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viernes, 13 de mayo de 2016

De elecciones, molinos y arañas radioactivas.




Las elecciones dominicanas del 2016 son pasado mañana. Honestamente no se como hablar acerca de ellas. He reescrito esta introducción unas cuantas veces, inconforme con mis palabras. Se me dificulta hallar que decir acerca de un proceso que cada cuatro años nos aplasta el alma un poquito más. Es posible que sea eso mismo, que mi mente encuentra tan malo el hecho que mis palabras goteen  sin efecto, cuando el teatro del absurdo que es nuestro gobierno hace y dice lo que quiere; que rechaza de inmediato cualquier esfuerzo como inconsecuente.



El teatro de lo absurdo. Ese es el término con que quería enlazar los temas en este pequeño artículo. Pero no puedo. No encuentro humor ni placer en quizás hacer sonreír a un manojo de lectores. Simplemente no es gracioso. El dominicano se esfuerza sobremanera para hacer de esta farsa algo digerible. Hace chistes, escribe memes,  hace caricaturas  de personas que de por sí ya son caricaturas. Pero es desesperante ver como los mayores excesos del teatro simplemente arrancan alguna azarosa risita.



Como ejemplo, la llamada del presidente. Es un espectáculo oneroso y perverso gastar los recursos estatales en llamar a todos los dominicanos y los que se sospecha que lo son, sin importar su localización en el orbe terráqueo. Es una burla (usando el sentido moderno de burla y el sentido medieval de “seducción engañosa”) abierta. Es un remanente del asqueroso balaguersimo que aún se respira. Pero no ha de sorprender que se haga esto,  porque los actores de la obra teatral saben que su público se limitará a hacer algún chistecito en Facebook.



Y la obra se mantiene en escena gracias a esto. Los actores se vuelven su personaje porque se nos olvida que la farsa se vuelve la realdad si se sostiene suficiente tiempo. Nos hacemos de la vista gorda cada vez que un senador o diputado toma aires de Quijote, pintándose como “desfacedor de tuertos y socorro de menesterosos”, usando el dinero del pueblo para acreditarse victorias sociales (Ya sea llevar agua a poblados o tirar tendido eléctrico.).  Un heroísmo que no le corresponde a ningún individuo en un país que se supone sea democracia representativa. Hasta quienes nos quejamos con rigor casi académico no podemos evitar ser un poco seducidos por la obra teatral, firmando nuestras quejas con “:p” o con “XD”.



Amigos míos, los héroes quijotescos que presenta el partido de gobierno no son más que eso, Quijotes. Hombres y mujeres de cerebro refrito, incapaces de enfrentar su propia mentira. Es hora de desgarrar el velo de misterio que protege a nuestros actores. Dejarlos al descubierto como los mequetrefes que son. Comprender que la vida real no es una obra de teatro y que esta no es una comedia. Cae como responsabilidad nuestra volvernos más serios ante los chistes de mal gusto que se forman en las bocas presidenciales y legislativas.



Si acaso queremos permitir algo de teatralidad en nuestras vidas,  doy como opción que pidamos que nuestros actores sean Hombres Araña en vez de Quijotes.  Sí, ese mismo, el que se pega en paredes y sermonea acerca de poder y responsabilidad. El que en una película salida hace unos pocos días tiró esta perla, más o menos así:



“Si ocurren cosas malas, y teniendo el poder que yo tengo, estas recaen sobre mí.”



¿No sería acaso mejor la obra si el actor presidencial comprendiera que sus “logros” son molinos de viento y no gigantes? ¿Que con su poder total su responsabilidad ha de ser total también? Actos de bien, no para la propia gloria como un Quijote, sino para el bien del desposeído. Bien anónimo y sin ánimo de fama.



Mi gente, no vote por los actores que tienen casi veinte años con su misma obra grotesca. Voten, pero voten en contra del chiste y el mal gusto. Estos héroes trágicos cabalgando contra quimeras llevan décadas tratando de entretener en vez de tratando de gobernar. Es hora de mostrar que el poder está en nuestras manos y lo usaremos con responsabilidad y firmeza. Tomen esto en serio.

Igual que el Hombre Araña.



 



Posdata: He evitado con el mayor cuidado posible nombrar al partido de gobierno, a sus miembros y a sus candidatos. Mientras más se les menciona más reales se vuelven y Google Analytics ama mostrarnos sus lúgubres anuncios cada vez que los invocamos. Tengan un buen día.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La buena teta y sus malos hijos.

Tengo un bebé de un mes de nacido. Nada mantiene a mi hijo más tranquilo que estar pegado de su teta. En el momento en que es despegado de susodicha teta, mi hijo grita de una manera desconsolada, hasta se podría decir de manera iracunda. Llora porque se le ha quitado lo único que conoce le pertenece en esta vida, lo único que le da sentido a su existencia. Llora porque está incomodo con nuestro manejo inexperto de padres primerizos y quiere simplemente mamar hasta el fin de los tiempos, libre de cualquier control parental.

