Ideas, criticas y construcciones pertinentes al ámbito de vida de la República Dominicana. Un enfoque en la filosofía, la educación, la sociología y la política, todo aplicado a Dominicana.
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jueves, 25 de mayo de 2017
Ayer hasta matar era mejor.
Estaba revisando algunas noticias ayer y me topé con algo bastante interesante. Los patrocinadores están huyendo de la Parada Puertorriqueña en Nueva York debido a que esta es en honor a Oscar Rivera López, antiguo líder de las FALN en Puerto Rico quien fue liberado de la cárcel por Obama después de 35 años preso por varios cargos de traición, entre otros. Es el mismo que hace unas semanas se pronunció a favor de Maduro en Venezuela, después de ser recibido como héroe por varios en su nativa isla y después de una popular campaña para su liberación, en la cual se pronunciaron muchos personajes públicos.
Como acabo de mencionar, Rivera López duró 35 años preso. El mundo cambió bastante durante esos 35 años, pero parece que el sigue siendo el mismo hombre, con las mismas ideas que tenía en sus tiempos de lucha. Esto me hace pensar en lo difícil que es vivir en un mundo sin ideologías políticas, especialmente para alguien que, aparentemente, aún las ostenta. Rivera López es un Marxista Leninista anacrónico, quien peleó contra el gobierno de Estados Unidos utilizando tácticas que se consideran "de terror". Viéndolo así, es obvio que apoyará una dictadura del proletariado, donde sea que esta vaya a ocurrir.
Muchas personas se sienten indignadas debido a esto, pretendiendo que el otrora revolucionario se ablandara en la cárcel y que cambiara sus posturas a la de un moderno liberal; que condenara la violencia y se pronunciara a favor de alguna causa contemporánea. Pero esos muchos olvidan que ser de izquierda no es lo mismo que ser liberal o que ser progresista. Una persona atada a las antiguas ideologías te seguirá hablando de ellas y las aplicará a este mundo en el cual las creemos bastante muertas. No te va a hablar de identidad de género ni de derechos del migrante. Te va a hablar de la voz del pueblo y de no violentar la soberanía del país hermano. Hay que recordar que en una mente así la lucha continúa. Una lucha en la cual la única manera de pelear contra el imperio es con una guerra asimétrica.
¿Pero, cómo podemos celebrar a un líder revolucionario, o “terrorista” si hoy en día existe gente como el Estado Islámico, quienes asesinan a mansalva con tácticas similares? La respuesta yace en la ideología política y en el precio que se le da a la libertad. ¿Es correcto matar gente con bombas y balas para obtener la libertad? La respuesta que nos da la historia es que sí, sí lo es. Es moral y (si usted se subscribe a ello, como yo) religiosamente incorrecto, pero es la manera aceptada de buscar la autodeterminación para un grupo sociopolítico desde el inicio de los tiempos. Los revolucionarios mataban (y lo digo en pasado a propósito), claro que sí. Usted no puede llamarse revolucionario si no está dispuesto a matar gente. La diferencia entre revolucionarios y terroristas es que el terrorista busca oprimir sin ideología política de por medio. El terrorista no subscribe sus actos a una ideología de mejoramiento social.
Obviamente, es casi imposible determinar si existe una idea así mientras la revolución, o el terror, están ocurriendo. Solo podemos determinar a ciencia cierta en retrospectiva, y aún así casi nunca existe consenso. Podemos llamar a Pol Pot terrorista y a Fidel Castro revolucionario solo décadas después de los hechos. La línea que separa a Yaser Arafat y a Bin Laden solamente se hace clara al pasarle los años al primero. Sendero Luminoso, FARC, OLP, FSLN FMLN, ETA, IRA, etcétera. Cada organización solo puede ser pasada a juicio desde el punto de vista de sus transformaciones y éxitos finales. Y como podemos ver con el ejemplo de Rivera López, el tiempo puede también distorsionar la comprensión de la misión de una persona.
Pero no se preocupen. Las ideas han muerto y hoy en día solo se pelea por dinero. La constante crisis en medio oriente y el terrorismo islámico no fueran más que un triste recuerdo en un cráter de cristal si allí no hubiera petróleo y gas natural. Muy lejanos están aquellos días en que 4 puertorriqueños armaban un tiroteo en el congreso estadounidense, causando un fiero debate acerca de que si quitar vidas en nombre de la libertad es algo moralmente correcto. Ahora quienes matan matan niños y se regodean por ello. Cortan cabezas en vez de cables eléctricos y vuelan restaurantes en vez de oficinas gubernamentales. Hoy en día las potencias y sus enemigos juegan el sucio juego del dinero sin tapujos, débilmente haciéndolo pasar por enfrentamiento religioso. ¿Es bueno que tengamos tan claro quién es el villano de una historia? Solo el tiempo lo dirá.
jueves, 2 de abril de 2015
A propósito de mis dos caras: Un breve estudio acerca del cabrón caribeño.
El estudiante de la historia caribeña puede notar, a través de las décadas, un desfile de personajes manchando las hojas de los libros. Estos personajes chorrean por entre los escondrijos más recónditos de nuestra historia, anegando las fabricadas leyendas heroicas con su particular tipo de vileza. Estos personajes son lo que en el colorido coloquio de esta región se denominan cabrones. Los hay de mucha y poca monta, y muestran una continuidad sorprendente a través de los siglos. Se podría decir que desde que las Antillas son habitadas por el hombre, ha residido en ellas un vetusto y espléndido linaje de cabrones. Este linaje ha encontrado un hogar acogedor entre nuestra usual languidez caribeña. Aún hoy, siglos después de su nacimiento, en nuestra cultura predomina el cabrón oportuno, embaucador de naciones enteras con sonrisa en la boca y séquito de secuaces rodando por entre las piernas.
¿Cómo es que estas criaturas tan crueles logran ennoblecer sus apellidos y enriquecer sus casas a costa de poblaciones enteras sin ser echados a tierra como los gusanos que son?
Esta pregunta, no es de difícil respuesta pero sí requiere una elaboración que va más allá de mi propósito con estas brevísimas disertaciones. Simplemente expondré una opinión (la mía), la cual tendrá que ser escrutada por usted, amado lector.
Primero quiero advertir que, a diferencia de un previo artículo escrito por mi, aquí no habrá lista alguna. Las listas son populares pero quitan seriedad. Y, como ya sabrán unos veinte mil de ustedes, las listas son cosa de mamaguebos.
