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jueves, 27 de febrero de 2014

Duarte, Black Label y Mella

Yo no pretendía escribir nada este 27 de febrero. Salí de mi casa a mi trabajo, feliz de que al menos hoy no habría tapón en la ciudad, animado de que al menos me pagarían doble la jornada. Charlaba de manera amena con mi esposa acerca de alguna pendejada sin importancia. En ese momento llegamos a la esquina de la John F. Kennedy con Abraham Lincoln. Ahí, entre ambos presidentes asesinados vi un anuncio muy interesante. Una valla de una marca de whiskey bastante reconocida, con su logotipo y lema situados debajo de una frase que me dejo bastante perplejo.

“De colonia a republica”  leía el anuncio, seguido del lema de la famosa marca de bebida alcohólica.

Lo siento, pero ese tipo de cosas son las que me hacen ‘irme en una’ como dice el argot popular. Santo domingo español no era una colonia, era una provincia de Haití. Aun si se estuviera hablando de la colonia española, no se celebra el 27 de febrero ningún tipo de separación de los españoles. Este tipo de revisionismo histórico no solo muestra una falta de respeto a la historia sino un síntoma más grave a nivel de lo que llamamos nacionalismo.

¿Cuáles son los verdaderos símbolos de esta “nación independiente”? ¿Nuestro nacionalismo es acaso igual que el nacionalismo gringo, una excusa para mover productos en el mercado? El nacionalismo es, en mi opinión, una burla de las clases gobernantes a las clases trabajadoras de todo el planeta. Pero, al menos, el nacionalismo en gran parte del planeta se sustenta en la tradición, en ensalzar la cultura de tu espacio geográfico como mejor que las demás. Se trata de glorificar lo tuyo y los tuyos. De enseñar a las generaciones futuras la historia (real o falsa) de tu nación.

Aquí (como en Estados Unidos, para que no crean que acuso en el singular) el nacionalismo es comprar cerveza y comprar whiskey escocés y comprar espagueti. Aquí el nacionalismo es desempolvar un merengue de algún merenguero que ya no puede vivir de su música porque solo se escucha en días patrios. Aquí el nacionalismo es venderte a un Duarte o a un Mella o a un Sánchez que tan solo son frases prefabricadas en alguna oficina del estado.

Es tan flácido, tan putrefacto el nacionalismo dominicano que ni las leyendas patrias son proclamadas. La historia nacional, la versión oficial tanto como la real, yace olvidada como un muerto ajeno. Una cosa es que los españoles enseñen que ellos no mataron a los indígenas americanos, o que los japoneses y alemanes den tintes rosados a su historia de mediados del siglo 20. El sistema educativo dominicano ya ni se molesta en mentirles a sus estudiantes. Retratos mal dibujados de Duarte acompañan aforismos debiluchos y pseudo intelectuales en los libros de texto.

Beberse una cerveza hecha en el país no te hace dominicano. Ponerle la bandera nacional en el culo a una mujer nalgona no te hace dominicano. Si lo que más te hace de un lugar es hacer lo que más se hace en ese lugar, lo mas dominicano es pasar trabajo y luchar por tu familia. Pasar trabajo y luchar por los tuyos es de dominicanos, de puertorriqueños, de chinos, de egipcios, y de eslovenos. Es de todos.


Manda al falso nacionalismo al carajo. Beber cerveza y whiskey escocés se hace en todas partes.

domingo, 12 de mayo de 2013

El Mito del Prestigio

El prestigio es un mito. Se que estoy empezando por lo que usualmente es la mitad de un articulo, pero debo sacarme esa idea de la mente antes de poder seguir, de poder elaborar. El prestigio es un mito. Bueno, no es tanto un mito como una horrible idea (eso de que las cosas son tan reales como tanto crea en ellas la persona vuelve al prestigio una realidad). Es una horrible idea que vista desde un punto de vista critico no debería de ser.