Se podría decir que, si este no viniera de un niño pequeño, el comportamiento aquí descrito es uno engreído y egoísta. Ser egoísta y engreído es un rasgo de supervivencia en un bebé, quien necesita estar mamando todo el día para crecer y hacerse fuerte y sano. Ya cuando va avanzando en edad es necesario destetar. Así se ayuda a formar esa identidad propia, libre del seno materno que será la personalidad firme y establecida del niño/a. Nunca he escuchado de casos en el cual no haya destete, el niño siendo niño por toda una vida hasta lo infirme de la vejez, cuando la teta este muerta y seca y el niño anciano y moribundo.

Excepto que obviamente lo he escuchado y visto con mis propios ojos.

Aunque se que a muchos les gustaría más una comparación con un impávido pene erecto, la verdad es que esta República Dominicana se compara más fácilmente con una teta, tumefacta y llena de leche. A esta teta es derecho y menester estar pegado durante los años formativos, la infancia, la niñez en el colegio, la juventud universitaria. Pero después de esa edad es sin lugar a dudas un acto engreído y egoísta mantenerse pegado de la teta nacional.

Aparentemente el sabor de la leche que mana del poder es tan dulce que enloquece los sentidos de sensatos y criminales. Hombres supuestamente demócratas han sabido durar décadas aferrados al poder, adictos a la ambrosía que es ser presidente de la república. No solo eso, sino que se ceban con la leche de manera tan obvia y grosera que esta les sale de cada orificio corporal.

Vivos ejemplos hemos tenido en las pasadas semanas, cuando los testaferros de Leonel Fernández callan, golpean y maltratan gente por el simple hecho de expresarse en contra del otrora emperador nacional. Paleros (en pleno siglo XXI) los cuales con sus actos revelan que obviamente maman también su dotación de leche, en dosis de 500, 1,000 o 2,000.

Pero no solo podemos acusar a los sapos coprófagos del estado de acaparar la leche de nuestra bien amada teta. Fuimos nosotros mismos los que los instalamos bien agarrados del pezón, dispuestos a vender nuestra dotación por una lamida directa sobre su piel alucinógena. Vendimos nuestro patrimonio a unos sapos que hoy día todavía no paran de croar su preponderancia y su libre conciencia ante un pueblo lleno de niños flacos y brutos que nunca tuvieron acceso a esa leche materna-nacional.

Y para colmo quedan adictos al sabor amargo de los desechos corporales del ex emperador que claman como leprosos deseosos de tocar el manto de Jesús para que vuelva a morder el pezón de la patria, a sacarle ya un poquito de sangre porque leche no le queda desde que su séquito la mamó directa de los poros de el. Gente no conforme con que el presente emperador siga el esquema de empobrecimiento y robo velado por circo romano, sino que lo quieren en turnos, Leo/Dani/Leo/Dani, ad náuseam.

Recuerden amigos y amigas que la leche de la teta que es República Dominicana no nace del subsuelo ni de la ayuda externa ni de la lotería. Nace del esfuerzo de millones de personas que aunque se afanen en no querer serlo son trabajadoras y honestas. Viene del esclavo de zona franca que gana 40 pesos la hora y del dueño de PYME que paga cientos de miles mensuales en ITBIS. Esta teta es tu teta y mi teta. Es muy importante reconocer que hemos regalado lo nuestro, que lo hemos dado a precio de oferta cuando es nuestro don más preciado.

Es importante no dejar que vengan a estas alturas de juego viejos infames a tratar de convencernos de su relevancia. A ser noticia y a ser los eternos dueños de la teta. Son hombres adultos afanados en atragantarse con los bienes del país para beneficio de un círculo de charlatanes que creen que la mejor manera de servir al estado es comprarse carros de lujo y quedar gordos y felices con el esfuerzo ajeno.

Por favor, recuerden. La leche del poder que mana de un estado solo lo hace porque el estado está compuesto de gente dispuesta a dar de si para beneficio de TODOS. A cada quien le toca su turno por derecho y deber. Abusar y acaparar la leche solo deja un montón de niños famélicos y de adultos adictos al "amor paterno" de un presidente haciendo las de emperador.

Así que, siendo honestos, piensen:


¿De verdad quieren que hombres así les sigan mamando su leche?

viernes, 21 de febrero de 2014

Viviendo en el vacío temporal de la periferia.

Aquí en la periferia, mi computadora es vieja y mis dedos teclean sobre teclas desgastadas por el uso. En el centro, los hechos las noticias ocurren a velocidades imposibles de seguir, infinitos medios informativos llegando directo a la palma de tu mano. En la periferia leemos el periódico, el cual siempre parece decir lo mismo, día tras día. Estoy seguro que es así en toda la periferia, del otro lado del mundo y en cada esquina del globo. De seguro en Bangladesh también sale en el periódico una noticia relacionando el apartamento de un político con un narcotraficante. De seguro en Rwanda sale semanal la versión local del Cardenal abogando contra la criminalidad y la inmoralidad.

