vas a virar en la carretera, es un mamaguebo (Puntos extra a los motoristas, que no necesitan un carril para hacerlo)
-El que cree que el semáforo verde es simplemente una recomendación y no una orden es un mamaguebo.
-El que comprende que Whatsapp y no el guía es la herramienta de elección durante el manejo de un vehículo de motor es un BUEN mamaguebo.
-El chofer de carro publico (a.k.a. concho) que se mete en la apertura de 12 centímetros entre tu vehículo y el de al lado es un mamaguebo.
-En algunas escuelas de pensamiento, se considera a todos y cada uno de los motoconchistas como unos soberbios y soberanos mamaguebos, pero eso es un tema a discutirse.
-El que, bajo su propia volición, crea un carril extra en una carretera con líneas bien delineadas, es un mamaguebo.
-El que comprende que la velocidad prudente para una avenida principal es 5 kilómetros por hora, es un mamaguebo.
-El ciclista que se pasa las leyes de transporte bien por su sudada nalga es un mamaguebo.
-El chofer de guagua que se detiene 15 minutos en una calle vacía para esperar al fantasma de un pasajero es un mamaguebo.
-El que sale a las 5:30 de su trabajo y se la pasa tocando bocina como si eso aliviara la congestión vial es un mamaguebo
-En esa misma línea, aquel que no deja pasar medio segundo para tocarte bocina cuando la luz cambia de roja a verde es un mamaguebo.
-El AMET es un mamaguebo.
-El AMET que detiene a un delivery es un BUEN mamaguebo.
-El peatón que cree que está rodeado de algún campo de energía protectora, el cual lo hace inmune a que lo aplastes como sapo, es un mamaguebo.
-El teniente y su séquito de guardias que deciden hacer redada en el tramo más oscuro, desolado y tenebroso de una carretera es un BUEN mamaguebo.

Laboral

-El jefe es un mamaguebo.
-El que le hace “el coro” al jefe es un BUEN mamaguebo.
-El que decide que el acondicionador de aire de una oficina debe estar a -32 C es un mamaguebo.
-El que se pasa haciendo comentarios soeces acerca de mujeres, u otras razas diferentes a la predominante en el lugar de trabajo es un mamaguebo.
-El cliente que utiliza tus servicios repetidamente y repetidamente no sabe que debe hacer es un mamaguebo.
-Los niños pequeños en las tiendas NO son mamaguebos. Sus padres, por otra parte, viven en riesgo constante de serlo.
-El supervisor que se preocupa por los reglamentos más que por el sentido común es una especie particularmente nociva de mamaguebo.
-El chismoso (a.k.a. calié) de la oficina es un BUEN mamaguebo.
-El que compra una pipeta pero le duele firmar cada cheque de sueldo es un mamaguebo.
-El que te cuenta acerca de sus vacaciones en Miami o Barcelona o Florencia mientras tu “Guayas la yuca” es un mamaguebo.
-El que se alegra sobremanera cuando lo evalúan con excelencia en un trabajo inconsecuente es un mamaguebo.
-El que pasa un memorando general en vez de echar un boche particular es un mamaguebo.
-El cliente que te manda a sacar hasta a tu abuela de su ataúd y al final no compra es un mamaguebo.