Un poco de exposición. Me estaba dando una ducha para irme a la cama limpio. Durante susodicha ducha pensé en el día de trabajo que me espera mañana. Básicamente un día de trabajo completo, saliendo a las 10 de la noche de la oficina. Esa idea siguió en cascada junto al agua hacia terrenos más teóricos. Me llevo la mente hacia las desigualdades que sufren los que trabajan a un nivel menos especializado. Los obreros, los oficinistas, los campesinos. Todos ellos se verían (no solo en República Dominicana, sino en el mundo) en una mejor condición de vida si no estuvieran atados por varios factores socioeconómicos, uno de ellos lo que de repente me dio con llamar “Mito del Prestigio”.


La idea es más o menos sencilla. La persona promedio rechaza la noción básica de lo que es un modelo socialista/comunista. Aparte de las razones de adoctrinación ideológica, se les suma el hecho de que el individuo ve como injusto dar un mismo status social a personas de diferentes antecedentes educativos. En palabras llanas, la clásica frase de “Yo no me voy a fajar a estudiar 6 años de medicina para cobrar lo mismo que un campesino”.


Esa es una idea que me intriga, ya que supone varios argumentos que no me convencen de lleno. Está la idea subyacente de que el esfuerzo intelectual es de alguna manera más intenso y meritorio que el esfuerzo físico y moral. En la comparación anterior (un medico y un campesino) el esfuerzo académico/intelectual del medico generalmente se ve como superior, ignorando que durante ese mismo tiempo el campesino no solo hacia el esfuerzo físico de su labor diaria, sino el esfuerzo moral de mantenerse en el campo cumpliendo su trabajo en vez de buscar fortuna en algún otro medio.


Mientras el uno salva cientos vidas, el otro da de comer a miles. No trato de insinuar que perseguir una educación superior sea malo (todo lo contrario, es un esfuerzo encomiable), lo que trato de decir es que al final del día ambos son igualmente importantes en el entretejido de una sociedad humana avanzada. Al punto que llego es que esta superioridad, este prestigio asociado a las labores especializadas hace más daño que bien.


Esto es bastante difícil de eliminar, más en una nación como la nuestra, en la cual los títulos; sean educativos, militares u honoríficos, son preponderantes. ¿Será acaso posible eliminar a los “Dr.”, “Ing.”, “Col” y “Sen.” del frente de los nombres de las personas? ¿Permitirá acaso un diputado, o un general, que se le llame como a cualquier otro?


No me engaño, lo dudo mucho. Pero es mi artículo y me puedo permitir fantasear. Eliminar los títulos del frente de cada quien. Dar igualdad de tributo al obrero y al ingeniero. Ir más allá. Eliminar la creación de “profesionales” en las instituciones educativas. Dar mejor un énfasis en la formación de personas, todas iguales en calidad de formación y respeto hacia en humano. Dejar la noción tonta del prestigio del titulo, del diploma, que supone suficiencia y autoridad.


Después de eso cerré la ducha. Me sequé. Corrí, inspirado hacia la computadora. Empecé a escribir.


“El prestigio es un mito. Se que estoy . . .”

domingo, 9 de septiembre de 2012

"Es que no era fácil."


Me encanta criticar a los demás. Es un fallo de mi personalidad. Me siento dueño de un buen juicio y una boca locuaz. Que sea así o no no viene al caso. Lo que si importa es que estoy consciente de que eso está mal. Pasar juicio es un acto muy humano, pero a la vez muy peligroso. ¿Cuándo es que se debe dar voz al juicio propio y cuando se debe dejar de lado la opinión?

La respuesta simple es siempre. Pero no es por ahí que voy. Pregunto porque las palabras son las que moldean las ideas. Incontables millones de palabras florecen en billones de bocas, y todas ellas crean ideas en las mentes de quienes las escuchan, No me refiero a inspiración ni al desprecio; me refiero al simple hecho de que una vez que las letras trascienden al labio, estas quedan prendidas al mundo. Quedan como minas, esperando impactar la conciencia del interlocutor.

En ese momento, nos llega la terrible realidad de que nada en el mensaje nos dice que es bueno o que es malo.