De seguro está detenido el tiempo en el resto de la periferia, al igual que aquí, donde los sucesos se repiten uno arriba del otro sin la más mínima respuesta.

En el centro todo ocurre y todo cambia y todo pasa antes de que haya pasado. En el centro ya Venezuela se lanzo a la guerra y los bonos de Puerto Rico son basura. La verdad es múltiple y digital e imparable y mis sentidos de vil periférico solo pueden quedar inundados. Conozco solo la verdad que me vende Facebook y los tristes aullidos de algún twitero.

Las revoluciones y guerras se agarran de la mano de descuentos de Amazon y me confundo y nada reconozco como cierto. ¿Y en Dominicana qué? ¿Pasa algo en nuestro paraíso/infierno? ¿Te permites en tu abyecto corazón periférico saber algo, salir afuera y ver, sentir o actuar; rasgar la neblina  del cuento? Nunca lo he/has hecho, pero te prometo que existe, si existe una humanidad ahogada tras los anuncios de descuento en Ágora Mall, tras los ‘jingles’ de la Sirena.

Estoy en la periferia, tecleo teclas desgastadas en una computadora lenta, predicando humanismo en la “seguridad” de mi hogar. En el centro definen, miden, calculan y expulsan, un millón de expertos e investigadores dictaminando su vida. En la periferia me canso de escribir para veinte o treinta amigos que hagan caso a mi perorata. En el centro, divas sacarinosas te obligan a comprar teléfonos y te hacen llorar de la alegría por ello.

No se si quiero estar en el centro o en la periferia. No se si en verdad existan tales lugares. Solo se que de este lado de la tierra, vivir se siente como mirar por una ventana casi cerrada forzando la vista para reconocer la realidad al otro lado. Ya no es valido hablar de tercer mundo, porque los mundos son ajenos los unos de los otros. Todo el mundo se ve, todo el centro está visible ante nuestros desnudos ojos, reluciente, descargando su desecho en nuestros hogares y haciéndonos odiarnos por no ser como ellos.

No los odio. Ni siquiera se si son ese problemático “otro” que tantos filósofos mejores que yo comentan. Lo que se es que no los envidio. No quiero ser ellos. No quiero mirar de arriba hacia abajo, con afán de pendejo salvador o comerciante de miseria. No quiero ser gringo británico, ni gringo francés, ni gringo alemán, y mucho menos gringo gringo. No quiero ser un descojonado socialdemócrata del trópico o un pensador de élite dominicano.


Creo que seré yo, tecleando teclas desgastadas en una computadora vieja. Vil y abyecto a veces. Otras tantas orgulloso hombre. Otras tantas seré como tu.

jueves, 20 de febrero de 2014

Un Jodido en su Burbuja.

Tengo meses viviendo en la burbuja y admito que he sido feliz en ella.

La burbuja es aquel estado en el cual te rodeas solo de las noticias que quieres escuchar. No es el acto de selección inconsciente de información, que todos los seres humanos necesitan para sobrevivir. Es el acto consciente de exclusión de temas sociales y humanos en tu entorno, para una mayor comodidad y paz mental.

Admito que la burbuja es bella, es cálida y te libera de preocupaciones. Ha sido un respiro estar en ella. ¡Y bien lo tengo merecido! Mi excusa no puede ser mejor. Estoy recién casado, y voy a ser padre. Entre preparaciones de boda, mudanzas y nupcias, no me ha dado tiempo para nada más que vivir conmigo mismo y mi sagrada esposa, a salvo del universo en una burbuja de nuestra propia creación.

La burbuja es bella, es cálida  y te libera de preocupaciones.

Pero el espectro del ser humano se agazapa sobre mi. Ya intentaron meterse ladrones en mi casa. Ya voy a tener un hijo. ¡Un hijo! Un hijo que se merece no solo que yo le de una vida buena, sino una vida llena. Llena de amor, obvio, pero también llena de mi tiempo, llena de opciones y llena de responsabilidades.

¿Qué opciones le puedo dar aquí? ¿Qué responsabilidades puede aprender? ¿Seguiré en mi burbuja mientras las hormigas macondianas se llevan a mi hijo al abismo?

La respuesta es no, claro que no. Pero no es el ‘no’ de la huida sino el ‘no’ del esfuerzo. Que nadie merezca nacer jodido no significa que no nazcan, significa desjoder el entorno. Significa que las masas de jodidos e hijos de jodidos debemos vivir en nuestra realidad, reconocerla y aspirar a romperla, volverla una realidad nueva.


Significa que, aunque es bella, a mi burbuja le llega su agujita.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Diez Mil Años.


Un amigo trajo a mi atención que hoy (1ro de septiembre) es el aniversario del natalicio de Joaquín Balaguer. Es gracioso que sea tal ocasión la que me anime a escribir una vez más, pero la inspiración funciona de manera extraña a veces. Es extraña en verdad, como me pone a pensar en el decrepito y marchito anciano (fue siempre viejo y marchito, hasta en su mes de abril), con la república en sus manos durante décadas, vuelta lisiada y despojada de todo crecimiento.