Político

-El que piensa que yo no me merezco ver el atardecer porque tu valla es más bonita es un mamaguebo.
-El que no quiere que yo vea el número de teléfono del taxi pintado en el palo de luz, porque su cara es especialmente regia es un mamaguebo.
-El que en el DOS MIL CATORCE diga que este país lo que necesita es un Trujillo es un ignorante y un BUEN mamaguebo.
-El que te responda cualquier interrogante política durante los últimos 16 años con “¿Pero que hizo Hipólito?” es un mamaguebo a carta cabal.
-El que se mete en una discusión política seria entre adultos con “En el 1973, Balaguer le dio a mi abuela. . .” es un mamaguebo.
-El taxista que es guardia retirado que te regala su disertación acerca de la necesidad de caerle a batazos a los estudiantes universitarios es un mamaguebo.
-Hipólito es un mamaguebo
-Leonel es un BUEN mamaguebo.
-Vincho es el ‘non plus ultra’ de los mamaguebos
-El que acusa a cualquiera que escriba un artículo que no sea oficialista de “coger dinero de las ONG” es un mamaguebo.
-El que vota por 500 pesos es un mamaguebo.
-El que cree en las credenciales políticas de Margarita no es mamaguebo, es solo retrasado mental.
-El que ostente un cargo con sueldo alto, vehículos, exoneraciones y viajes al exterior y se haga llamar Boschista es un mamaguebo.
-El que afirme que “Yo no se de que se quejan en este país porque. . .” es un extraterrestre y un mamaguebo.
-El que se merece su carguito/botellita por su ardua labor yendo a caravanas y bebiendo Moet es un mamaguebo.
-El que vota por un PLD o un PRD y de verdad cree que le va a pasar algo muy bueno, no es un mamaguebo, es un alma muy, muy, muy triste.
-El que invoca a Peña Gómez, a Caamaño, a Bosch o a cualquier muerto que en este preciso instante se está retorciendo en su tumba es un mamaguebo.
-El negativo que cree que esto no tiene arreglo soy, perdón, digo, es un mamaguebazo.


Espero con esto puedan empezar a desmamaguebizar sus vidas y puedan ser adultos en pleno ejercicio de sus derecho y responsabilidades. Recuerden que es una epidemia peligrosa esta la que enfrentamos, y cada quien debe poner su granito.

jueves, 27 de febrero de 2014

Duarte, Black Label y Mella

Yo no pretendía escribir nada este 27 de febrero. Salí de mi casa a mi trabajo, feliz de que al menos hoy no habría tapón en la ciudad, animado de que al menos me pagarían doble la jornada. Charlaba de manera amena con mi esposa acerca de alguna pendejada sin importancia. En ese momento llegamos a la esquina de la John F. Kennedy con Abraham Lincoln. Ahí, entre ambos presidentes asesinados vi un anuncio muy interesante. Una valla de una marca de whiskey bastante reconocida, con su logotipo y lema situados debajo de una frase que me dejo bastante perplejo.

“De colonia a republica”  leía el anuncio, seguido del lema de la famosa marca de bebida alcohólica.

Lo siento, pero ese tipo de cosas son las que me hacen ‘irme en una’ como dice el argot popular. Santo domingo español no era una colonia, era una provincia de Haití. Aun si se estuviera hablando de la colonia española, no se celebra el 27 de febrero ningún tipo de separación de los españoles. Este tipo de revisionismo histórico no solo muestra una falta de respeto a la historia sino un síntoma más grave a nivel de lo que llamamos nacionalismo.

¿Cuáles son los verdaderos símbolos de esta “nación independiente”? ¿Nuestro nacionalismo es acaso igual que el nacionalismo gringo, una excusa para mover productos en el mercado? El nacionalismo es, en mi opinión, una burla de las clases gobernantes a las clases trabajadoras de todo el planeta. Pero, al menos, el nacionalismo en gran parte del planeta se sustenta en la tradición, en ensalzar la cultura de tu espacio geográfico como mejor que las demás. Se trata de glorificar lo tuyo y los tuyos. De enseñar a las generaciones futuras la historia (real o falsa) de tu nación.

Aquí (como en Estados Unidos, para que no crean que acuso en el singular) el nacionalismo es comprar cerveza y comprar whiskey escocés y comprar espagueti. Aquí el nacionalismo es desempolvar un merengue de algún merenguero que ya no puede vivir de su música porque solo se escucha en días patrios. Aquí el nacionalismo es venderte a un Duarte o a un Mella o a un Sánchez que tan solo son frases prefabricadas en alguna oficina del estado.

Es tan flácido, tan putrefacto el nacionalismo dominicano que ni las leyendas patrias son proclamadas. La historia nacional, la versión oficial tanto como la real, yace olvidada como un muerto ajeno. Una cosa es que los españoles enseñen que ellos no mataron a los indígenas americanos, o que los japoneses y alemanes den tintes rosados a su historia de mediados del siglo 20. El sistema educativo dominicano ya ni se molesta en mentirles a sus estudiantes. Retratos mal dibujados de Duarte acompañan aforismos debiluchos y pseudo intelectuales en los libros de texto.

