El estudiante de la historia caribeña puede notar, a través de las décadas, un desfile de personajes manchando las hojas de los libros. Estos personajes chorrean por entre los escondrijos más recónditos de nuestra historia, anegando las fabricadas leyendas heroicas con su particular tipo de vileza. Estos personajes son lo que en el colorido coloquio de esta región se denominan cabrones. Los hay de mucha y poca monta, y muestran una continuidad sorprendente a través de los siglos. Se podría decir que desde que las Antillas son habitadas por el hombre, ha residido en ellas un vetusto y espléndido linaje de cabrones. Este linaje ha encontrado un hogar acogedor entre nuestra usual languidez caribeña. Aún hoy, siglos después de su nacimiento, en nuestra cultura predomina el cabrón oportuno, embaucador de naciones enteras con sonrisa en la boca y séquito de secuaces rodando por entre las piernas.
¿Cómo es que estas criaturas tan crueles logran ennoblecer sus apellidos y enriquecer sus casas a costa de poblaciones enteras sin ser echados a tierra como los gusanos que son?
Esta pregunta, no es de difícil respuesta pero sí requiere una elaboración que va más allá de mi propósito con estas brevísimas disertaciones. Simplemente expondré una opinión (la mía), la cual tendrá que ser escrutada por usted, amado lector.
Primero quiero advertir que, a diferencia de un previo artículo escrito por mi, aquí no habrá lista alguna. Las listas son populares pero quitan seriedad. Y, como ya sabrán unos veinte mil de ustedes, las listas son cosa de mamaguebos.
Pero hoy hablamos de cabrones. Para entender al cabrón hay que entender su entorno. El entorno de preferencia es un lugar de aire frio, como la cima del Pico Duarte, el asiento de atrás de un vehículo todo terreno, o un asiento en la Cámara del Senado. Estos lugares le brindan al cabrón promedio una posición de altura desde la cual vigilar a sus víctimas. Tal cual un ave de rapiña, el cabrón solo se desmonta de su elevado nido para regodearse sobre la presa herida de muerte, antes de devorarla completa.
Lo verdaderamente interesante es como logra que la presa se mantenga dócil, aún ante la inminencia de su ataque. A diferencia de otras criaturas, el cabrón no se esconde. Todo lo contrario: el cabrón despliega su rostro y nombre para ser visto por todos, a todo momento. Inunda los medios y las mentes de sus víctimas con la idea de que es a través de este rostro que se logran cumplir las necesidades básicas de una población. ¿Necesita usted recibir agua? Este cabrón le traerá un camión lleno. ¿No hay escuela en su pueblo? Su cabrón regional le construirá un aula (baterías no incluidas) pintadita y reluciente.
El problema es que ese dinero del cual dispone el cabrón es el dinero del cual no disponen las oficinas gubernamentales que deberían encargarse de susodichas obras. Estas oficinas son una cara vacía, sin rasgos, que se yerguen impávidas ante las válidas críticas de miles de dominicanos. Siguen su labor monótona e inhumana, ayudando a nadie y representando a nadie, mientras las caras rosadas de rubor y verdes en dólares de los cabrones cumplen a medias sus responsabilidades.
La presa, dígase, el pueblo, confundida ante el vacío existencial que representa la maquinaria gubernamental, busca ser acogida en el cálido seno de lo único que parece humano dentro del gobierno. Ahí, su falso campeón, el cabrón, le tiende una mano amiga rellena de un sudoroso fajo de billetes y borra de su memoria la angustia de no ser visto ni escuchado en un país de once millones de personas. Pero el cabrón chupa la sangre que la presa con tanta presteza le ofrece. Se hace gordo y feliz con una facilidad sorprendente y suelta sus migajas para nutrir a sus parásitos.
De esta manera, a amplios rasgos, es como un cabrón humilde y desconocido puede llegar a la prominencia de la noche a la mañana. Llegan a ostentar riquezas impresionantes, eludiendo a la justicia, haciendo burla de las presas por devorar. Aún peor, como es tan alta la cantidad de cabrones en puestos elevados del estado, se puede decir sin miedo a demasiado error que hasta la constitución está creada para potenciar la cabronería de este mezquino 1% de la población.