Pero hoy hablamos de cabrones. Para entender al cabrón hay que entender su entorno. El entorno de preferencia es un lugar de aire frio, como la cima del Pico Duarte, el asiento de atrás de un vehículo todo terreno, o un asiento en la Cámara del Senado. Estos lugares le brindan al cabrón promedio una posición de altura desde la cual vigilar a sus víctimas. Tal cual un ave de rapiña, el cabrón solo se desmonta de su elevado nido para regodearse sobre la presa herida de muerte, antes de devorarla completa.
Lo verdaderamente interesante es como logra que la presa se mantenga dócil, aún ante la inminencia de su ataque. A diferencia de otras criaturas, el cabrón no se esconde. Todo lo contrario: el cabrón despliega su rostro y nombre para ser visto por todos, a todo momento. Inunda los medios y las mentes de sus víctimas con la idea de que es a través de este rostro que se logran cumplir las necesidades básicas de una población. ¿Necesita usted recibir agua? Este cabrón le traerá un camión lleno. ¿No hay escuela en su pueblo? Su cabrón regional le construirá un aula (baterías no incluidas) pintadita y reluciente.
El problema es que ese dinero del cual dispone el cabrón es el dinero del cual no disponen las oficinas gubernamentales que deberían encargarse de susodichas obras. Estas oficinas son una cara vacía, sin rasgos, que se yerguen impávidas ante las válidas críticas de miles de dominicanos. Siguen su labor monótona e inhumana, ayudando a nadie y representando a nadie, mientras las caras rosadas de rubor y verdes en dólares de los cabrones cumplen a medias sus responsabilidades.
La presa, dígase, el pueblo, confundida ante el vacío existencial que representa la maquinaria gubernamental, busca ser acogida en el cálido seno de lo único que parece humano dentro del gobierno. Ahí, su falso campeón, el cabrón, le tiende una mano amiga rellena de un sudoroso fajo de billetes y borra de su memoria la angustia de no ser visto ni escuchado en un país de once millones de personas. Pero el cabrón chupa la sangre que la presa con tanta presteza le ofrece. Se hace gordo y feliz con una facilidad sorprendente y suelta sus migajas para nutrir a sus parásitos.
De esta manera, a amplios rasgos, es como un cabrón humilde y desconocido puede llegar a la prominencia de la noche a la mañana. Llegan a ostentar riquezas impresionantes, eludiendo a la justicia, haciendo burla de las presas por devorar. Aún peor, como es tan alta la cantidad de cabrones en puestos elevados del estado, se puede decir sin miedo a demasiado error que hasta la constitución está creada para potenciar la cabronería de este mezquino 1% de la población.
Claro está, de vez en cuando nace uno que otro espécimen dotado de rasgos que potencian su capacidad para la rapiña, el robo y el abuso de la población. Sus excesos dan nacimiento a lo que Nietzsche hubiese llamado el Überarschkriecher, pero que nosotros simplemente denominaremos cabronazo.
Estos ejemplares no solo violan todos los estándares de la conducta moral humana, sino que también infectan con su veneno a miembros aparentemente funcionales de la sociedad. Como ejemplo podemos poner a jueces que parecían personas sabias hasta un eventual roce con un cabronazo.
¿Existe cura para esta condición? No sabemos, a ciencia cierta, pero parece que tratar de curar al cabrón es como tratar de curar la avaricia. La esperanza yace en el hecho de que en otras tierras parecen haber llegado a un acuerdo: No intentan evitar su nacimiento, pero los eliminan al momento de mostrar sus rostros de rosa y verde al aire. Sería un gran paso, lograr borrar tantas caras impunes de tantas vallas y tantos periódicos. Y quien sabe, con un poco de valor y un montón de personas, será posible eliminar hasta a cabronazos como Félix Bautista de la faz de esta tierra.
¿Cómo es que estas criaturas tan crueles logran ennoblecer sus apellidos y enriquecer sus casas a costa de poblaciones enteras sin ser echados a tierra como los gusanos que son?
Esta pregunta, no es de difícil respuesta pero sí requiere una elaboración que va más allá de mi propósito con estas brevísimas disertaciones. Simplemente expondré una opinión (la mía), la cual tendrá que ser escrutada por usted, amado lector.
Primero quiero advertir que, a diferencia de un previo artículo escrito por mi, aquí no habrá lista alguna. Las listas son populares pero quitan seriedad. Y, como ya sabrán unos veinte mil de ustedes, las listas son cosa de mamaguebos.
Pero hoy hablamos de cabrones. Para entender al cabrón hay que entender su entorno. El entorno de preferencia es un lugar de aire frio, como la cima del Pico Duarte, el asiento de atrás de un vehículo todo terreno, o un asiento en la Cámara del Senado. Estos lugares le brindan al cabrón promedio una posición de altura desde la cual vigilar a sus víctimas. Tal cual un ave de rapiña, el cabrón solo se desmonta de su elevado nido para regodearse sobre la presa herida de muerte, antes de devorarla completa.
Lo verdaderamente interesante es como logra que la presa se mantenga dócil, aún ante la inminencia de su ataque. A diferencia de otras criaturas, el cabrón no se esconde. Todo lo contrario: el cabrón despliega su rostro y nombre para ser visto por todos, a todo momento. Inunda los medios y las mentes de sus víctimas con la idea de que es a través de este rostro que se logran cumplir las necesidades básicas de una población. ¿Necesita usted recibir agua? Este cabrón le traerá un camión lleno. ¿No hay escuela en su pueblo? Su cabrón regional le construirá un aula (baterías no incluidas) pintadita y reluciente.
El problema es que ese dinero del cual dispone el cabrón es el dinero del cual no disponen las oficinas gubernamentales que deberían encargarse de susodichas obras. Estas oficinas son una cara vacía, sin rasgos, que se yerguen impávidas ante las válidas críticas de miles de dominicanos. Siguen su labor monótona e inhumana, ayudando a nadie y representando a nadie, mientras las caras rosadas de rubor y verdes en dólares de los cabrones cumplen a medias sus responsabilidades.
La presa, dígase, el pueblo, confundida ante el vacío existencial que representa la maquinaria gubernamental, busca ser acogida en el cálido seno de lo único que parece humano dentro del gobierno. Ahí, su falso campeón, el cabrón, le tiende una mano amiga rellena de un sudoroso fajo de billetes y borra de su memoria la angustia de no ser visto ni escuchado en un país de once millones de personas. Pero el cabrón chupa la sangre que la presa con tanta presteza le ofrece. Se hace gordo y feliz con una facilidad sorprendente y suelta sus migajas para nutrir a sus parásitos.