Beberse una cerveza hecha en el país no te hace dominicano. Ponerle la bandera nacional en el culo a una mujer nalgona no te hace dominicano. Si lo que más te hace de un lugar es hacer lo que más se hace en ese lugar, lo mas dominicano es pasar trabajo y luchar por tu familia. Pasar trabajo y luchar por los tuyos es de dominicanos, de puertorriqueños, de chinos, de egipcios, y de eslovenos. Es de todos.


Manda al falso nacionalismo al carajo. Beber cerveza y whiskey escocés se hace en todas partes.

viernes, 9 de noviembre de 2012

La Nación de los Perros


Cuando me senté a escribir hoy, no sabía por donde empezar. Empecé queriendo escribir malas palabras a granel, herido por las incesantes e innecesarias medidas del gobierno. Deje la computadora encendida un rato, a ver si me llegaba algo a la mente que no fuera ‘carajo’ o ‘mierda’, pero no llegó. Mi mente se quedó en la ira durante toda la mañana. Aun esta ahí, dando vueltas en mi cabeza. Y no es para menos.

La policía mató a un estudiante. Quiero que piensen en eso un rato. A una familia le quitaron su hijo, a una comunidad le quitaron un medico. ¿Y por que? ¿Porque le tiro una piedra a un policía? Díganlo en voz alta, para que comprendan el absurdo, para que vean lo irreal que parece al salir de la boca. A un joven lo mataron porque se puso una capucha y nos tiró una pedra’.

Y encima hay quienes se atreven a insinuar que eso es comprensible. Que ‘existen otros medios’ o que ‘no hace falta el comportamiento criminal’. ¿Cómo diablos vamos a encontrar otros medios si el mismo estado que nos asesina pasa decretos para penalizar a los medios e individuos que ‘difamen’? O sea, pasan leyes para evitar que la gente hable. Para evitar que uno diga “Leonel es un narco” o “Félix Bautista es un hijo de las mil putas”.

Y es que, aunque comprar votos y aliados a diestra y siniestra les ha traído el poder a los mafiosos que nos gobiernan, no les ha traído la legitimidad. No son legítimos porque, al sacar cuentas, no nos queda otra cosa más que reconocerles como lo que son: un nido de déspotas, una escuela de dictadores.

No, ni tan siquiera, porque los dictadores se pronuncian una y otra vez a favor de sus crímenes. Danilo Medina, por otra parte, se esconde tras las faldas del Cardenal. No ha hablado nada. Déjenme poner eso en mayúsculas para que parezca que lo grito: DANILO MEDINA AUN NO DICE NADA. Margarita, que cuando era primera dama hablaba más que una cacatúa, hoy esta calladita. Nuestros supuestos representantes en el ejecutivo se sientan y dejan que su país se derrumbe y ni siquiera se dignan a defender su posición.

No la defienden, claro está, porque es indefendible. Un paquetazo tributario de proporciones colosales, cuyo diseño solo apunta a la más triste de las verdades. Leonel gastó tanto, robó tanto y sus secuaces dejaron la alacena tan vacía, que ni los más inflados préstamos pueden cubrir su desmadre. Se va con su sonrisita de morfinómano y deja a la incompetente de su mujer supervisando el desastre.

Subirnos todos los impuestos, crearnos impuestos nuevos. Ponernos a pagar hasta por ahorrar nuestro dinero. Todo para cubrir los gastos de un manojo de inservibles y corruptos peledeistas de cúpula. Cuando las caravanas de cincuenta yipetas cubiertas en amarillo y morado cruzaban las calles del polígono central, cuando bailarinas de culo fabricado bebían Moet a ‘pico’e botella’,  ¿de donde salía el dinero? La respuesta es que ni siquiera lo tenían. La respuesta es que estamos enfrentando un impuesto para pagar la gasolina, los culos y el champaña que ya se han tragado estos canallas.

Así que, ¿Cómo podremos salir de esta? Parece imposible. Nos quitan el derecho a quejarnos. Nos matan si nos manifestamos. Nos imponen leyes dracónicas para cada vez hacer nuestra vida un poco mas pequeña, un poco más desprovista de humanidad. He pensado mucho y no veo un camino de paz que nos libre de estos asesinos. No veo la paz con ellos, pero si veo el enfrentamiento.