Por eso me preocupo. La responsabilidad de la palabra escapa casi siempre al que habla. Las repercusiones sociales de una boca que critica sin criterio son gravísimas. Recientemente, un joven dominicano fue asesinado en la capital. Noten que horrible suena ese sencillo enunciado. Ahora, añádanle matices. Digan como era su pelo (largo). Digan como era su piel (tatuada). Enfaticen el sitio (discoteca). El mensaje final (que fue el que nos metieron por ojo y nariz en los periódicos de circulación nacional y los noticiosos televisados) es uno que solo le falta la acusación directa para decir que merecía las 27 puñaladas.

“Ah, es que no era fácil” es lo que de repente aparece en la mente de una persona. Ya esa persona fue incitada por sus sensibilidades. Esa persona probablemente intente propagar este pensamiento. Al final, un ensordecedor ruido mediático ahoga el simple hecho de una vida cegada.

Yo mismo reconozco que soy culpable de este crimen. En este mismo blog ni más ni menos. No veo solución al dilema por parte del que critica. La opinión es un derecho, no importa cuan venenosa sea. Decirle a alguien que no puede hablar es igual de criminal que llenar a alguien de mentiras.

Entonces, ¿Cómo discernir? ¿Cómo saber de que flotador agarrarse en un mar bastante turbio y traicionero? ¿Cuál verdad escoger dentro de todas las verdades?

Lo primero que puedo sugerir es leerlo todo. Alguien les dirá que matar a una persona no es tan malo si esta es de dudosa fibra moral. Lean esa opinión. Analícenla. Ahora lean esta: Justificar la violencia con la apariencia exterior de una persona es cruel, incorrecto e ilegal.  Noten que el enunciado más débil es el que lanza suposiciones vagas e incita a la violencia y a la exclusión. Ahí está, entre esas palabras, uno de los mejores refugios del receptor de ideas. Cuando tengan dudas y no sepan cual es la verdad. En el momento de mayor susceptibilidad, acepten la idea que sea justa. La idea que sea caritativa para con todos, y trate a todos por igual.

Reforma migratoria. ¿Expulsión o integración? Derechos del homosexual. ¿Valoración o rechazo? Violencia contra la mujer. ¿Tradición de silencio o acción y educación? En cada caso que trasciende, en cada palabra inundada de sentido, inclínate hacia las palabras que quieren dar y no quitar. A las palabras que unen. A las palabras que quieren que despiertes y te lo piden con argumentos, no con gritos desgarradores llenos de odio o apatía. Inclínate hacia la verdad. No se si te haga libre. Lo más posible es que te robe el descanso. Pero vas a estar despierto.

Y al que está despierto no lo cogen de pendejo.

miércoles, 27 de junio de 2012

El Evangelio según la vecina.






La religiosidad dominicana ha sido siempre un rejuego de altibajos. Desde presidentes sacerdotes y concordatos con dictaduras, hasta proselitismo multimedia. La religión, su comprensión y las ideas que se forman en la sociedad local han sido un aspecto primordial en la generación de una identidad dominicana. No solo catolicismo dogmático, sino protestantismo, vudú y todo tipo de sincretismos. Todas estas una parte fundamental de lo que es "ser dominicano".

Lo que si puedo decir con suma franqueza es que no se si todo esto ha sido para bien.

No me tomen a mal. Soy católico practicante hasta los limites que me permite una vida ajetreada de ciudad. Pero creo que existe un problema con nuestra religiosidad. Es, en verdad, un problema que existe con la religiosidad en todo el mundo. Pero mi blog no es de todo el mundo. Mi blog es de aquí. El problema es que vivimos una religiosidad excluyente. Una religiosidad que no admite crecimiento del individuo. Me explico.

La religiosidad local viene muy cargada de un aspecto racial. Fue, y para muchos, aun es, lo que nos "hace mejor" que los vecinos del otro lado de la frontera. Un "catolicismo puro" libre de toda mácula dogmática. Sin saber que gran parte de la creencia dominicana nace de la tradicion local. O sea, practicamos un catolicismo muy cargado de sincretismo. No digo que eso sea malo, en verdad no lo es. Es algo bueno. Lo que si es malo es pensar que se es mejor que el vecino por practicarlo.