De esta manera, a amplios rasgos, es como un cabrón humilde y desconocido puede llegar a la prominencia de la noche a la mañana. Llegan a ostentar riquezas impresionantes, eludiendo a la justicia, haciendo burla de las presas por devorar. Aún peor, como es tan alta la cantidad de cabrones en puestos elevados del estado, se puede decir sin miedo a demasiado error que hasta la constitución está creada para potenciar la cabronería de este mezquino 1% de la población.
Claro está, de vez en cuando nace uno que otro espécimen dotado de rasgos que potencian su capacidad para la rapiña, el robo y el abuso de la población. Sus excesos dan nacimiento a lo que Nietzsche hubiese llamado el Überarschkriecher, pero que nosotros simplemente denominaremos cabronazo.
Estos ejemplares no solo violan todos los estándares de la conducta moral humana, sino que también infectan con su veneno a miembros aparentemente funcionales de la sociedad. Como ejemplo podemos poner a jueces que parecían personas sabias hasta un eventual roce con un cabronazo.
¿Existe cura para esta condición? No sabemos, a ciencia cierta, pero parece que tratar de curar al cabrón es como tratar de curar la avaricia. La esperanza yace en el hecho de que en otras tierras parecen haber llegado a un acuerdo: No intentan evitar su nacimiento, pero los eliminan al momento de mostrar sus rostros de rosa y verde al aire. Sería un gran paso, lograr borrar tantas caras impunes de tantas vallas y tantos periódicos. Y quien sabe, con un poco de valor y un montón de personas, será posible eliminar hasta a cabronazos como Félix Bautista de la faz de esta tierra.
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República Dominicana
jueves, 27 de febrero de 2014
Duarte, Black Label y Mella
Yo no pretendía escribir nada este 27 de
febrero. Salí de mi casa a mi trabajo, feliz de que al menos hoy no habría tapón
en la ciudad, animado de que al menos me pagarían doble la jornada. Charlaba de
manera amena con mi esposa acerca de alguna pendejada sin importancia. En ese
momento llegamos a la esquina de la John F. Kennedy con Abraham Lincoln. Ahí,
entre ambos presidentes asesinados vi un anuncio muy interesante. Una valla de
una marca de whiskey bastante reconocida, con su logotipo y lema situados debajo
de una frase que me dejo bastante perplejo.
“De colonia a republica” leía el anuncio, seguido del lema de la
famosa marca de bebida alcohólica.
Lo siento, pero ese tipo de cosas son las
que me hacen ‘irme en una’ como dice el argot popular. Santo domingo español no
era una colonia, era una provincia de Haití. Aun si se estuviera hablando de la
colonia española, no se celebra el 27 de febrero ningún tipo de separación de
los españoles. Este tipo de revisionismo histórico no solo muestra una falta de
respeto a la historia sino un síntoma más grave a nivel de lo que llamamos
nacionalismo.
¿Cuáles son los verdaderos símbolos de esta
“nación independiente”? ¿Nuestro nacionalismo es acaso igual que el
nacionalismo gringo, una excusa para mover productos en el mercado? El
nacionalismo es, en mi opinión, una burla de las clases gobernantes a las
clases trabajadoras de todo el planeta. Pero, al menos, el nacionalismo en gran
parte del planeta se sustenta en la tradición, en ensalzar la cultura de tu
espacio geográfico como mejor que las demás. Se trata de glorificar lo tuyo y
los tuyos. De enseñar a las generaciones futuras la historia (real o falsa) de
tu nación.
Aquí (como en Estados Unidos, para que no
crean que acuso en el singular) el nacionalismo es comprar cerveza y comprar
whiskey escocés y comprar espagueti. Aquí el nacionalismo es desempolvar un
merengue de algún merenguero que ya no puede vivir de su música porque solo se
escucha en días patrios. Aquí el nacionalismo es venderte a un Duarte o a un
Mella o a un Sánchez que tan solo son frases prefabricadas en alguna oficina
del estado.
Es tan flácido, tan putrefacto el
nacionalismo dominicano que ni las leyendas patrias son proclamadas. La
historia nacional, la versión oficial tanto como la real, yace olvidada como un
muerto ajeno. Una cosa es que los españoles enseñen que ellos no mataron a los
indígenas americanos, o que los japoneses y alemanes den tintes rosados a su
historia de mediados del siglo 20. El sistema educativo dominicano ya ni se molesta
en mentirles a sus estudiantes. Retratos mal dibujados de Duarte acompañan
aforismos debiluchos y pseudo intelectuales en los libros de texto.
Beberse una cerveza hecha en el país no te
hace dominicano. Ponerle la bandera nacional en el culo a una mujer nalgona no
te hace dominicano. Si lo que más te hace de un lugar es hacer lo que más se
hace en ese lugar, lo mas dominicano es pasar trabajo y luchar por tu familia.
Pasar trabajo y luchar por los tuyos es de dominicanos, de puertorriqueños, de
chinos, de egipcios, y de eslovenos. Es de todos.
Manda al falso nacionalismo al carajo.
Beber cerveza y whiskey escocés se hace en todas partes.
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Republica Dominicana
domingo, 1 de septiembre de 2013
Diez Mil Años.
Un amigo trajo a mi atención que hoy (1ro de
septiembre) es el aniversario del natalicio de Joaquín Balaguer. Es gracioso
que sea tal ocasión la que me anime a escribir una vez más, pero la inspiración
funciona de manera extraña a veces. Es extraña en verdad, como me pone a pensar
en el decrepito y marchito anciano (fue siempre viejo y marchito, hasta en su
mes de abril), con la república en sus manos durante décadas, vuelta lisiada y
despojada de todo crecimiento.
Pensar en Balaguer me recuerda una novela de ciencia ficción.
“Dios Emperador de Dune”, escrita por Frank Herbert. En esta, el personaje
titular; el Dios-Emperador de un imperio galáctico, transforma su imperio galáctico
de una poderosa institución universal a un débil y podrido estado. Los habitantes
del imperio son reducidos a clientes atrofiados de un estado absolutista, todo
hecho a propósito por el demente protagonista.
El ‘Dios-Emperador’ de Frank Herbert planea, a través
de la sistemática destrucción de la sociedad imperante, dejar al ser humano
libre de toda influencia que lo debilite, en un plan que tomará unos diez mil años
en completarse.
O también puede que esté totalmente loco y obtenga
placer del sufrimiento humano.
Traigo todo esto a colación porque en este país, en la República Dominicana, hay algunos que aun piensan en Dioses-Emperadores. Existe
la gente que clama por Balaguer, pensando que este poseía un conocimiento místico,
una verdad más allá de lo mortal, un plan de diez mil años que justificaría
todo el mal y todo el vicio al que este país fue sometido. Existen personas que
ven, con una marca particular de orgullo, como los otrora enemigos a muerte de
su momificado líder doblan la rodilla y abren la cartera para comprarlos. Como
el liderazgo de todo un país se vende como una prostituta en autopista al mejor
postor. Se unen, siguiendo un legado que solo está lleno de la sangre de
hombres mejores que ellos.