Lo primero es que tenemos que dejar de respetarlos como personas. A nosotros no nos respetan. Nos tratan como basura y encima se espera de nosotros que mantengamos un nivel de decoro y deferencia apropiado para líderes. Pues yo digo que no. Yo digo que si Danilo Medina se sigue comportando como una mierda, mierda le voy a llamar. Si no saben como empezar, o la vergüenza les detiene la lengua, pueden empezar diciendo, por ejemplo: “Señor presidente, usted, su gabinete, su senado mandado a comprar y su cámara de diputados llena de culebras son un montón de mierda”.

Lo segundo es que, los que tenemos el lujo de haber sido educados de manera cívica y con conciencia histórica tenemos el deber de rebelar y de revelar. Rebelar nuestra voluntad en contra de un gobierno vil y bajo; y revelar esta vileza y bajeza a aquellos que más propensos están a los abusos del mismo. Tenemos el deber de entrar en los barrios, hablar con la gente (no la que está de acuerdo, sino la que no sabe lo que pasa) y encender en ellos la llama del respeto propio. Tenemos el deber de levantarnos y quejarnos, caer presos, romper cosas. Ser desobedientes ante la dictadura mafiosa que nos rige. No darles un centavo y mentarles la madre cuando nos pregunten por que.

Hoy se levantó una madre, habiendo perdido a su hijo. Ahogada con los precios contra los cuales su hijo protestó, e incapaz de denunciar a los asesinos de su hijo. Pablo Escobar trataba bien a las personas que lo hacían rico. Rafael Trujillo fomentaba un semblante de nacionalismo para esconder lo abominable de su dictadura. Que estos criminales comprendan que hasta los peores intentaban congraciarse con sus victimas.

Que nosotros nos demos cuenta que nuestro gobierno podría aprender civismo hasta de los más aberrantes criminales de la historia. Que nos demos cuenta que si nos siguen tratando como perros, no nos queda más que una sola opción.

Morderlos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Rojo, verde y amarillo.


Yo viajo mucho entre el Cibao y el Distrito Nacional, al menos 2 veces al mes. No hay un solo viaje en el cual yo no encuentre algún tipo de accidente en el camino. No me refiero a golpecitos ni rayones de pintura. Me refiero a choques. Dos vehículos destruidos, personas heridas y muertas. Esto, aun siendo terrible, se le podría tachar adjudicar al hecho de que es una vía enormemente transitada y en mal estado. Pero, claro, el desastre no termina ahí. Entro en las ciudades del interior y los accidentes entre motocicletas, pasolas y carros son constantes. De vuelta en la capital, al manejo temerario del interior se suma la imposible logística de cientos de miles de vehículos en una ciudad diseñada para unos pocos miles. Lo que quiero decir es que es un desorden total y masivo.

¿Qué separa a una sociedad organizada de una desorganizada? Es fácil decir que el factor principal es el arrojo hacia el caos. El amor a una libertad salvaje y primitiva. Pero eso, además de ser una manera anticuada de pensar, es mentira. No somos (para bien o para mal) una nación de gavilleros. Simplemente, yo no creo que aquí haya caos.

En Republica Dominicana domina la ley. Una ley a veces férrea y dracónica, Una ley que puede en ocasiones no estar escrita. Por ejemplo, todos saben que los militares tienen carta blanca para actuar como plazcan en el país. Nadie dice lo contrario. No está escrito en ningún lado, mas nadie lo duda. Sea un dueño de empresa y deje de pagar TSS o atrásese con los anticipos (o cualquier otro de la infinidad de impuestos que existen) para que vea como rápidamente lo clausuran. Quéjese a nivel mediático de cualquier institución nacional para que vea como la maquinaria estatal lo aplasta. Sea un criminal y deje de pagarle a la policía, para que vea como va preso de inmediato. Esto es ley. Se cumple y se mantiene con regularidad. Los castigos siempre son los mismos. Es la ley de la tiranía, que nada tiene que ver con la justicia de la cual la ley se supone sea sirviente

Así que, no, no creo que haya caos en este país. Porque, sencillamente, el caos implica que lo que sucede es accidental, que lo que nos aqueja no es culpa de nadie, sino de fuerzas aleatorias.