Pensar en Balaguer me recuerda una novela de ciencia ficción. “Dios Emperador de Dune”, escrita por Frank Herbert. En esta, el personaje titular; el Dios-Emperador de un imperio galáctico, transforma su imperio galáctico de una poderosa institución universal a un débil y podrido estado. Los habitantes del imperio son reducidos a clientes atrofiados de un estado absolutista, todo hecho a propósito por el demente protagonista.

El ‘Dios-Emperador’ de Frank Herbert planea, a través de la sistemática destrucción de la sociedad imperante, dejar al ser humano libre de toda influencia que lo debilite, en un plan que tomará unos diez mil años en completarse.

O también puede que esté totalmente loco y obtenga placer del sufrimiento humano.

Traigo todo esto a colación porque en este país, en la República Dominicana, hay algunos que aun piensan en Dioses-Emperadores. Existe la gente que clama por Balaguer, pensando que este poseía un conocimiento místico, una verdad más allá de lo mortal, un plan de diez mil años que justificaría todo el mal y todo el vicio al que este país fue sometido. Existen personas que ven, con una marca particular de orgullo, como los otrora enemigos a muerte de su momificado líder doblan la rodilla y abren la cartera para comprarlos. Como el liderazgo de todo un país se vende como una prostituta en autopista al mejor postor. Se unen, siguiendo un legado que solo está lleno de la sangre de hombres mejores que ellos.
 
Es triste y deprimente ver como se enquista esta creencia en la conciencia grupal dominicana. Como los emperadores de grandes planes, los semi-dioses destinados al orgullo y la gloria aparecen una y otra vez en la historia. A veces inteligentes, a veces carismáticos, todos pretenden ocultar una verdad heroica. Balaguer se aferró de esa mística hasta su muerte, dejando un país tan decrépito como el. Sus herederos, los embarazos no deseados con que dejó preñado al PLD, se han afanado en seguir su modelo.

Dioses-Emperadores, muertos de la risa en las profundidades de palacio, haciendo creer que existe un plan de diez mil años el cual liberará al hombre dominicano de la influencia de quien-sabe-donde. Personajes que, si son leídos con franqueza, solo son locos embriagados de poder y lujuria por el dinero. Protectores de una culocracia centenaria, diseñada, no para liberar al hombre, sino para atosigarlo, como al ganso que va al matadero.

EN el desenlace de la novela, el protagonista le revela a su descendiente, su peor enemiga, que todo estaba planeado. Que la muerte y el sufrimiento de la gente eran necesarios y que el futuro será mejor. Los protagonistas de novela pueden hacer tales declaraciones sin mayor problema.

Los protagonistas de la realidad, por otra parte, deberían pensar mejor antes de glorificar las locuras cometidas en nombre del futuro.

domingo, 12 de mayo de 2013

El Mito del Prestigio

El prestigio es un mito. Se que estoy empezando por lo que usualmente es la mitad de un articulo, pero debo sacarme esa idea de la mente antes de poder seguir, de poder elaborar. El prestigio es un mito. Bueno, no es tanto un mito como una horrible idea (eso de que las cosas son tan reales como tanto crea en ellas la persona vuelve al prestigio una realidad). Es una horrible idea que vista desde un punto de vista critico no debería de ser.


Un poco de exposición. Me estaba dando una ducha para irme a la cama limpio. Durante susodicha ducha pensé en el día de trabajo que me espera mañana. Básicamente un día de trabajo completo, saliendo a las 10 de la noche de la oficina. Esa idea siguió en cascada junto al agua hacia terrenos más teóricos. Me llevo la mente hacia las desigualdades que sufren los que trabajan a un nivel menos especializado. Los obreros, los oficinistas, los campesinos. Todos ellos se verían (no solo en República Dominicana, sino en el mundo) en una mejor condición de vida si no estuvieran atados por varios factores socioeconómicos, uno de ellos lo que de repente me dio con llamar “Mito del Prestigio”.


La idea es más o menos sencilla. La persona promedio rechaza la noción básica de lo que es un modelo socialista/comunista. Aparte de las razones de adoctrinación ideológica, se les suma el hecho de que el individuo ve como injusto dar un mismo status social a personas de diferentes antecedentes educativos. En palabras llanas, la clásica frase de “Yo no me voy a fajar a estudiar 6 años de medicina para cobrar lo mismo que un campesino”.


Esa es una idea que me intriga, ya que supone varios argumentos que no me convencen de lleno. Está la idea subyacente de que el esfuerzo intelectual es de alguna manera más intenso y meritorio que el esfuerzo físico y moral. En la comparación anterior (un medico y un campesino) el esfuerzo académico/intelectual del medico generalmente se ve como superior, ignorando que durante ese mismo tiempo el campesino no solo hacia el esfuerzo físico de su labor diaria, sino el esfuerzo moral de mantenerse en el campo cumpliendo su trabajo en vez de buscar fortuna en algún otro medio.