Claro está, de vez en cuando nace uno que otro espécimen dotado de rasgos que potencian su capacidad para la rapiña, el robo y el abuso de la población. Sus excesos dan nacimiento a lo que Nietzsche hubiese llamado el Überarschkriecher, pero que nosotros simplemente denominaremos cabronazo.
Estos ejemplares no solo violan todos los estándares de la conducta moral humana, sino que también infectan con su veneno a miembros aparentemente funcionales de la sociedad. Como ejemplo podemos poner a jueces que parecían personas sabias hasta un eventual roce con un cabronazo.
¿Existe cura para esta condición? No sabemos, a ciencia cierta, pero parece que tratar de curar al cabrón es como tratar de curar la avaricia. La esperanza yace en el hecho de que en otras tierras parecen haber llegado a un acuerdo: No intentan evitar su nacimiento, pero los eliminan al momento de mostrar sus rostros de rosa y verde al aire. Sería un gran paso, lograr borrar tantas caras impunes de tantas vallas y tantos periódicos. Y quien sabe, con un poco de valor y un montón de personas, será posible eliminar hasta a cabronazos como Félix Bautista de la faz de esta tierra.
Ideas, criticas y construcciones pertinentes al ámbito de vida de la República Dominicana. Un enfoque en la filosofía, la educación, la sociología y la política, todo aplicado a Dominicana.
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jueves, 2 de abril de 2015
A propósito de mis dos caras: Un breve estudio acerca del cabrón caribeño.
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domingo, 12 de mayo de 2013
El Mito del Prestigio
El prestigio es un mito. Se que estoy empezando por lo que usualmente es la mitad de un articulo, pero debo sacarme esa idea de la mente antes de poder seguir, de poder elaborar. El prestigio es un mito. Bueno, no es tanto un mito como una horrible idea (eso de que las cosas son tan reales como tanto crea en ellas la persona vuelve al prestigio una realidad). Es una horrible idea que vista desde un punto de vista critico no debería de ser.
Un poco de exposición. Me estaba dando una ducha para irme a la cama limpio. Durante susodicha ducha pensé en el día de trabajo que me espera mañana. Básicamente un día de trabajo completo, saliendo a las 10 de la noche de la oficina. Esa idea siguió en cascada junto al agua hacia terrenos más teóricos. Me llevo la mente hacia las desigualdades que sufren los que trabajan a un nivel menos especializado. Los obreros, los oficinistas, los campesinos. Todos ellos se verían (no solo en República Dominicana, sino en el mundo) en una mejor condición de vida si no estuvieran atados por varios factores socioeconómicos, uno de ellos lo que de repente me dio con llamar “Mito del Prestigio”.
La idea es más o menos sencilla. La persona promedio rechaza la noción básica de lo que es un modelo socialista/comunista. Aparte de las razones de adoctrinación ideológica, se les suma el hecho de que el individuo ve como injusto dar un mismo status social a personas de diferentes antecedentes educativos. En palabras llanas, la clásica frase de “Yo no me voy a fajar a estudiar 6 años de medicina para cobrar lo mismo que un campesino”.
Esa es una idea que me intriga, ya que supone varios argumentos que no me convencen de lleno. Está la idea subyacente de que el esfuerzo intelectual es de alguna manera más intenso y meritorio que el esfuerzo físico y moral. En la comparación anterior (un medico y un campesino) el esfuerzo académico/intelectual del medico generalmente se ve como superior, ignorando que durante ese mismo tiempo el campesino no solo hacia el esfuerzo físico de su labor diaria, sino el esfuerzo moral de mantenerse en el campo cumpliendo su trabajo en vez de buscar fortuna en algún otro medio.
Mientras el uno salva cientos vidas, el otro da de comer a miles. No trato de insinuar que perseguir una educación superior sea malo (todo lo contrario, es un esfuerzo encomiable), lo que trato de decir es que al final del día ambos son igualmente importantes en el entretejido de una sociedad humana avanzada. Al punto que llego es que esta superioridad, este prestigio asociado a las labores especializadas hace más daño que bien.