Una de estas leyes es el desorden. Mantener un halo de caos aparente. Dar legitimidad a unos AMET que lo único que hacen es cumplir cuotas. ¿Son los dominicanos malos conductores? Seguro. Pero, ¿no creen entonces que el esfuerzo debería ser enseñarles a manejar en vez de ponerlos a pagar multas? ¿Hay conductores temerarios? Indudablemente. Mas nunca han visto un chofer de carro público o motoconcho preso. ¿Por qué? Por la ley no escrita que los protege.

Los dominicanos, no importa cuanto se digan a si mismos lo contrario, no son gente bruta. Son gente, igual que todo el resto del mundo. No son más locos ni más temerarios que ninguna etnia bajo el sol. Simplemente los convencen de que el desorden es su espacio natural. Pues yo les digo que no. Que no existe ya excusa alguna. Que aun con tantos factores en contra (una ciudad diseñada por dictadores para ser intransitable, AMETs sedientos de bonificaciones, etc.) deben aprender. Aprender a respetar el derecho ajeno en el punto de encuentro más común de todos. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Y no se rindió, porque rendirse no existe.

Ayer, un caballero me pidió que, en vez de hablar acerca de aniversarios de dudosa reputación, que utilizara mi tiempo para recordarle al mundo otro aniversario. Corría el 11 de septiembre de 1973 cuando el presidente de los chilenos, Salvador Allende, fue victima de golpe y hecho muerto en su palacio presidencial. Algunos dicen “sui”, otros “homi”, pero lo que es cierto es que el “cidio” de don Salvador ocurrió, marcando a una América que aun no está convencida de lo que el poder llega a hacer para mantenerse.

El ataque a la Moneda es una de esas manchas que sobresale en nuestra historia continental. Es tan grosero, una bofetada en la cara de un pueblo chileno que era cada vez más y más peligroso al frágil status quo occidental. “¿Gente buena y socialista? ¡Nunca!

Eso es bastante obvio. No hay nadie al sur del río Bravo que diga con sensatez que esos años de Pinochet le hicieron bien al mundo o a los chilenos. No, no es por ahí que voy, ya todos sabemos que es el bien y el mal en este contexto. Lo que me pregunto es si, hoy por hoy, es relevante la discusión.

¿Es relevante Salvador Allende?

Lo pregunto porque, aunque es un signo indeleble de una América en revolución, sus ideales han sido transformados de tal manera que ese socialismo del 73 no es más que un recuerdo amargo en el 2012. Esa representación de la América unida bajo el estandarte del obrero y el hombre educado unidos contra el yugo imperialista ha sido erosionada por un neo-capitalismo forzoso y democracias debiluchas ante la injerencia extranjera.

Además, es una situación ajena a nosotros, en tiempo y espacio. ¿Qué nos debe importar a nosotros los dominicanos del siglo XXI lo que pasara en Chile hace cuarenta años? Este es un mundo donde el socialismo es una leyenda sementera para el público en general. No entiendo como dar valor a algo que reconozco es trascendente, pero temo sea inconsecuente en el hoy. Entonces, de repente, es que me quedo callado un momento en el silencio de mi celda.

Y recuerdo. Recuerdo las últimas palabras de Allende:


Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores. 

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. 

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. 

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! 

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.


“El pueblo debe defenderse pero no sacrificarse. El Pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco debe humillarse”. En estas líneas, lanzadas ya en el momento más crítico de su vida, Allende me recuerda por qué no debo olvidarlo. Su mensaje no es uno de lucha ideológica. Su mensaje es uno que llega a los cimientos de la necesidad humana. Es un mensaje de dignidad. De autodeterminación para un pueblo al cual le robaban en segundos todo lo que había logrado en décadas. Es el mensaje de un hombre que elige morir, no por la gloria ni por el martirio, sino porque es una ultima lección. Una última muestra de amor por su gente.

En nuestro mundo de ideologías muertas y monedas infladas, Salvador se define como un referente de responsabilidad y dignidad humana. Es aplicable desde la América aun vasalla hasta el África primaveral. Su calmada decisión frente a una situación imposible nos debe inspirar a pelear. No a pelear por las ideas, ni por los grupos. A pelear por toda la gente. A apelar no a la violencia sino a la templanza y el esfuerzo. A rendir tributo a la justicia y no al poder. A amar antes de querer vivir.