Es triste y deprimente ver como se enquista esta
creencia en la conciencia grupal dominicana. Como los emperadores de grandes
planes, los semi-dioses destinados al orgullo y la gloria aparecen una y otra
vez en la historia. A veces inteligentes, a veces carismáticos, todos pretenden
ocultar una verdad heroica. Balaguer se aferró de esa mística hasta su muerte,
dejando un país tan decrépito como el. Sus herederos, los embarazos no deseados
con que dejó preñado al PLD , se
han afanado en seguir su modelo.
Dioses-Emperadores, muertos de la risa en las
profundidades de palacio, haciendo creer que existe un plan de diez mil años el
cual liberará al hombre dominicano de la influencia de quien-sabe-donde.
Personajes que, si son leídos con franqueza, solo son locos embriagados de
poder y lujuria por el dinero. Protectores de una culocracia centenaria, diseñada,
no para liberar al hombre, sino para atosigarlo, como al ganso que va al
matadero.
EN el desenlace de la novela, el protagonista le
revela a su descendiente, su peor enemiga, que todo estaba planeado. Que la
muerte y el sufrimiento de la gente eran necesarios y que el futuro será mejor.
Los protagonistas de novela pueden hacer tales declaraciones sin mayor
problema.
Los protagonistas de la realidad, por otra parte, deberían
pensar mejor antes de glorificar las locuras cometidas en nombre del futuro.
domingo, 28 de octubre de 2012
In Apostolatis Culmine
Tengo mucho tiempo que no voy a misa. Mi madre me ofreció acompañarla
hoy, pero me quede aquí en casa, vestido de internauta, tendido en mi
habitación. No es raro que no vaya. Es más la norma que la excepción. Solo
tiendo a ir en ocasiones donde todos tememos la soledad existencial: bodas y
funerales.
Lo bonito del caso es que me considero firmemente católico. No me atrae
ninguna otra religión ni ninguna otra denominación cristiana. El argumento ateo
no me convence y el agnosticismo me parece sofista. A diferencia de muchos, no
me molesta la tradición ni el ritual romano. Tampoco me molesta el sincretismo
local.
Tengo imágenes de santos, invoco a la Virgen María, me gustan las
iglesias grandes y no me molesta que el Vaticano sea de oro y mármol.
¿Por qué entonces no soy mas activo en mi fe?
No creo que la institución del catolicismo sea mala. Considerarla así me
haría considerarme a mi mismo y a mil millones de católicos como malos. Las
iglesias no solo son sus dirigentes y clero. Las iglesias son sus adherentes.
Las masas humanas no son inherentemente malas.
El problema que tengo con la institución que dirige mi fe es sencillo.
Mi iglesia se niega rotundamente a renovar su humanidad. Los cardenales, los
obispos, el Papa; se aferran a una humanidad que simplemente ya no existe,
creyendo que esto es testamento de su visión teológica. El ser humano no debe
ser homosexual ni protegerse sexualmente. El clero debe ser casto.
Estas reglas son comprensibles en el contexto del momento en que fueron
creadas. Estas reglas eran útiles en el momento de su creación. Nuestra
población no esta ya en constante peligro de disminuir, y ya sabemos de donde
vienen las enfermedades que nos azotan. Sostenerse estas ideas como parte
central del dogma es una disminución de la labor eclesiástica de miles de
hombres y mujeres a través de la historia.
Lo triste es que, en su fundamento, el catolicismo nace del
enfrentamiento a las problemáticas contemporáneas. Nace como una respuesta a la
plétora de visiones teológicas discordantes que abrumaban al cristianismo
primitivo. No digo que la eliminación de las “herejías” cristianas primitivas
sea un acto bueno o malo. Lo que quiero decir es que la iglesia de la época reconoció
una problemática que necesitaba de trabajo en el presente. Necesitaba de la
movilización de sus recursos intelectuales y espirituales (además de militares
y económicos) para no desaparecer.
La diferencia de la iglesia presente para con aquella iglesia naciente
es que hoy día la iglesia se conforma con invocar su historia como argumento de
valor.
Esto no me es demasiado sorprendente, debido a la organización episcopal
que sostiene al catolicismo. No tengo nada en contra de la organización
“Papa-obispo-sacerdote”. Lo que si me molesta es la falta de renovación interna.
Algunas de las personas más educadas, progresistas, buenas y trabajadoras que
conozco son sacerdotes. También algunas de las más corruptas y manipuladoras.
De rutina los segundos se encuentran en puestos mas elevados que los primeros.
¿Por qué sucede esto? Creo que, más allá de política interna, el
problema yace en una falta de comprensión desde el punto de vista clerical. El
sacerdote, desde su formación, esta muy alejado de la realidad humana a la cual
debe servir. Desde ahí el joven clérigo, lleno de positivos ideales, se queda
sumido en ese idealismo y no se enfrenta a la crudeza de la vida de su feligrés.
Ahí queda entonces, inconsciente a la terrible responsabilidad que debería
estar cargando.
No pido que nazca un cambio de la noche a la mañana en una institución
que ronda los dos mil años. Lo que si pido es un reconocimiento de su propia
historia. Un poquito menos Inquisición y un poquito más Rerum Novarum. Un
acercamiento al fiel que la constituye. Un Vaticano III que reconozca que
aunque el fiel es fiel, lo es más a Jesús que a la institución que lo
representa. Una iglesia más preocupada por el cuerpo que carga el alma. Una
iglesia que de manera universalista lleve un mensaje de justicia social, no
solo en pedazos y en contradicción consigo misma. Una iglesia que se preocupe
por mí como yo me preocupo por ella.
Quien sabe, talvez así logren que vaya mas a misa.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Y no se rindió, porque rendirse no existe.
Ayer, un caballero me pidió que, en vez de hablar acerca de aniversarios
de dudosa reputación, que utilizara mi tiempo para recordarle al mundo otro
aniversario. Corría el 11 de septiembre de 1973 cuando el presidente de los
chilenos, Salvador Allende, fue victima de golpe y hecho muerto en su palacio
presidencial. Algunos dicen “sui”, otros “homi”, pero lo que es cierto es que
el “cidio” de don Salvador ocurrió, marcando a una América que aun no está
convencida de lo que el poder llega a hacer para mantenerse.
El ataque a
la Moneda es una de esas manchas que sobresale en nuestra historia continental.