Esto es bastante difícil de eliminar, más en una nación como la nuestra, en la cual los títulos; sean educativos, militares u honoríficos, son preponderantes. ¿Será acaso posible eliminar a los “Dr.”, “Ing.”, “Col” y “Sen.” del frente de los nombres de las personas? ¿Permitirá acaso un diputado, o un general, que se le llame como a cualquier otro?
Un poco de exposición. Me estaba dando una ducha para irme a la cama limpio. Durante susodicha ducha pensé en el día de trabajo que me espera mañana. Básicamente un día de trabajo completo, saliendo a las 10 de la noche de la oficina. Esa idea siguió en cascada junto al agua hacia terrenos más teóricos. Me llevo la mente hacia las desigualdades que sufren los que trabajan a un nivel menos especializado. Los obreros, los oficinistas, los campesinos. Todos ellos se verían (no solo en República Dominicana, sino en el mundo) en una mejor condición de vida si no estuvieran atados por varios factores socioeconómicos, uno de ellos lo que de repente me dio con llamar “Mito del Prestigio”.
La idea es más o menos sencilla. La persona promedio rechaza la noción básica de lo que es un modelo socialista/comunista. Aparte de las razones de adoctrinación ideológica, se les suma el hecho de que el individuo ve como injusto dar un mismo status social a personas de diferentes antecedentes educativos. En palabras llanas, la clásica frase de “Yo no me voy a fajar a estudiar 6 años de medicina para cobrar lo mismo que un campesino”.
Esa es una idea que me intriga, ya que supone varios argumentos que no me convencen de lleno. Está la idea subyacente de que el esfuerzo intelectual es de alguna manera más intenso y meritorio que el esfuerzo físico y moral. En la comparación anterior (un medico y un campesino) el esfuerzo académico/intelectual del medico generalmente se ve como superior, ignorando que durante ese mismo tiempo el campesino no solo hacia el esfuerzo físico de su labor diaria, sino el esfuerzo moral de mantenerse en el campo cumpliendo su trabajo en vez de buscar fortuna en algún otro medio.
Mientras el uno salva cientos vidas, el otro da de comer a miles. No trato de insinuar que perseguir una educación superior sea malo (todo lo contrario, es un esfuerzo encomiable), lo que trato de decir es que al final del día ambos son igualmente importantes en el entretejido de una sociedad humana avanzada. Al punto que llego es que esta superioridad, este prestigio asociado a las labores especializadas hace más daño que bien.
Esto es bastante difícil de eliminar, más en una nación como la nuestra, en la cual los títulos; sean educativos, militares u honoríficos, son preponderantes. ¿Será acaso posible eliminar a los “Dr.”, “Ing.”, “Col” y “Sen.” del frente de los nombres de las personas? ¿Permitirá acaso un diputado, o un general, que se le llame como a cualquier otro?
No me engaño, lo dudo mucho. Pero es mi artículo y me puedo permitir fantasear. Eliminar los títulos del frente de cada quien. Dar igualdad de tributo al obrero y al ingeniero. Ir más allá. Eliminar la creación de “profesionales” en las instituciones educativas. Dar mejor un énfasis en la formación de personas, todas iguales en calidad de formación y respeto hacia en humano. Dejar la noción tonta del prestigio del titulo, del diploma, que supone suficiencia y autoridad.
Después de eso cerré la ducha. Me sequé. Corrí, inspirado hacia la computadora. Empecé a escribir.
“El prestigio es un mito. Se que estoy . . .”
“El prestigio es un mito. Se que estoy . . .”
viernes, 9 de noviembre de 2012
La Nación de los Perros
Cuando me senté a escribir hoy, no sabía por donde empezar. Empecé
queriendo escribir malas palabras a granel, herido por las incesantes e
innecesarias medidas del gobierno. Deje la computadora encendida un rato, a ver
si me llegaba algo a la mente que no fuera ‘carajo’ o ‘mierda’, pero no llegó.
Mi mente se quedó en la ira durante toda la mañana. Aun esta ahí, dando vueltas
en mi cabeza. Y no es para menos.
La policía mató a un estudiante. Quiero que piensen en eso un rato. A
una familia le quitaron su hijo, a una comunidad le quitaron un medico. ¿Y por
que? ¿Porque le tiro una piedra a un policía? Díganlo en voz alta, para que
comprendan el absurdo, para que vean lo irreal que parece al salir de la boca.