Mientras el uno salva cientos vidas, el otro da de comer a miles. No trato de insinuar que perseguir una educación superior sea malo (todo lo contrario, es un esfuerzo encomiable), lo que trato de decir es que al final del día ambos son igualmente importantes en el entretejido de una sociedad humana avanzada. Al punto que llego es que esta superioridad, este prestigio asociado a las labores especializadas hace más daño que bien.


Esto es bastante difícil de eliminar, más en una nación como la nuestra, en la cual los títulos; sean educativos, militares u honoríficos, son preponderantes. ¿Será acaso posible eliminar a los “Dr.”, “Ing.”, “Col” y “Sen.” del frente de los nombres de las personas? ¿Permitirá acaso un diputado, o un general, que se le llame como a cualquier otro?


No me engaño, lo dudo mucho. Pero es mi artículo y me puedo permitir fantasear. Eliminar los títulos del frente de cada quien. Dar igualdad de tributo al obrero y al ingeniero. Ir más allá. Eliminar la creación de “profesionales” en las instituciones educativas. Dar mejor un énfasis en la formación de personas, todas iguales en calidad de formación y respeto hacia en humano. Dejar la noción tonta del prestigio del titulo, del diploma, que supone suficiencia y autoridad.


Después de eso cerré la ducha. Me sequé. Corrí, inspirado hacia la computadora. Empecé a escribir.


“El prestigio es un mito. Se que estoy . . .”

martes, 26 de junio de 2012

El amor después del cólera.

El amor es el tema favorito del ser humano. Es imposible que pase un solo día sin que escuchemos historias, alegres o tristes, de grandes o terribles amores que se gestan cual semilla al viento. Parecería ser el amor algo universal, una fuerza que rodea a todo y a todo lo vuelve sencillo y bello. Pero no es así en la practica del hombre. Aun siendo lo que más perseguimos, es lo que menos conseguimos. Es extremadamente esquivo y misterioso para ser algo de lo que tanto se ha escrito y hablado a través de los milenios.

El problema yace en que además de de ser objeto de adoración, el amor también lo es de escepticismo. Nada causa más duda que el supuesto amor; más suspicacia. Podemos creer en muchas cosas, pero un amor exótico nos parece alienigena. Amor, verdadero puro y fiel, lo vemos como una jugarreta del menos aceptado de los dos miembros de la pareja. O también una descalificación de ambos miembros de la pareja. Porque, creemos todos en el amor, pero que mal miramos a la pareja gay, o interracial. El pobre siempre esta buscando escalar posición y el pudiente busca placeres desconocidos para la gente de su clase. ¿De dónde viene este planteamiento, tan generalizado y aceptado? ¿La raíz europea nos estará afectando una vez más?


Lo único que puedo decir es que la propia existencia nacional es evidencia de que el amor entre parejas extremadamente diferentes no solo puede, sino debe ocurrir. Me criticaran algunos, pero República Dominicana se debe como país al amor expreso entre dominicanos y haitianos. ¿O de dónde creen que salieron 8 millones de mulatos en este lado de la isla? Observen las poblaciones anteriores al 1821. Ahora, observen las poblaciones desde el 1844. ¿Ustedes creen que todos esos muchachos salieron de la nada? No salieron de cientos de miles de violaciones. Salieron de miles de relaciones amorosas. El estigma que sufre el dominico-haitiano, aunque no tan verbal como antes, sigue siendo una constante en nuestra sociedad. Antes de que me digan que no, pregúntense: ¿me he enamorado de alguna otra raza, o una clase considerada inferior a la mía? ¿Al menos encuentro atractivas a estas personas? Si tu respuesta es sí, felicidades. Si es no, ¿qué te ha detenido?


A ver cuantas cosas malas
encuentras en esta pareja. . .
Si, aun con todas estas limitantes es verdadero el amor entre las razas, tan ajenas las unas a las otras como lo son a veces. Si, puede una persona de un país del primer mundo ser correspondido con fidelidad por la pareja tercermundista; o un nativo rico a un inmigrante pobre. La evidencia esta en cada niño negro de ojos verdes. Cada morena de pelo lacio. Pensar que cada relación que existe nace del materialismo es un prejuicio bruto y malicioso. Es más, iré un paso más adelante y diré que aun existiendo un materialismo de base, el amor puede nacer de cualquier relación. Durante siglos casi todos los matrimonios fueron de esa misma manera, por conveniencia. Pensar que todos los matrimonios a través de la historia eran relaciones abusivas e infelices es una fantasía antipática.

Tal vez tenemos que dejar de engañarnos a nosotros mismos. Tal vez es que el amor no es nada místico. Es mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio, para poder dar cabida a otro individuo dentro de uno mismo. No es una maravilla, es un profundo cambio en el cual una persona debe ser lo suficientemente madura como para dejar de existir como individuo y convertirse en sociedad. Si ves el amor como una fantasía de cuento de hadas, entonces no me sorprende que no quieras ver a la princesa con el oscuro extranjero.