Es tan grosero, una bofetada en la cara de un pueblo chileno que era cada vez más
y más peligroso al frágil status quo occidental. “¿Gente buena y socialista?
¡Nunca!
Eso es
bastante obvio. No hay nadie al sur del río Bravo que diga con sensatez que
esos años de Pinochet le hicieron bien al mundo o a los chilenos. No, no es por
ahí que voy, ya todos sabemos que es el bien y el mal en este contexto. Lo que
me pregunto es si, hoy por hoy, es relevante la discusión.
¿Es
relevante Salvador Allende?
Lo pregunto
porque, aunque es un signo indeleble de una América en revolución, sus ideales
han sido transformados de tal manera que ese socialismo del 73 no es más que un
recuerdo amargo en el 2012. Esa representación de la América unida bajo el
estandarte del obrero y el hombre educado unidos contra el yugo imperialista ha
sido erosionada por un neo-capitalismo forzoso y democracias debiluchas ante la
injerencia extranjera.
Además, es
una situación ajena a nosotros, en tiempo y espacio. ¿Qué nos debe importar a
nosotros los dominicanos del siglo XXI lo que pasara en Chile hace cuarenta años?
Este es un mundo donde el socialismo es una leyenda sementera para el público
en general. No entiendo como dar valor a algo que reconozco es trascendente,
pero temo sea inconsecuente en el hoy. Entonces, de repente, es que me quedo
callado un momento en el silencio de mi celda.
Y recuerdo.
Recuerdo las últimas palabras de Allende:
Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
“El pueblo
debe defenderse pero no sacrificarse. El Pueblo no debe dejarse arrasar ni
acribillar, pero tampoco debe humillarse”. En estas líneas, lanzadas ya en el
momento más crítico de su vida, Allende me recuerda por qué no debo olvidarlo.
Su mensaje no es uno de lucha ideológica. Su mensaje es uno que llega a los
cimientos de la necesidad humana. Es un mensaje de dignidad. De autodeterminación
para un pueblo al cual le robaban en segundos todo lo que había logrado en décadas.
Es el mensaje de un hombre que elige morir, no por la gloria ni por el martirio,
sino porque es una ultima lección. Una última muestra de amor por su gente.
En nuestro
mundo de ideologías muertas y monedas infladas, Salvador se define como un
referente de responsabilidad y dignidad humana. Es aplicable desde la América
aun vasalla hasta el África primaveral. Su calmada decisión frente a una
situación imposible nos debe inspirar a pelear. No a pelear por las ideas, ni
por los grupos. A pelear por toda la gente. A apelar no a la violencia sino a
la templanza y el esfuerzo. A rendir tributo a la justicia y no al poder. A
amar antes de querer vivir.
Salvador
amaba, y eso le dio fuerza. Murió lanzando una acusación eterna contra la
vorágine del poder. Y no se rindió, porque cuando se ama, rendirse no existe.
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martes, 11 de septiembre de 2012
Las Dos Torres
Creo que es casi obligatorio pronunciarse el 11 de septiembre. Es una de
esas cosas que ha perneado la conciencia colectiva del hombre y se ha
transformado para acomodar todas nuestras teorías. Es un momento catastrófico,
pero mutable, siendo lo que todos y cada uno quiere que sea. Es una
conspiración para aquellos quienes más dudan de la “bondad” estadounidense. Es
una justificación, para aquellos quienes desean armar guerra contra un mundo árabe
ajeno a su voluntad. Es una tragedia para los que perdieron algún ser querido.
Con cada año que pasa, todos estos puntos de vista se vuelven más y más verdad,
quedando mezclados y entrelazados en el mito.
¿Qué paso
el 11 de septiembre del 2001? ¿Que pasó en realidad? ¿Acaso sabremos firmemente
quien es el villano tras nuestras salvajes ideas y teorías?
Yo no
quiero saber. A mi no me interesa quien mando halar el gatillo. Esto es porque
no importa quien haya sido. Que si estadounidenses, yihadi, sionistas o
saudíes; es irrelevante. Es un buen momento para que todos se pongan de pie y
acepten la culpa en grupo. Sí, es culpa de la cúpula de poder estadounidense,
por meterse de manera constante y violenta en los asuntos del Medio Este. Es
culpa de los extremistas musulmanes, quienes creen comprar el cielo con
cadáveres. Sí, es culpa de los israelíes, por sostener la violencia y la
intolerancia desde que les regalaron la tierra de otra gente. Sí, es culpa de
saudíes, por prestar sus vastos recursos a una campaña de destrucción y muerte.
Es la culpa
de todos y cada uno de ellos. Es el resultado de diez lustros de odio e
intolerancia en la zona más volátil del planeta. Lo grande en verdad es que no
hemos aprendido nada del suceso. Gringos y Yihadi aun se odian a muerte, aun
tratan de determinar el destino del otro. El resto del mundo los mira silentes
y rogando que este baile termine como en los tiempos en que los “malos” vivían
en Moscú. Final por agotamiento.
Pues yo no
quiero repetición de finales. No quiero que la paz llegue porque se dieron
cuenta de los muertos en su pasado, de lo horrible de su baile. Quiero que
mejor miren a su alrededor y se den cuenta los lideres de que sus gentes ya no
creen en la razón de su lucha. Quiero que se vean solos y comprendan que la
gente ya no baila ese tango que solo termina en ruina. ¿Cómo podemos
asegurarnos de que así sea? El que al menos una vez haya leído este blog sabe
por donde me estoy yendo.
Debemos ser
entonces líderes en el ejemplo, mientras los líderes en la palabra se enfrascan
en diatribas insensibles. No es necesario estar en Estados Unidos o en una nación
Islamita, podemos dar ejemplo desde aquí, desde donde sea que estemos.
Desamárrate del prejuicio contra tu vecino. Busca un estadounidense (si eres musulmán),
o un musulmán (si eres estadounidense) y dale cariño. No, no le des cariño,
dale amor. Enséñale que tú no eres una simple etiqueta. Que eres una persona
igual que el o ella, y que tu corazón late igual de rápido cuando sientes.
Si no eres
de ninguno de esos dos grupos; si, digamos, eres como yo, antillano, pues entonces
busca a tu “contrario”. Busca al otro. Al que no te cae bien. Al que su raza o
su religión o su costumbre te disgustan. Búscalo y se su amigo. Búscalo y dale
la mano. Búscalo y cásate con el. Aprende que la gente es gente y es gente, no
importa de donde vino o como llego donde está. Ayuda a que, a través del mundo,
los que aun odian entiendan que no odiar es netamente posible.