A un joven lo mataron porque se puso una
capucha y nos tiró una pedra’.
Y encima hay quienes se atreven a insinuar que eso es comprensible. Que
‘existen otros medios’ o que ‘no hace falta el comportamiento criminal’. ¿Cómo
diablos vamos a encontrar otros medios si el mismo estado que nos asesina pasa
decretos para penalizar a los medios e individuos que ‘difamen’? O sea, pasan
leyes para evitar que la gente hable. Para evitar que uno diga “Leonel es un
narco” o “Félix Bautista es un hijo de las mil putas”.
Y es que, aunque comprar votos y aliados a diestra y siniestra les ha traído
el poder a los mafiosos que nos gobiernan, no les ha traído la legitimidad. No
son legítimos porque, al sacar cuentas, no nos queda otra cosa más que
reconocerles como lo que son: un nido de déspotas, una escuela de dictadores.
No, ni tan siquiera, porque los dictadores se pronuncian una y otra vez
a favor de sus crímenes. Danilo Medina, por otra parte, se esconde tras las
faldas del Cardenal. No ha hablado nada. Déjenme poner eso en mayúsculas para
que parezca que lo grito: DANILO MEDINA AUN NO DICE NADA. Margarita, que cuando
era primera dama hablaba más que una cacatúa, hoy esta calladita. Nuestros
supuestos representantes en el ejecutivo se sientan y dejan que su país se
derrumbe y ni siquiera se dignan a defender su posición.
No la defienden, claro está, porque es indefendible. Un paquetazo
tributario de proporciones colosales, cuyo diseño solo apunta a la más triste
de las verdades. Leonel gastó tanto, robó tanto y sus secuaces dejaron la
alacena tan vacía, que ni los más inflados préstamos pueden cubrir su desmadre.
Se va con su sonrisita de morfinómano y deja a la incompetente de su mujer
supervisando el desastre.
Subirnos todos los impuestos, crearnos impuestos nuevos. Ponernos a
pagar hasta por ahorrar nuestro dinero. Todo para cubrir los gastos de un
manojo de inservibles y corruptos peledeistas de cúpula. Cuando las caravanas
de cincuenta yipetas cubiertas en amarillo y morado cruzaban las calles del polígono
central, cuando bailarinas de culo fabricado bebían Moet a ‘pico’e
botella’, ¿de donde salía el dinero? La
respuesta es que ni siquiera lo tenían. La respuesta es que estamos enfrentando
un impuesto para pagar la gasolina, los culos y el champaña que ya se han
tragado estos canallas.
Así que, ¿Cómo podremos salir de esta? Parece imposible. Nos quitan el
derecho a quejarnos. Nos matan si nos manifestamos. Nos imponen leyes dracónicas
para cada vez hacer nuestra vida un poco mas pequeña, un poco más desprovista
de humanidad. He pensado mucho y no veo un camino de paz que nos libre de estos
asesinos. No veo la paz con ellos, pero si veo el enfrentamiento.
Lo primero es que tenemos que dejar de respetarlos como personas. A
nosotros no nos respetan. Nos tratan como basura y encima se espera de nosotros
que mantengamos un nivel de decoro y deferencia apropiado para líderes. Pues yo
digo que no. Yo digo que si Danilo Medina se sigue comportando como una mierda,
mierda le voy a llamar. Si no saben como empezar, o la vergüenza les detiene la
lengua, pueden empezar diciendo, por ejemplo: “Señor presidente, usted, su
gabinete, su senado mandado a comprar y su cámara de diputados llena de
culebras son un montón de mierda”.
Lo segundo es que, los que tenemos el lujo de haber sido educados de
manera cívica y con conciencia histórica tenemos el deber de rebelar y de
revelar. Rebelar nuestra voluntad en contra de un gobierno vil y bajo; y
revelar esta vileza y bajeza a aquellos que más propensos están a los abusos
del mismo. Tenemos el deber de entrar en los barrios, hablar con la gente (no
la que está de acuerdo, sino la que no sabe lo que pasa) y encender en ellos la
llama del respeto propio. Tenemos el deber de levantarnos y quejarnos, caer
presos, romper cosas. Ser desobedientes ante la dictadura mafiosa que nos rige.