Salvador amaba, y eso le dio fuerza. Murió lanzando una acusación eterna contra la vorágine del poder. Y no se rindió, porque cuando se ama, rendirse no existe.

sábado, 30 de junio de 2012

Tu allá Juan, y yo aquí luchando.

Como muchos deben saber, hoy es el natalicio de Juan Bosch. Don Juan fue uno de eso personajes que se ven muy seguido en la historia humana. Lleno de talento, brillante, emprendedor y orgulloso. Su puesto en la historia dominicana, aunque dificil de sopesar, es grande y de primera importancia. Durante toda su larga vida, estuvo en medio de la constante tormenta politica nacional, desde el exilio o desde el palacio.

Lo que si es debatible es de que lado de la historia debemos juzgar a Juan Bosch. Lo digo porque la posición oficialista para con su memoria es una de engrandecimiento y glorificación que no va muy bien con su saldo historico total.

Por una parte, es uno de los mayores cuentistas en la literatura americana. Su oposición a las dictaduras de Trujillo y Balaguer (y al que no le gusta que le digan dictador al doctor, que vaya a acusarme a la dirección) fue necesaria como contraparte al totalitarismo reinante. Tambien podriamos decir que su decisión de no volver y reclamar su derecho presidencial durante la guerra de abril salvo la vida de cientos, o quizás miles de dominicanos que estaban listos para pelear por el.

Por otra parte, miles de dominicanos estaban listos para pelear por sus recién ganados derechos y Juan Bosch les dice que no se molesten. Todos sabemos lo que sucedió después. Tres mandatos tan crueles y terribles para el pueblo dominicano que aun no nos recuperamos del todo de ellos. No estoy diciendo que un Bosch activo en la lucha hubiese logrado una victoria de los constitucionales contra los Estados Unidos. Pero sería hipócrita de mi parte apoyar la lucha a favor los derechos y decir a la vez que fue bueno no seguir intentando pelear. Es muy fácil hablar en retrospectiva, pero, como dice mi abuela María Polanco, quien combatió a favor de Bosch en la revolución:

"Tanto aguantamos y tanto peleamos, para que ese pendejo nos dejara aqui jodidos."

Y tiene derecho a decirlo mi abuela, quien participó durante décadas en la oposición junto a mi abuelo Darío Polanco, a quien calieses la delataron y coloraos le amenazaron con pistolas. Tiene derecho a quejarse porque las generaciones posteriores tratan todos esos esfuerzos y riesgos a la vida como si fueran nada, pero Bosch, quien se rindio, es ahora una leyenda.

Pero lo que más podemos argumentar es su toma de decisiones posterior a Abril. No solo hablo de la separación del PRD-PLD o de las rencillas llenas egotismo con Peña (las cuales debilitaron a la oposición en el momento en que más unida debía estar). Hablo de sus desiciones más personales. Para hablar claro, su funesta elección de protegido.

Ese es mi principal argumento. Siendo el genio que obviamente era, don Juan debía saber que su protegido Leonel era un megalomaniaco en potencia. Debía saber que ese joven de mirada sencilla y voz somnolienta era un futuro déspota neo-capitalista enamorado de su propio reflejo. Aun asi le permitio unirse ideológicamente a Balaguer y tirar todos los principios de su partido a la basura. ¿O acaso se olvidan que el PLD se supone que sea un partido de izquierda de corte socialista? ¿Podemos sentarnos tranquilos y solo decir que todo eso fue imposible de saber?  ¿Que don Juan no sabia el monstruo que liberaba sobre su pais? ¿Y aun así aceptar que era un genio sin paralelos?
Quien sabe de historia dominicana
le da asco esta imagen. . .

Juan Bosch es un gran personaje de la historia dominicana, eso no lo pongo en duda. Sus medidas políticas en 7 meses de gobierno son aun hoy la marca contra la cual todos los gobiernos se deben comparar. Lo único que digo es que su legado real no es tan rosado como lo pinta el gobierno. Un partido de "izquierda socialista" lleno de funcionarios multimillonarios, ladrones y mafiosos. Un protegido que lo unico que heredo de don Juan fue el orgullo y un repugnante intelectualismo de élite.

Se que suena a que lo acuso de mala persona. Nada de eso. Lo acuso de no hacer lo suficiente. La omisión, como todos sabemos, también es pecado.