En este día
lo importante no es recodar que Estados Unidos se metió en Hiroshima o que el
karma universal nos llega a todos. Este día lo importante es recordar que miles
de personas murieron hace once años, por culpa de todos nosotros. Tuya y mía.
Por ignorar el odio en los demás y no tratar de sanarlo.
Esforcémonos
para hacerlo ahora.
sábado, 30 de junio de 2012
Tu allá Juan, y yo aquí luchando.
Como muchos deben saber, hoy es el natalicio de Juan Bosch. Don Juan fue uno de eso personajes que se ven muy seguido en la historia humana. Lleno de talento, brillante, emprendedor y orgulloso. Su puesto en la historia dominicana, aunque dificil de sopesar, es grande y de primera importancia. Durante toda su larga vida, estuvo en medio de la constante tormenta politica nacional, desde el exilio o desde el palacio.
Lo que si es debatible es de que lado de la historia debemos juzgar a Juan Bosch. Lo digo porque la posición oficialista para con su memoria es una de engrandecimiento y glorificación que no va muy bien con su saldo historico total.
Por una parte, es uno de los mayores cuentistas en la literatura americana. Su oposición a las dictaduras de Trujillo y Balaguer (y al que no le gusta que le digan dictador al doctor, que vaya a acusarme a la dirección) fue necesaria como contraparte al totalitarismo reinante. Tambien podriamos decir que su decisión de no volver y reclamar su derecho presidencial durante la guerra de abril salvo la vida de cientos, o quizás miles de dominicanos que estaban listos para pelear por el.
Por otra parte, miles de dominicanos estaban listos para pelear por sus recién ganados derechos y Juan Bosch les dice que no se molesten. Todos sabemos lo que sucedió después. Tres mandatos tan crueles y terribles para el pueblo dominicano que aun no nos recuperamos del todo de ellos. No estoy diciendo que un Bosch activo en la lucha hubiese logrado una victoria de los constitucionales contra los Estados Unidos. Pero sería hipócrita de mi parte apoyar la lucha a favor los derechos y decir a la vez que fue bueno no seguir intentando pelear. Es muy fácil hablar en retrospectiva, pero, como dice mi abuela María Polanco, quien combatió a favor de Bosch en la revolución:
"Tanto aguantamos y tanto peleamos, para que ese pendejo nos dejara aqui jodidos."
Y tiene derecho a decirlo mi abuela, quien participó durante décadas en la oposición junto a mi abuelo Darío Polanco, a quien calieses la delataron y coloraos le amenazaron con pistolas. Tiene derecho a quejarse porque las generaciones posteriores tratan todos esos esfuerzos y riesgos a la vida como si fueran nada, pero Bosch, quien se rindio, es ahora una leyenda.
Pero lo que más podemos argumentar es su toma de decisiones posterior a Abril. No solo hablo de la separación del PRD-PLD o de las rencillas llenas egotismo con Peña (las cuales debilitaron a la oposición en el momento en que más unida debía estar). Hablo de sus desiciones más personales. Para hablar claro, su funesta elección de protegido.
Ese es mi principal argumento. Siendo el genio que obviamente era, don Juan debía saber que su protegido Leonel era un megalomaniaco en potencia. Debía saber que ese joven de mirada sencilla y voz somnolienta era un futuro déspota neo-capitalista enamorado de su propio reflejo. Aun asi le permitio unirse ideológicamente a Balaguer y tirar todos los principios de su partido a la basura. ¿O acaso se olvidan que el PLD se supone que sea un partido de izquierda de corte socialista? ¿Podemos sentarnos tranquilos y solo decir que todo eso fue imposible de saber? ¿Que don Juan no sabia el monstruo que liberaba sobre su pais? ¿Y aun así aceptar que era un genio sin paralelos?
Juan Bosch es un gran personaje de la historia dominicana, eso no lo pongo en duda. Sus medidas políticas en 7 meses de gobierno son aun hoy la marca contra la cual todos los gobiernos se deben comparar. Lo único que digo es que su legado real no es tan rosado como lo pinta el gobierno. Un partido de "izquierda socialista" lleno de funcionarios multimillonarios, ladrones y mafiosos. Un protegido que lo unico que heredo de don Juan fue el orgullo y un repugnante intelectualismo de élite.
Se que suena a que lo acuso de mala persona. Nada de eso. Lo acuso de no hacer lo suficiente. La omisión, como todos sabemos, también es pecado.
Lo que si es debatible es de que lado de la historia debemos juzgar a Juan Bosch. Lo digo porque la posición oficialista para con su memoria es una de engrandecimiento y glorificación que no va muy bien con su saldo historico total.
Por una parte, es uno de los mayores cuentistas en la literatura americana. Su oposición a las dictaduras de Trujillo y Balaguer (y al que no le gusta que le digan dictador al doctor, que vaya a acusarme a la dirección) fue necesaria como contraparte al totalitarismo reinante. Tambien podriamos decir que su decisión de no volver y reclamar su derecho presidencial durante la guerra de abril salvo la vida de cientos, o quizás miles de dominicanos que estaban listos para pelear por el.
Por otra parte, miles de dominicanos estaban listos para pelear por sus recién ganados derechos y Juan Bosch les dice que no se molesten. Todos sabemos lo que sucedió después. Tres mandatos tan crueles y terribles para el pueblo dominicano que aun no nos recuperamos del todo de ellos. No estoy diciendo que un Bosch activo en la lucha hubiese logrado una victoria de los constitucionales contra los Estados Unidos. Pero sería hipócrita de mi parte apoyar la lucha a favor los derechos y decir a la vez que fue bueno no seguir intentando pelear. Es muy fácil hablar en retrospectiva, pero, como dice mi abuela María Polanco, quien combatió a favor de Bosch en la revolución:
"Tanto aguantamos y tanto peleamos, para que ese pendejo nos dejara aqui jodidos."
Y tiene derecho a decirlo mi abuela, quien participó durante décadas en la oposición junto a mi abuelo Darío Polanco, a quien calieses la delataron y coloraos le amenazaron con pistolas. Tiene derecho a quejarse porque las generaciones posteriores tratan todos esos esfuerzos y riesgos a la vida como si fueran nada, pero Bosch, quien se rindio, es ahora una leyenda.
Pero lo que más podemos argumentar es su toma de decisiones posterior a Abril. No solo hablo de la separación del PRD-PLD o de las rencillas llenas egotismo con Peña (las cuales debilitaron a la oposición en el momento en que más unida debía estar). Hablo de sus desiciones más personales. Para hablar claro, su funesta elección de protegido.