En la modernidad, esto ha sido en gran parte reemplazado por el protestantismo que se afana en "eliminar tradiciones" y acogerse "solo a la biblia". El problema en ese caso es que una creencia libre de tradiciones es una creencia artificial, un trasplante de las necesidades centro-europeas del siglo XVI en medio del caribe contemporáneo. Al final, ambos grupos, católicos y protestantes, solo logran alienar al otro cada vez más, causando una ruptura no solo religiosa, sino social. Separando y causando enemistades improductivas en gentes que deberian trabajar juntas, no separadas.

Lo verdaderamente penoso es ver como solo se ponen de acuerdo ambos grupos en temas como el control migratorio y la intolerancia sexual. Temas tan improductivos como hipócritas. Improductivos porque la sociedad necesita educación, no más represión. Hipócritas porque todas las denominaciones se han hecho más poderosas y ricas con los inmigrantes. Sin hablar de que la intolerancia sexual es un chiste de mal gusto, con tantos casos (de parte de ambas denominaciones) de religiosos sexualmente abusivos.

¿Qué logra esto? Logra que, aunado a la eterna injusticia política dominicana, miles de nacionales y inmigrantes busquen "soluciones rápidas" religiosas. Honestamente, ¿ustedes han visto el atraco que es una iglesia Pare de Sufrir? ¿Con la desfachatez que le quitan el dinero a la gente? ¿Ustedes saben por qué la gente se deja? No se dejan por brutos; ni al bruto le roban así. Se dejan porque sus otras opciones solo le venden decepción e intransigencia. Se dejan porque el mensaje va ya digerido y dulce a sus bocas. No lleno de la velada amargura católica ni la soberbia fundamentalista protestante.

¿Es mala la religión? No, creo que no lo es. Se puede lograr mucho bien para el individuo con una firme creencia. Malo es cuando creemos que esa creencia nos hace mejores que los demás, cuando deja de estar al servicio de ese individuo. Si nota, hay muchas ideas entre comillas en este articulo. Es que en materia de religión, hay mucho que leer entre las letras. Para dejar entonces, las cosas claras, comprendan que Dios es de todos.

Dejen de creerse que solo ustedes lo conocen bien.

sábado, 23 de junio de 2012

¿Por qué acusamos al negro y lo seguiremos acusando?

Hoy mi buen amigo Diego Giron Chalas me indico que leyera un articulo de opinión en la versión digital del periódico El Caribe, escrito por un caballero llamado Felipe Auffant Najri. En susodicho articulo, el cual pueden ver aquí, el señor Auffant explica con lujo de detalles el porqué la "migración de pobres extranjeros" es la mayor causa de la pobreza sostenida de la República Dominicana. No una razón secundaria o un efecto de arrastre dadas las condiciones de ambos países, sino la primera y más relevante razón de nuestra condición tercermundista.

Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.

Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.

Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.

Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.

No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo. 

Esto es síntoma de una baja autoestima a nivel histórico. La cual no sorprende, después de décadas
de abuso, autoritarismo y dictadura de todo tipo de corte. Déjenme asegurarles que los dominicanos no somos pobres por tener de vecinos a los haitianos. Los dominicanos somos pobres porque elegimos horribles gobernantes, quienes nos mantienen pobres, enfermos y brutos para que los sigamos eligiendo. Cuando estamos en la cúspide de descubrirlos en su farsa, nos venden la idea de que "debe de ser culpa de los negros, nunca pero nunca confíes en un negro".

Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.

martes, 19 de junio de 2012

Orgullo y Prejuicio

Mi novia es una mujer brillante. Se que no es parte de la temática común que he cultivado hasta ahora, pero debo decirlo, ya que en verdad lo es. Es una morena preciosa que me alegra la vida. Así que, cuando le pedí que me diera una idea de que escribir hoy, no lo pensó dos segundos antes de sugerirme "Orgullo y Prejuicio".

Obvio, ella me habla de su novela favorita, el clásico de Jane Austen. Pero, como casi siempre pasa, el titulo me impactó de una manera más aparente y me puso a pensar. Del prejuicio ya he hablado. Y aunque nunca pesa reiterar posturas en contra del prejuicio, fue más la otra partícula la que me intrigó. Orgullo es un termino de fácil uso en nuestro idioma. Orgullo dominicano es muchísimas cosas para mucha gente diferente. Me siento inclinado a polemizar: ¿Qué es el orgullo dominicano?