No darles un centavo y mentarles la madre cuando nos pregunten por que.
Hoy se levantó una madre, habiendo perdido a su hijo. Ahogada con los
precios contra los cuales su hijo protestó, e incapaz de denunciar a los
asesinos de su hijo. Pablo Escobar trataba bien a las personas que lo hacían
rico. Rafael Trujillo fomentaba un semblante de nacionalismo para esconder lo
abominable de su dictadura. Que estos criminales comprendan que hasta los
peores intentaban congraciarse con sus victimas.
Que nosotros nos demos cuenta que nuestro gobierno podría aprender
civismo hasta de los más aberrantes criminales de la historia. Que nos demos
cuenta que si nos siguen tratando como perros, no nos queda más que una sola opción.
Morderlos.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Rojo, verde y amarillo.
Yo viajo mucho entre el Cibao y el Distrito Nacional, al menos 2 veces
al mes. No hay un solo viaje en el cual yo no encuentre algún tipo de accidente
en el camino. No me refiero a golpecitos ni rayones de pintura. Me refiero a
choques. Dos vehículos destruidos, personas heridas y muertas. Esto, aun siendo
terrible, se le podría tachar adjudicar al hecho de que es una vía enormemente
transitada y en mal estado. Pero, claro, el desastre no termina ahí. Entro en
las ciudades del interior y los accidentes entre motocicletas, pasolas y carros
son constantes. De vuelta en la capital, al manejo temerario del interior se
suma la imposible logística de cientos de miles de vehículos en una ciudad diseñada
para unos pocos miles. Lo que quiero decir es que es un desorden total y
masivo.
¿Qué separa
a una sociedad organizada de una desorganizada? Es fácil decir que el factor
principal es el arrojo hacia el caos. El amor a una libertad salvaje y
primitiva. Pero eso, además de ser una manera anticuada de pensar, es mentira.
No somos (para bien o para mal) una nación de gavilleros. Simplemente, yo no
creo que aquí haya caos.
En
Republica Dominicana domina la ley. Una ley a veces férrea y dracónica, Una ley
que puede en ocasiones no estar escrita. Por ejemplo, todos saben que los
militares tienen carta blanca para actuar como plazcan en el país. Nadie dice
lo contrario. No está escrito en ningún lado, mas nadie lo duda. Sea un dueño
de empresa y deje de pagar TSS o atrásese con los anticipos (o cualquier otro
de la infinidad de impuestos que existen) para que vea como rápidamente lo
clausuran. Quéjese a nivel mediático de cualquier institución nacional para que
vea como la maquinaria estatal lo aplasta. Sea un criminal y deje de pagarle a
la policía, para que vea como va preso de inmediato. Esto es ley. Se cumple y
se mantiene con regularidad. Los castigos siempre son los mismos. Es la ley de
la tiranía, que nada tiene que ver con la justicia de la cual la ley se supone
sea sirviente
Así que,
no, no creo que haya caos en este país. Porque, sencillamente, el caos implica
que lo que sucede es accidental, que lo que nos aqueja no es culpa de nadie,
sino de fuerzas aleatorias.
Una de
estas leyes es el desorden. Mantener un halo de caos aparente. Dar legitimidad
a unos AMET que lo único que hacen es cumplir cuotas. ¿Son los dominicanos
malos conductores? Seguro. Pero, ¿no creen entonces que el esfuerzo debería ser
enseñarles a manejar en vez de ponerlos a pagar multas? ¿Hay conductores
temerarios? Indudablemente. Mas nunca han visto un chofer de carro público o
motoconcho preso. ¿Por qué? Por la ley no escrita que los protege.
Los dominicanos,
no importa cuanto se digan a si mismos lo contrario, no son gente bruta. Son
gente, igual que todo el resto del mundo. No son más locos ni más temerarios
que ninguna etnia bajo el sol. Simplemente los convencen de que el desorden es
su espacio natural. Pues yo les digo que no. Que no existe ya excusa alguna.
Que aun con tantos factores en contra (una ciudad diseñada por dictadores para
ser intransitable, AMETs sedientos de bonificaciones, etc.) deben aprender.
Aprender a respetar el derecho ajeno en el punto de encuentro más común de
todos.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Y no se rindió, porque rendirse no existe.