Ahora, si entiendes lo difícil que es vivir y más aun amar, ¿qué más da si tu pareja es negra, pobre o de tu mismo sexo? Ya estás haciendo la parte más complicada.

lunes, 25 de junio de 2012

In The Pendiente

¿Somos independientes?

¿Cuándo te levantas por la mañana, piensas en ti, solo en ti, y en como debes reparar en solo tu existencia todos los problemas? ¿No piensa en familia, amigos o acreedores? ¿Eres independiente de toda influencia, libre para elegir sin que nada o nadie influya en tu decisión? Si lo eres, entonces felicidades, tu apatía por el genero humano es indudable y completa. ¿Pero, si esto no lo es, que es entonces la independencia; la libertad? ¿Es simple autodeterminación? ¿Qué es la independencia a un nivel sociopolítico? Si un individuo no puede existir si no es en comparación y relación con otros individuos, ¿cómo podemos decir que una nación es independiente?

No independencia a la gringa, que es estar cómodo en una habitación y poder dedicarte a no hacer nada. No la independencia de norcoreana, orgullosa pero hambrienta. No la independencia china, vendiendo la sangre de sus gentes para el engrandecimiento de un partido desfasado. Ni tampoco la independencia dominicana, atestada de mártires y héroes pero de pocos hombres y mujeres. Hablo de independencia completa, independencia total.

A mi parecer, la independencia no solo depende de una capacidad de autodeterminación, toma de decisiones y capacidad de sustento. La independencia se logra cuando todos los individuos en un circulo social (o una extrema mayoría representativa, para los que no gustan lidiar en absolutos) pueden mantener un nivel mínimo de vida a la misma vez. Los baluartes heroicos son inconsecuentes. Los hitos nacionales solo útiles hasta el punto en que sientan precedentes. No nos podemos llamar a nosotros mismos libres o independientes mientras parte de nuestro ente personal este disminuido. Por ente personal me refiero a todo lo que nos afecta. ¿Qué es todo lo que nos afecta? 

Pues, todo.

Hablo de igualdad, porque, honestamente, ¿de qué le vale a un niño de la calle que su nación no sea tributaria a otra si el es tributario al hambre? Los héroes de cualquier país son bronce envejeciendo en cualquier plaza si no están al servicio de aquel que puede menos. La autodeterminación de un solo individuo es grandiosa, pero en nuestra sociedad, depende aun mucho del autoritarismo. Que puedas comprar esos tenis es muy bueno, pero tu derecho a hacerlo depende en parte del "derecho" de un patrón a pagarle una miseria a algún niño en Malasia. Así que, no solo es que tu puedas darte el lujo, sino que tu lujo no dependa de la miseria de tu hermano. Que cuando haces algo, todos los demás lo puedan hacer. No puedes tener libertad sin un marco de referencia. Un solo individuo libre termina siendo un imperio, o una dictadura. 
Duarte como me gusta, sin
el peinado de superheroe.
Por eso a nivel nacional es tan importante inculcar un amor a lo correcto más que a lo "patriótico". A la justicia más que a la ley. Al que no sepa la diferencia entre ambas, que sepa que la justicia rescata y la ley apresa. No crean que no aprecio lo nacional. Creo que una identidad racial y nacional es importante. Saberse parte del grupo es un sentimiento bello. El problema nace cuando se hace juicio de valor a través de ese sentimiento. Lo nacional es bueno, pero solo hasta donde le haga bien al humano.

¿Somos independientes? Aun no, no lo creo, pero tenemos el deseo de serlo. Tenemos el deseo, como pueblo humano, de que todos estemos bien, de que todos podamos compartir una igualdad sencilla y sin vítores. Lo único que nos falta es saber por donde empezar. Tener consciencia. No solo es lo bueno para mi, es lo bueno para ti y para mi. Es lo bueno para el más miserable hijo de Dios hasta el más rico hijo del Diablo. Igualdad. No solo de derecho, el derecho es algo que se sabe. Es, por sobre todo, igualdad de acción.

Y la acción es algo que se hace.




domingo, 24 de junio de 2012

¿Un mundo más fuerte, drogado y feliz?

Estos artículos de opinión me vienen a la mente en desorden. Leo algún párrafo, o alguna palabra impresa y desencadena mi deseo de escribir. Entre noticias de destituciones presidenciales y creciente animosidad fronteriza/migratoria, noté un titular en específico. Hablaba acerca de un enorme cargamento de droga, creo una tonelada de cocaína, encontrada flotando a cien millas de la costa de Baní. Esa noticia, como siempre, me puso a pensar. Me trajo preguntas. Pero esta vez no se que deba ser la respuesta.

No creo que las drogas deban ser ilegales, en verdad que no. Las plantas de donde vienen son solo eso. Plantas. Ni siquiera el uso dado es inherentemente inmoral, y eso es cediendo que exista algún tipo de moralidad inherente en las cosas. A la misma vez, nadie que haya escuchado a una madre llorar por un hijo adicto puede decir que la adicción es algo bueno o deseable. Es una pregunta difícil de responder porque automáticamente le asignamos un valor moral a cosas, en vez de hacerlo al uso o a la acción. Ponemos al vendedor abusador, el verdadero criminal, por debajo de la substancia que vende.