El orgullo es un sentimiento muy particular. Es, por encima de cualquier otro, el cual permite manejar más fácilmente a una persona contra su juicio sosegado. Un orgullo enardecido por el nuevo nacionalismo del siglo XVIII fue lo que sostuvo las monarquías europeas durante siglo y medio hasta mediados del XX. El orgullo es el motor que impulsa a las masas a aceptar a las cuales no daría cabida en situaciones normales.

Lo que quiero decir es: ¿Cómo se puede generar un amor saludable por lo propio (en este contexto el país y su cultura) sin terminar en los excesos del orgullo?

Mi mente perfila instantáneamente hacia una educación ecuánime y con apego al hecho histórico. Esto creo que es un punto bastante fino que hay que enfatizar. No es solo dar una educación completa, es realizar una revisión de toda nuestra verdad histórica. De nada vale que lanzemos dinero a una empresa tan necesaria si persistimos en nuestra visión presente de las cosas. Es alterar ochenta años de intelectualidad de élite y nacionalismo trujillista vendiéndote como superior al haitiano e inferior al español.

Hagámonos entender que no estamos debajo de nadie, pero tampoco somos mejores que nadie. La condición económica o política de un país no es un marcador de la bondad de un ser humano. Nada lo es. El bien del hombre nace individualmente o del esfuerzo del grupo, no de algún factor racial o pseudohistórico que le da un valor cuasi-divino. El devenir es para el hombre,no para las naciones. Pero aun hay quienes te tratan de vender, por ejemplo, que la separación/independencia de este país fue un acto de providencia tanto o más que de política.

A la vez hay que pelear con ese espectro del balaguerismo que se aferra y devalúa cada cosa de la dominicanidad. Ese mismo balaguerismo que igualaba invertir en este país a sembrar cardillo. Ese pesimismo preponderante, que solo admite logro alguno en el ámbito de los jugadores de baseball o las nalgas de las mujeres. Hay que hacer entender que esta es una tierra llena de gente buena e importante. . . solo que generalmente no es la que te venden como tal.

 Trujillismo y balaguerismo aun en el inconsciente del dominicano, jugando con sus sentimientos. Llevándote hasta un nacionalismo bordando en lo fascista o a un pesimismo debilitante. Ambos vuelven al dominicano víctima de sus propios miedos y debilidades. Dominicano, tu tierra vale algo. Es bella y es buena. ¿Es la mejor del mundo? ¿A quién le importa en realidad? Con que sea tuya debes estar feliz. ¿Tu historia está llena de criminales? También lo está de grandes hombres y mujeres. Hombres y mujeres de varias nacionalidades que hicieron a este un país igual que todos los otros. No el mejor ni el más glorioso. Ese país no existe.

El que sí existe es República Dominicana. Bueno y malo, rico y pobre. Amarlo, criticarlo, mejorarlo, sí, pero hacerlo sin orgullo ni prejuicio.

Mi novia en verdad es brillante . . .

jueves, 14 de junio de 2012

Delirium Tremens de la educación dominicana.

¿ Cuál debe ser la formación de un niño?

Últimamente estoy lleno de preguntas, pero esta me intriga con su profundidad. Cada nación, cada cultura tiene su ideal de formación básica, mediana y superior. Una mezcla subjetiva, viviendo siempre en el contexto temporal y geográfico en que se esté. Aprenden nuestros jóvenes lo necesario para vivir y progresar. Podemos decir que es esto universal. Ocurre en todas las naciones del mundo. Aún aquí en Dominicana.

Cierto.

¿Cierto?

Me preocupo por República Dominicana. Me preocupaba antes como al hijo que ve a su padre derrotado. Hoy me preocupa como al padre que ve a su hijo perdido entre las sombras. y esto me pasa porque no pasa un día sin que vea como muere un poco más la educación dominicana. Es una cuestión complicada, una hidra de nueve cabezas. Cortas una problemática cabeza y dos emergen en su lugar. No es una enumeración sencilla (ni completa), pero creo identificar algunos puntos principales.