Ayer, un caballero me pidió que, en vez de hablar acerca de aniversarios
de dudosa reputación, que utilizara mi tiempo para recordarle al mundo otro
aniversario. Corría el 11 de septiembre de 1973 cuando el presidente de los
chilenos, Salvador Allende, fue victima de golpe y hecho muerto en su palacio
presidencial. Algunos dicen “sui”, otros “homi”, pero lo que es cierto es que
el “cidio” de don Salvador ocurrió, marcando a una América que aun no está
convencida de lo que el poder llega a hacer para mantenerse.
El ataque a
la Moneda es una de esas manchas que sobresale en nuestra historia continental.
Es tan grosero, una bofetada en la cara de un pueblo chileno que era cada vez más
y más peligroso al frágil status quo occidental. “¿Gente buena y socialista?
¡Nunca!
Eso es
bastante obvio. No hay nadie al sur del río Bravo que diga con sensatez que
esos años de Pinochet le hicieron bien al mundo o a los chilenos. No, no es por
ahí que voy, ya todos sabemos que es el bien y el mal en este contexto. Lo que
me pregunto es si, hoy por hoy, es relevante la discusión.
¿Es
relevante Salvador Allende?
Lo pregunto
porque, aunque es un signo indeleble de una América en revolución, sus ideales
han sido transformados de tal manera que ese socialismo del 73 no es más que un
recuerdo amargo en el 2012. Esa representación de la América unida bajo el
estandarte del obrero y el hombre educado unidos contra el yugo imperialista ha
sido erosionada por un neo-capitalismo forzoso y democracias debiluchas ante la
injerencia extranjera.
Además, es
una situación ajena a nosotros, en tiempo y espacio. ¿Qué nos debe importar a
nosotros los dominicanos del siglo XXI lo que pasara en Chile hace cuarenta años?
Este es un mundo donde el socialismo es una leyenda sementera para el público
en general. No entiendo como dar valor a algo que reconozco es trascendente,
pero temo sea inconsecuente en el hoy. Entonces, de repente, es que me quedo
callado un momento en el silencio de mi celda.
Y recuerdo.
Recuerdo las últimas palabras de Allende:
Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
“El pueblo
debe defenderse pero no sacrificarse. El Pueblo no debe dejarse arrasar ni
acribillar, pero tampoco debe humillarse”. En estas líneas, lanzadas ya en el
momento más crítico de su vida, Allende me recuerda por qué no debo olvidarlo.
Su mensaje no es uno de lucha ideológica. Su mensaje es uno que llega a los
cimientos de la necesidad humana. Es un mensaje de dignidad. De autodeterminación
para un pueblo al cual le robaban en segundos todo lo que había logrado en décadas.
Es el mensaje de un hombre que elige morir, no por la gloria ni por el martirio,
sino porque es una ultima lección. Una última muestra de amor por su gente.
En nuestro
mundo de ideologías muertas y monedas infladas, Salvador se define como un
referente de responsabilidad y dignidad humana. Es aplicable desde la América
aun vasalla hasta el África primaveral. Su calmada decisión frente a una
situación imposible nos debe inspirar a pelear. No a pelear por las ideas, ni
por los grupos. A pelear por toda la gente. A apelar no a la violencia sino a
la templanza y el esfuerzo. A rendir tributo a la justicia y no al poder. A
amar antes de querer vivir.
Salvador
amaba, y eso le dio fuerza. Murió lanzando una acusación eterna contra la
vorágine del poder. Y no se rindió, porque cuando se ama, rendirse no existe.
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martes, 11 de septiembre de 2012
Las Dos Torres
Creo que es casi obligatorio pronunciarse el 11 de septiembre. Es una de
esas cosas que ha perneado la conciencia colectiva del hombre y se ha
transformado para acomodar todas nuestras teorías. Es un momento catastrófico,
pero mutable, siendo lo que todos y cada uno quiere que sea. Es una
conspiración para aquellos quienes más dudan de la “bondad” estadounidense. Es
una justificación, para aquellos quienes desean armar guerra contra un mundo árabe
ajeno a su voluntad. Es una tragedia para los que perdieron algún ser querido.