Lo que quiero decir es: ¿No seria todo esto más fácil si fuera todo legal? Lo primero que quiero enfatizar es que legal no significa bueno. En este país hay un montón de cosas legales que no son para nada buenas, pero lo son. En todas partes del mundo hay cosas legales que lo son sin ser buenas. Cigarrillos y alcohol, los ejemplos más comunes y más fáciles, son igual de peligrosos y dañinos, pero son totalmente legales. El argumento de que las drogas ilegales son peores que ambos ejemplos porque incitan a un comportamiento ilícito es una falacia lógica. Cuando el alcohol fue ilegal en Estados Unidos incito el mismo comportamiento criminal que incitan la cocaína y el crack hoy. La mera ilegalidad del producto es la que causa este tipo de actividad, no su efecto estupefaciente.

Pero no solo esto es factor. Honestamente, la cantidad de dinero despilfarrado en causas perdidas como la lucha contra las drogas es inaudito. digo despilfarro porque las continuas promociones, planes y programas no hacen mella alguna en la imagen del consumo en la mente de quien es el posible consumidor. Digo causa perdida porque querer detener la venta de un producto en demanda (legal o ilegal) por el consumidor es como tratar de detener el aire. En su mayoría, quien decide no consumir lo hace por el obvio efecto negativo sobre la capacidad física y mental de la persona, no por alguna posible inmoralidad. Lo inteligente seria educar acerca del efecto de cada cosa, con objetividad sin aplicar un valor moral. En vez de eso, le gritamos a la gente "eso es malo", sin saber la diferencia entre, por ejemplo barbitúricos y anfetaminas.

El punto es que, lo que más preocupa a la población, el comportamiento criminal, desaparece en gran parte cuando los carteles se tienen que ver la cara con las corporaciones. No importa cuanto dinero tenga el cartel de Sinaloa, estén seguros de que no puede competir con Phillip Morris. La ruta de la legalización no vuelve bueno a nada, pero le da al estado dos cosas: un enorme ingreso en impuestos y un verdadero control de calidad, limitando en parte los efectos nocivos. También daría a nuestros países latinos, productores y vendedores a gran escala, un rubro ultra-competitivo en el mercado mundial.

Honestamente creo que el problema internacional radica ahí. No dejar que Latinoamerica sea dueña de un mercado mundial multitrillonario. Recordemos que, por causalidad de la vida la droga no la producen los países del primer mundo. No, toda la droga del mundo se produce en países de gente de color marrón . . .

sábado, 23 de junio de 2012

¿Por qué acusamos al negro y lo seguiremos acusando?

Hoy mi buen amigo Diego Giron Chalas me indico que leyera un articulo de opinión en la versión digital del periódico El Caribe, escrito por un caballero llamado Felipe Auffant Najri. En susodicho articulo, el cual pueden ver aquí, el señor Auffant explica con lujo de detalles el porqué la "migración de pobres extranjeros" es la mayor causa de la pobreza sostenida de la República Dominicana. No una razón secundaria o un efecto de arrastre dadas las condiciones de ambos países, sino la primera y más relevante razón de nuestra condición tercermundista.

Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.

Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.

Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.

Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.

No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo. 

Esto es síntoma de una baja autoestima a nivel histórico. La cual no sorprende, después de décadas
de abuso, autoritarismo y dictadura de todo tipo de corte. Déjenme asegurarles que los dominicanos no somos pobres por tener de vecinos a los haitianos. Los dominicanos somos pobres porque elegimos horribles gobernantes, quienes nos mantienen pobres, enfermos y brutos para que los sigamos eligiendo. Cuando estamos en la cúspide de descubrirlos en su farsa, nos venden la idea de que "debe de ser culpa de los negros, nunca pero nunca confíes en un negro".

Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.

miércoles, 13 de junio de 2012

Amaestrando lo ingobernable

¿Para que sirve un maestro?


Se supone que para enseñar. Eso aplica a todos los maestros, sean literales o figurativos. Ser maestro es tarea de paciencia, amor y abandono de si mismo. Entregar hasta lo que no se tiene con la esperanza única de que algún día ya no seas necesario.

La gloria del maestro es ser obsoleto a su estudiante.

Un maestro bueno no te rellena de conocimiento vacuo. Te hace ver lo evidente. Un maestro bueno cultiva tu curiosidad, te permite descubrir. Te lleva el alimento a medio camino de la boca. Todo esto para que al final te des cuenta de que ya sabias lo que se te estaba enseñando. Estaba dentro de ti, si no el conocimiento, al menos la semilla de la comprensión. Un maestro bueno no se glorifica con su maestría. No se jacta ni pide que le invoquen. Un maestro bueno no extiende su relación con quien, por definición, tiene que dejarle pronto. Un maestro bueno no trata de perdurar, ni de gobernar a su discípulo.