Primero esta el problema estructural. Simplemente no existe suficiente infraestructura para darle un espacio digno al estudiante. No adecuado. Digno. Quien no ha visto un estudiante cargando un bloque de cemento no reconoce la diferencia. la nación, aun con la plétora de aulas que se entregan en cada elección, esta falta de espacios dignos de aprendizaje.

Segundo esta el problema formativo. ¿Quienes son los que educan a nuestros hijos? ¿No creen que si pedimos ver diplomas en las paredes de nuestros médicos e ingenieros, también deberíamos hacerlo en las de nuestros profesores? ¿No creen acaso que deberíamos pagarles más que la penosa miseria que les pagamos? ¿ Cómo se puede pedir un joven adulto responsable si el primer modelo que le ofrece el estado es un penoso espectáculo de miseria y apatía?

Tercero está el problema de contenido. Aquí es que la discusión toma un tono macabro. Cualquier educador que se respete le puede atestiguar que la calidad del programa educativo es simplemente patética. Las materias que cursan nuestros jóvenes corren la gama desde anticuadas hasta engañosas. Libros de texto rellenos de mentiras históricas, reliquias del trujillato. Cuadernos llenos de errores, productos de una falta de interés de los ministros y empleados responsables.

Pero este no es el verdadero punto de mi discurso. Me atrevo a ir un poco más allá y decir, "¿es esto todo lo que necesita un niño para ser un hombre?". No un niño cualquiera tampoco. Un niño dominicano, con los problemas intrínsecos de la dominicanidad.

Nuestros niños merecen un programa más completo. Un programa que integre no solo el conocimiento científico y natural, sino que se enfoque en nuestro lado mas flaco: el ético y filosófico. La cívica, harto ignorada y vuelta un chiste, debe ser arrastrada de su marasmo del siglo XIX. Si las matemáticas y las ciencias naturales te hacen conocer la naturaleza, la ética y la filosofía te hacen comprender la realidad. No hablo de meditaciones rumiantes. Hablo de verdad. Hablo de justicia. Hablo de discernimiento.

Háganle caso, la comprensión
es tan importante como la idea.
Ahora, se que creerán muchos que se requiere más 'tigueraje' y menos 'pensamiento' en nuestro ámbito nacional para salir airoso. Que es irreal querer inculcar fundamentos éticos en nuestros hijos. Pero, siendo 'realista', ¿como nos ha ido hasta ahora con eso? Como nos ha dejado parado el tigueraje? Además, ¿por qué solo quedarse en temas "productivos"? No quiero extenderme demasiado, pero es ilógico pensar que para un niño es más importante una base de, digamos, física, que una base de cívica. Algunos serán físicos, pero todos serán ciudadanos.

¿A qué se debe la resistencia entonces? ¿Por qué no quieren los que mandan que tus hijos sean personas completas, capaces al menos de una hermenéutica básica dentro de su entorno social? ¿Acaso es tan simple como que "el bruto es más fácil de comprar"? ¿Llega acaso a que "el formado a medias lo completa cualquier cosa"? Debemos esforzarnos por darles un futuro a nuestra juventud. Ese futuro no esta en una computadora dentro del aula. Ese futuro esta en reconocer que solo una educación fundamentada en la libertad (y la defensa de esta) puede rescatar a un país.

Si cuentas los signos de interrogación en este magro articulo te das cuenta que son muchos. Eso es porque en términos de la educación de la nación dominicana, existen más interrogantes que respuestas. Si al menos tu y yo no las podemos responder, ¿no crees que seria bueno darle a tus hijos las herramientas para hacerlo?

miércoles, 13 de junio de 2012

Amaestrando lo ingobernable

¿Para que sirve un maestro?


Se supone que para enseñar. Eso aplica a todos los maestros, sean literales o figurativos. Ser maestro es tarea de paciencia, amor y abandono de si mismo. Entregar hasta lo que no se tiene con la esperanza única de que algún día ya no seas necesario.

La gloria del maestro es ser obsoleto a su estudiante.