Ese es mi principal argumento. Siendo el genio que obviamente era, don Juan debía saber que su protegido Leonel era un megalomaniaco en potencia. Debía saber que ese joven de mirada sencilla y voz somnolienta era un futuro déspota neo-capitalista enamorado de su propio reflejo. Aun asi le permitio unirse ideológicamente a Balaguer y tirar todos los principios de su partido a la basura. ¿O acaso se olvidan que el PLD se supone que sea un partido de izquierda de corte socialista? ¿Podemos sentarnos tranquilos y solo decir que todo eso fue imposible de saber? ¿Que don Juan no sabia el monstruo que liberaba sobre su pais? ¿Y aun así aceptar que era un genio sin paralelos?
| Quien sabe de historia dominicana le da asco esta imagen. . . |
Juan Bosch es un gran personaje de la historia dominicana, eso no lo pongo en duda. Sus medidas políticas en 7 meses de gobierno son aun hoy la marca contra la cual todos los gobiernos se deben comparar. Lo único que digo es que su legado real no es tan rosado como lo pinta el gobierno. Un partido de "izquierda socialista" lleno de funcionarios multimillonarios, ladrones y mafiosos. Un protegido que lo unico que heredo de don Juan fue el orgullo y un repugnante intelectualismo de élite.
Se que suena a que lo acuso de mala persona. Nada de eso. Lo acuso de no hacer lo suficiente. La omisión, como todos sabemos, también es pecado.
miércoles, 27 de junio de 2012
El Evangelio según la vecina.
La religiosidad dominicana ha sido siempre un rejuego de altibajos. Desde presidentes sacerdotes y concordatos con dictaduras, hasta proselitismo multimedia. La religión, su comprensión y las ideas que se forman en la sociedad local han sido un aspecto primordial en la generación de una identidad dominicana. No solo catolicismo dogmático, sino protestantismo, vudú y todo tipo de sincretismos. Todas estas una parte fundamental de lo que es "ser dominicano".
Lo que si puedo decir con suma franqueza es que no se si todo esto ha sido para bien.
No me tomen a mal. Soy católico practicante hasta los limites que me permite una vida ajetreada de ciudad. Pero creo que existe un problema con nuestra religiosidad. Es, en verdad, un problema que existe con la religiosidad en todo el mundo. Pero mi blog no es de todo el mundo. Mi blog es de aquí. El problema es que vivimos una religiosidad excluyente. Una religiosidad que no admite crecimiento del individuo. Me explico.
La religiosidad local viene muy cargada de un aspecto racial. Fue, y para muchos, aun es, lo que nos "hace mejor" que los vecinos del otro lado de la frontera. Un "catolicismo puro" libre de toda mácula dogmática. Sin saber que gran parte de la creencia dominicana nace de la tradicion local. O sea, practicamos un catolicismo muy cargado de sincretismo. No digo que eso sea malo, en verdad no lo es. Es algo bueno. Lo que si es malo es pensar que se es mejor que el vecino por practicarlo.
En la modernidad, esto ha sido en gran parte reemplazado por el protestantismo que se afana en "eliminar tradiciones" y acogerse "solo a la biblia". El problema en ese caso es que una creencia libre de tradiciones es una creencia artificial, un trasplante de las necesidades centro-europeas del siglo XVI en medio del caribe contemporáneo. Al final, ambos grupos, católicos y protestantes, solo logran alienar al otro cada vez más, causando una ruptura no solo religiosa, sino social. Separando y causando enemistades improductivas en gentes que deberian trabajar juntas, no separadas.
Lo verdaderamente penoso es ver como solo se ponen de acuerdo ambos grupos en temas como el control migratorio y la intolerancia sexual. Temas tan improductivos como hipócritas. Improductivos porque la sociedad necesita educación, no más represión. Hipócritas porque todas las denominaciones se han hecho más poderosas y ricas con los inmigrantes. Sin hablar de que la intolerancia sexual es un chiste de mal gusto, con tantos casos (de parte de ambas denominaciones) de religiosos sexualmente abusivos.
¿Qué logra esto? Logra que, aunado a la eterna injusticia política dominicana, miles de nacionales y inmigrantes busquen "soluciones rápidas" religiosas. Honestamente, ¿ustedes han visto el atraco que es una iglesia Pare de Sufrir? ¿Con la desfachatez que le quitan el dinero a la gente? ¿Ustedes saben por qué la gente se deja? No se dejan por brutos; ni al bruto le roban así. Se dejan porque sus otras opciones solo le venden decepción e intransigencia. Se dejan porque el mensaje va ya digerido y dulce a sus bocas. No lleno de la velada amargura católica ni la soberbia fundamentalista protestante.
¿Es mala la religión? No, creo que no lo es. Se puede lograr mucho bien para el individuo con una firme creencia. Malo es cuando creemos que esa creencia nos hace mejores que los demás, cuando deja de estar al servicio de ese individuo. Si nota, hay muchas ideas entre comillas en este articulo. Es que en materia de religión, hay mucho que leer entre las letras. Para dejar entonces, las cosas claras, comprendan que Dios es de todos.
Dejen de creerse que solo ustedes lo conocen bien.
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martes, 26 de junio de 2012
El amor después del cólera.
El amor es el tema favorito del ser humano. Es imposible que pase un solo día sin que escuchemos historias, alegres o tristes, de grandes o terribles amores que se gestan cual semilla al viento. Parecería ser el amor algo universal, una fuerza que rodea a todo y a todo lo vuelve sencillo y bello. Pero no es así en la practica del hombre. Aun siendo lo que más perseguimos, es lo que menos conseguimos. Es extremadamente esquivo y misterioso para ser algo de lo que tanto se ha escrito y hablado a través de los milenios.
El problema yace en que además de de ser objeto de adoración, el amor también lo es de escepticismo. Nada causa más duda que el supuesto amor; más suspicacia. Podemos creer en muchas cosas, pero un amor exótico nos parece alienigena. Amor, verdadero puro y fiel, lo vemos como una jugarreta del menos aceptado de los dos miembros de la pareja. O también una descalificación de ambos miembros de la pareja. Porque, creemos todos en el amor, pero que mal miramos a la pareja gay, o interracial. El pobre siempre esta buscando escalar posición y el pudiente busca placeres desconocidos para la gente de su clase. ¿De dónde viene este planteamiento, tan generalizado y aceptado? ¿La raíz europea nos estará afectando una vez más?
El problema yace en que además de de ser objeto de adoración, el amor también lo es de escepticismo. Nada causa más duda que el supuesto amor; más suspicacia. Podemos creer en muchas cosas, pero un amor exótico nos parece alienigena. Amor, verdadero puro y fiel, lo vemos como una jugarreta del menos aceptado de los dos miembros de la pareja. O también una descalificación de ambos miembros de la pareja. Porque, creemos todos en el amor, pero que mal miramos a la pareja gay, o interracial. El pobre siempre esta buscando escalar posición y el pudiente busca placeres desconocidos para la gente de su clase. ¿De dónde viene este planteamiento, tan generalizado y aceptado? ¿La raíz europea nos estará afectando una vez más?