Un maestro no debe tampoco amaestrar. Forjar un lazo parasítico en el que el estudiante solo memoriza formulas. es maestro malo el que genera eternos alumnos, faltos de una propia luz. Muchos maestros, dispuestos en posiciones de poder sobre sus estudiantes, descubren la fuerza frenética e ingobernable del pupilo. En vez de tratar de canalizarla hacia glorias mas altas, amaestran. Muchos buenos estudiantes se han perdido ante el tedio de la repetición, hasta absorber la lección como credo.

Estudiantes del mundo: rebélense contra el maestro que les intente amaestrar. No sean nunca alumnos,dejen emerger su propia luminosidad. Amen al maestro que los haga crecer, pero al final, déjenlo también en el pasado. Conviértanse ustedes en nuevos maestros, en nuevos guardianes. Sean la nueva paciencia, el nuevo amor y el nuevo abandono. Sean la nueva entrega, y rueguen por muy pronto ser innecesarios.

"La escuela ha de edificar en el espíritu del escolar, sobre cimientos de verdad y sobre bases de bien, la columna de toda sociedad, el individuo." Eugenio Maria de Hostos
y así infinitamente, hasta que nazcan y mueran los últimos hombres en la tierra. Hasta que llegue el momento en que nadie necesite maestros, y todos puedan ver la realidad como en verdad es. En ese momento en que todos los hombres sean iguales y nadie este necesitado de un camino el cual seguir, o una verdad la cual perseguir. Un momento de presciencia en el cual el hombre ya conozca al hombre. Al llegar ese momento, bajen armas y descansen, que habrán logrado su cometido. Lograran librarse, librarnos, de los malos maestros. De los que atan y vendan.


¿Hablo acaso de política? ¿Hablo de este país acaso? Yo no se. Descúbrelo. No soy tu maestro.

domingo, 10 de junio de 2012

Ser humano en un mundo lleno de gente

Esto va a sonar mal, pero yo quiero en verdad ser uno mas del montón. Con eso no quiero decir que yo desee ser poca cosa, o que me falte deseo de superación. Lo que quiero decir es que quiero ser un ser humano. Quiero ser empático. Quiero entender a la humanidad que me rodea y dudo que lo logre separándome de ella. A lo que quiero llegar sin demasiado rodeo es que tenemos, como grupo, una falta de comprensión por nuestros vecinos. No quiero andar culpando a la economía ni a la política en esto; aunque las dos ayudan a separarnos. Me quiero enfocar en algo mas básico, algo que es posible no veamos de primera mano.


¿Creemos en la igualdad?


Uno responde eso bastante rápido que sí, pero muchas veces nuestra idea de igualdad viene agarradita de manos de un sin numero de prejuicios. Prejuicios a la raza, al genero, a la sexualidad, al credo, a la clase o hasta a la apariencia de una persona. Es algo muy común. ¿Quien no ha intentado rebasar a un chofer en la calle porque lo vio mujer? ¿Acaso no se ha revisado nunca la cartera al ver a una persona negra o mal vestida caminando cerca de usted?


Son esos actos que delatan nuestra verdadera manera de pensar. Somos liberales hasta donde nos conviene. ¿Aceptas a los homosexuales? ¿Lo aceptarías igual si te sale un hijo gay? Yo trabajo sirviendo a gente. Acepto que yo mismo cometo el crimen cuando me frustro con una persona y en lo primero que pienso es en su raza. Pensando que por que la critica va a uno dominicano no es tan grave como que si fuera a un mexicano o un hondureño.

Simplemente una persona
Creo que esto es lo que mi profesor Pablo Mella tanto trato de meternos en la cabeza. La inclusión de las personas dentro de la sociedad no puede ser a medias tintas. Necesitamos crear un compromiso humano. Comprender que no es aceptar a las personas hasta el punto en que queramos. No es decirse amante de lo taino y renegar de lo haitiano. Es entender que nos guste o no una persona, la tenemos que tratar con la misma dignidad que todos los demás. Es aceptar que esta muchacha de la izquierda, que tal vez anda con sus tres hijitos al brazo pidiendo en el semáforo es tan digna y merecedora de sus derechos como el billonario mas reciente en la portada de Forbes (Y pensando en como se consiguen fortunas así, es posible que lo sea más).

Decimos creer en la igualdad, pues actuemos en igualdad a todos los niveles, no solo en nuestros ideales. Nombren mujeres en la mitad de los ministerios del estado. Sientense a conversar con su 'guachi'. Sean vistos en la calle hablando con homosexuales. Donen dinero a Haiti, pero mejor aun, tengan un amigo haitiano. Les prometo que no les pasara nada malo.

Creo que al menos a mi me hará bien el ejercicio. Adentrarme en el montón, siendo estos los muchos y no los malos. Comprender que cualquier logro no me hace 'sobresalir', sino ser aun mas parte del engranaje social, de la cultura humana. Dejar de pensar que la gente es inferior a la media. Dejar de insertar etiquetas en la piel, en la mente y en los genitales de la gente. O, por lo menos, dejar pasar a la señora del carro del frente, que lo mas posible es que tiene que llegar a su casa.