Un maestro bueno no te rellena de conocimiento vacuo. Te hace ver lo evidente. Un maestro bueno cultiva tu curiosidad, te permite descubrir. Te lleva el alimento a medio camino de la boca. Todo esto para que al final te des cuenta de que ya sabias lo que se te estaba enseñando. Estaba dentro de ti, si no el conocimiento, al menos la semilla de la comprensión. Un maestro bueno no se glorifica con su maestría. No se jacta ni pide que le invoquen. Un maestro bueno no extiende su relación con quien, por definición, tiene que dejarle pronto. Un maestro bueno no trata de perdurar, ni de gobernar a su discípulo.

Un maestro no debe tampoco amaestrar. Forjar un lazo parasítico en el que el estudiante solo memoriza formulas. es maestro malo el que genera eternos alumnos, faltos de una propia luz. Muchos maestros, dispuestos en posiciones de poder sobre sus estudiantes, descubren la fuerza frenética e ingobernable del pupilo. En vez de tratar de canalizarla hacia glorias mas altas, amaestran. Muchos buenos estudiantes se han perdido ante el tedio de la repetición, hasta absorber la lección como credo.

Estudiantes del mundo: rebélense contra el maestro que les intente amaestrar. No sean nunca alumnos,dejen emerger su propia luminosidad. Amen al maestro que los haga crecer, pero al final, déjenlo también en el pasado. Conviértanse ustedes en nuevos maestros, en nuevos guardianes. Sean la nueva paciencia, el nuevo amor y el nuevo abandono. Sean la nueva entrega, y rueguen por muy pronto ser innecesarios.

"La escuela ha de edificar en el espíritu del escolar, sobre cimientos de verdad y sobre bases de bien, la columna de toda sociedad, el individuo." Eugenio Maria de Hostos
y así infinitamente, hasta que nazcan y mueran los últimos hombres en la tierra. Hasta que llegue el momento en que nadie necesite maestros, y todos puedan ver la realidad como en verdad es. En ese momento en que todos los hombres sean iguales y nadie este necesitado de un camino el cual seguir, o una verdad la cual perseguir. Un momento de presciencia en el cual el hombre ya conozca al hombre. Al llegar ese momento, bajen armas y descansen, que habrán logrado su cometido. Lograran librarse, librarnos, de los malos maestros. De los que atan y vendan.


¿Hablo acaso de política? ¿Hablo de este país acaso? Yo no se. Descúbrelo. No soy tu maestro.

martes, 12 de junio de 2012

Armas de reflexión masiva. (Loyola remix)

Detente y piensa un segundo. No lo hagas en nada en especifico. Solamente detente y piensa. Olvida que tienes prisa. El mundo estará aquí, igual a como lo dejaste. Solo quiero que te detengas. Solo quiero que pienses. Detente justo donde estas. No te vayas a ninguna parte solo, separado del mundo. Quédate ahí mismo, rodeado de amigos y familia. En medio del almuerzo o en el baño de una tienda. Quédate justo ahí y empieza a usar u mente fuera de la rutina diaria. Molesta a quienes están a tu alrededor con tu capacidad de estar en silencio, reflexivo como una estatua de Buda.

San Ignacio y sus Ejercicios Espirituales
son utiles hasta fuera de su contexto
religioso
Cuando se te acerquen, cuando te pregunten que tu estas haciendo tan quieto, diles simplemente que estas pensando. No lo digas con cara recia o molesta. Dilo con afabilidad, dilo alegre, con una sonrisa en la boca. Excítate con el hecho de que puedes y logras pensar. Es más, invítalos a ellos a pensar también, quizás a tu lado. Recuerda que hasta ahora, solo están pensando en lo que quieran, en cualquier cosa, en algo inofensivo. Es muy posible que te miren raro, como si estuvieras loco, pero ignora eso, tu estas no para fijarte en las ideas de los otros, sino en tus propios, cada vez más profundos pensamientos. Al fin y al cabo, no te debes avergonzar de pensar.

Es algo natural esto, que de repente te adentres en aguas profundas, sin querer. No importa, mientras estés pensando TU, esta bien. Mientras tu cabeza genere tus pensamientos, no tienes ningún problema. No digo que no pienses en algo que haya hecho o descubierto algún otro, o en la interpretación de un pensamiento realizado por otra persona. Solo digo que le des tu toque individual. Ya posiblemente estas sentado en una banca, o en una mesa, o en el sofá de tu casa, y a tu alrededor se han congregado dos o tres personas. Nota con expresión risueña en tu cara la incredulidad de tus congéneres. Confundidos ante una actitud que durante siglos ha sido vedada, prohibida y violentada por las clases dominantes.