Lo único que puedo decir es que la propia existencia nacional es evidencia de que el amor entre parejas extremadamente diferentes no solo puede, sino debe ocurrir. Me criticaran algunos, pero República Dominicana se debe como país al amor expreso entre dominicanos y haitianos. ¿O de dónde creen que salieron 8 millones de mulatos en este lado de la isla? Observen las poblaciones anteriores al 1821. Ahora, observen las poblaciones desde el 1844. ¿Ustedes creen que todos esos muchachos salieron de la nada? No salieron de cientos de miles de violaciones. Salieron de miles de relaciones amorosas. El estigma que sufre el dominico-haitiano, aunque no tan verbal como antes, sigue siendo una constante en nuestra sociedad. Antes de que me digan que no, pregúntense: ¿me he enamorado de alguna otra raza, o una clase considerada inferior a la mía? ¿Al menos encuentro atractivas a estas personas? Si tu respuesta es sí, felicidades. Si es no, ¿qué te ha detenido?
| A ver cuantas cosas malas encuentras en esta pareja. . . |
Tal vez tenemos que dejar de engañarnos a nosotros mismos. Tal vez es que el amor no es nada místico. Es mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio, para poder dar cabida a otro individuo dentro de uno mismo. No es una maravilla, es un profundo cambio en el cual una persona debe ser lo suficientemente madura como para dejar de existir como individuo y convertirse en sociedad. Si ves el amor como una fantasía de cuento de hadas, entonces no me sorprende que no quieras ver a la princesa con el oscuro extranjero.
Ahora, si entiendes lo difícil que es vivir y más aun amar, ¿qué más da si tu pareja es negra, pobre o de tu mismo sexo? Ya estás haciendo la parte más complicada.
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sábado, 23 de junio de 2012
¿Por qué acusamos al negro y lo seguiremos acusando?
Hoy mi buen amigo Diego Giron Chalas me indico que leyera un articulo de opinión en la versión digital del periódico El Caribe, escrito por un caballero llamado Felipe Auffant Najri. En susodicho articulo, el cual pueden ver aquí, el señor Auffant explica con lujo de detalles el porqué la "migración de pobres extranjeros" es la mayor causa de la pobreza sostenida de la República Dominicana. No una razón secundaria o un efecto de arrastre dadas las condiciones de ambos países, sino la primera y más relevante razón de nuestra condición tercermundista.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Esto es síntoma de una baja autoestima a nivel histórico. La cual no sorprende, después de décadas
de abuso, autoritarismo y dictadura de todo tipo de corte. Déjenme asegurarles que los dominicanos no somos pobres por tener de vecinos a los haitianos. Los dominicanos somos pobres porque elegimos horribles gobernantes, quienes nos mantienen pobres, enfermos y brutos para que los sigamos eligiendo. Cuando estamos en la cúspide de descubrirlos en su farsa, nos venden la idea de que "debe de ser culpa de los negros, nunca pero nunca confíes en un negro".
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
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martes, 19 de junio de 2012
Madres de la Patria
Yo no se como la mujer lo hace.
Se levanta a las cuatro y media. Prepara desayunos y almuerzos. Limpia. Lava. Viste a sus hijos. Sale a la calle. Trabaja. Suda. Sangra. Pelea. Se defiende lo mejor que puede. Vuelve a su hogar adolorida. Atiende hijos. Ayuda a vecinos. Termina a las doce. Comienza el ciclo una vez más. Todo eso lo hace y encima estudia. Progresa. Elige. Costea. Reparte. Cría. Atrae.
Vive.
Y no una vida fácil. Sale a la calle y le dicen todo tipo de groserías y vulgaridades, con la esperanza de que abra las piernas. Al hacerlo es puta y al no, 'privona'. Le escrutinan toda su ropa, su rostro, su figura, como a un animal de zoológico. Le piden que participe en la sociedad, pero abajo, en el fondo, donde la luz no llega y el voto es nulo, sin representación proporcional en ninguna oficina del gobierno. Es el 70% de los estudiantes superiores y el 70% de los jefes de hogar y de alguna manera aun la ven como criatura de cocina. Es cegadora su belleza e indispensable su intelecto. Pero aun así las matamos como se mata un perro vira lata, por alguna pequeñez.
¿Será nuestra pequeñez la que nos hace matarla? ¿Inculto, pobre y bruto es el asesino predilecto? Todos los marcadores indican que esto es lo cierto. Pero hay algo más. No puedo solo acusar a una falta de educación. Conozco misántropos chovinistas con una escolaridad impecable. Es también la mítica herencia del super macho. La fantasía de poder de una hembra abnegada a tu servicio. El legado histórico humano de quinientos años de autoritarismo a todos los niveles, incluyendo el familiar. Es ese dejo infantil que nos hace creer superiores a ella. Olvidando que le debes la vida, no solo porque sea tu madre.
Suena a que somos aun niños cuando ella ya es adulta. La mujer dominicana se perfila a ser un ente contemporáneo. Siguiendo el modelo occidental con las restricciones aplicadas al vivir en el tercer mundo. No comento de si eso es bueno o malo, solo que nos caería bien aprender de ella. Al fin y al cabo, con poca oportunidad económica y el estigma social de nacer sin pene, ha logrado ser el futuro profesional de la nación. Imaginen lo que lograran si dejáramos de tratarlas como basura.
Y no, no soy feminista. Solo creo que la igualdad de género promete más que cualquier otro plan nacional. Más que cualquier otro porque hacer valer el derecho de la mitad de la población es un paso lógico y justo. ¿No se crea un mejor país añadiéndole voces? La igualdad de género llevaría a la igualdad racial, y de ahí a la de clases. Ayudaría a borrar el horrible condicionamiento que ha sufrido a nuestras manos durante siglos.
Pero no quiero excederme. El punto es que no se como lo hace. Violencia en su contra. Cero representación. Siglos de condicionamiento para hacerla creerse accesorio. Todo esto y aun así funciona. Pobre, con hijos que no sabe todavía cuidar. Convencida de que necesita un hombre que la mantenga. Se sobrepone y renace con rostro duro y temperamento esforzado. Acusada y vilipendiada por su compañero, perdona infinidad de veces e infinidad de veces nos da la vida.
Mujer dominicana, te celebro. Espero algún día merecerte.
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