Tanto ha durado la prohibición al pensamiento humano (dependiendo de su posición geográfica y su clase social), que nos es extraño ver a una persona pensando. No les hablo de pensamiento moral, cívico o ético. Les hablo del simple hecho de pensar, reflexionar, de 'darse cuenta' de las cosas.

Les recomiendo que hagan el ejercicio. Comenzaran con las deudas que tienen que pagar. Pasaran por el baseball y su canción favorita. En algún momento, darán un salto, imposible de detectar, hacia el futuro de sus hijos. Pensaran en si van a tener hijos o no, en donde, y de que manera. Pensaran en que este país, no, este mundo le hace falta algo para usted poder estar bien. Siga pensando cuando llegue ahí. Piense hasta que crea que esta entrando en el absurdo. Piense hasta que las ideas le parezcan nada mas que un sueno sin las posibilidades más remotas.

Entonces, en ese momento, deje de pensar. En ese momento, levántese de su sofá, deje de estar quieto y en silencio. En ese momento, salga, de un grito, y actúe.

lunes, 11 de junio de 2012

VIllanos de historieta en el gobierno Dominicano

Así que, me levanto hoy a las 6 de la mañana y me empiezo a preparar para un día mas. De la habitación del frente suena la televisión ya encendida. No le presto demasiada atención, hasta que, minutos después, empiezan a hablar con indignación. Logro descifrar algunas palabras a través de la puerta cerrada. Migracion. Educación. Indocumentados. Rechazo. Los engranajes empiezan a girar en mi cabeza. 'No puede ser', pienso, porque, en verdad, ¿a quien se le ocurre una idea tan, pero tan malvada?

Aparentemente, a Migracion.

Migracion le ha advertido a las escuelas del país que le prohiban la entrada a estudiantes indocumentados. Esta es una proposición tan indecente, tan malintencionada, tan brutal, que me faltan palabras para describirla. Es una proposición de villano de historieta, algo que Lex Luthor haría para encojonar a Superman. Es una idea que, llevada a su expresión final, deja en la calle a miles de niños dentro de este país. Niños a los cuales se les estaría quitando su única posibilidad de progresar en la vida.

A ver, ¿a cual de las dos es que hay que sacar?
Y si, digo malvada, no estúpida ni ignorante. Digo malvada porque es una medida que viene agarrada de manos con un prejuicio tan violento que solo trabaja a su servicio. Hablemos claro. Esto es para que no hayan haitianos en nuestras escuelas. Una medida estúpida hubiese leído "no haitianos en nuestras escuelas". Una medida malvada es la que te hace pensar que tal vez no es tan mala, que esta generada para el bien común, usando términos menos molestos como "indocumentados".

Pues entonces, yo conozco muchas familias alemanas, suizas, belgas y de varias partes de Europa. Se donde estudian sus hijos, blancos como la leche y rubios como el sol. Muchos de esos muchachos son indocumentados. ¿A ellos los van a botar de sus colegios también? Sí, el espectro del racismo se cierne sobre Dominicana, ¡propiciado por un estado que supuestamente promueve la educación! Pero no solo es a aquellos con color negro en la piel o un nombre afrancesado. ¿Saben ustedes la cantidad de dominicanos (blancos, negros y mulatos) que no tienen un solo papel con su nombre? ¿Acaso ninguno de ellos merece aprender? ¿Acaso la pobreza, o la irresponsabilidad de un padre debe condenar también a su hijo?

Por eso es que digo que son como villanos de historieta. Riqueza, conquista y destruccion, todo de un zarpazo. Con esto lograrían crear más gente jodida. Más gente que dependerían de un subsidio del estado. Más gente que saldrá de noche a la calle, llena de terror, a quitarle a alguien más el pan. Más gente ignorante de que se merece algo mejor. Mas votantes fáciles que comprar.

Esto no es estupidez, mi gente. Esto es maldad.

Reconozcamos la diferencia.