Con cada año que pasa, todos estos puntos de vista se vuelven más y más verdad,
quedando mezclados y entrelazados en el mito.
¿Qué paso
el 11 de septiembre del 2001? ¿Que pasó en realidad? ¿Acaso sabremos firmemente
quien es el villano tras nuestras salvajes ideas y teorías?
Yo no
quiero saber. A mi no me interesa quien mando halar el gatillo. Esto es porque
no importa quien haya sido. Que si estadounidenses, yihadi, sionistas o
saudíes; es irrelevante. Es un buen momento para que todos se pongan de pie y
acepten la culpa en grupo. Sí, es culpa de la cúpula de poder estadounidense,
por meterse de manera constante y violenta en los asuntos del Medio Este. Es
culpa de los extremistas musulmanes, quienes creen comprar el cielo con
cadáveres. Sí, es culpa de los israelíes, por sostener la violencia y la
intolerancia desde que les regalaron la tierra de otra gente. Sí, es culpa de
saudíes, por prestar sus vastos recursos a una campaña de destrucción y muerte.
Es la culpa
de todos y cada uno de ellos. Es el resultado de diez lustros de odio e
intolerancia en la zona más volátil del planeta. Lo grande en verdad es que no
hemos aprendido nada del suceso. Gringos y Yihadi aun se odian a muerte, aun
tratan de determinar el destino del otro. El resto del mundo los mira silentes
y rogando que este baile termine como en los tiempos en que los “malos” vivían
en Moscú. Final por agotamiento.
Pues yo no
quiero repetición de finales. No quiero que la paz llegue porque se dieron
cuenta de los muertos en su pasado, de lo horrible de su baile. Quiero que
mejor miren a su alrededor y se den cuenta los lideres de que sus gentes ya no
creen en la razón de su lucha. Quiero que se vean solos y comprendan que la
gente ya no baila ese tango que solo termina en ruina. ¿Cómo podemos
asegurarnos de que así sea? El que al menos una vez haya leído este blog sabe
por donde me estoy yendo.
Debemos ser
entonces líderes en el ejemplo, mientras los líderes en la palabra se enfrascan
en diatribas insensibles. No es necesario estar en Estados Unidos o en una nación
Islamita, podemos dar ejemplo desde aquí, desde donde sea que estemos.
Desamárrate del prejuicio contra tu vecino. Busca un estadounidense (si eres musulmán),
o un musulmán (si eres estadounidense) y dale cariño. No, no le des cariño,
dale amor. Enséñale que tú no eres una simple etiqueta. Que eres una persona
igual que el o ella, y que tu corazón late igual de rápido cuando sientes.
Si no eres
de ninguno de esos dos grupos; si, digamos, eres como yo, antillano, pues entonces
busca a tu “contrario”. Busca al otro. Al que no te cae bien. Al que su raza o
su religión o su costumbre te disgustan. Búscalo y se su amigo. Búscalo y dale
la mano. Búscalo y cásate con el. Aprende que la gente es gente y es gente, no
importa de donde vino o como llego donde está. Ayuda a que, a través del mundo,
los que aun odian entiendan que no odiar es netamente posible.
En este día
lo importante no es recodar que Estados Unidos se metió en Hiroshima o que el
karma universal nos llega a todos. Este día lo importante es recordar que miles
de personas murieron hace once años, por culpa de todos nosotros. Tuya y mía.
Por ignorar el odio en los demás y no tratar de sanarlo.
Esforcémonos
para hacerlo ahora.
domingo, 9 de septiembre de 2012
"Es que no era fácil."
Me encanta criticar a los demás. Es un fallo de mi
personalidad. Me siento dueño de un buen juicio y una boca locuaz. Que sea así
o no no viene al caso. Lo que si importa es que estoy consciente de que eso está
mal. Pasar juicio es un acto muy humano, pero a la vez muy peligroso. ¿Cuándo
es que se debe dar voz al juicio propio y cuando se debe dejar de lado la opinión?
La respuesta simple es siempre. Pero no es por ahí que
voy. Pregunto porque las palabras son las que moldean las ideas. Incontables
millones de palabras florecen en billones de bocas, y todas ellas crean ideas
en las mentes de quienes las escuchan, No me refiero a inspiración ni al
desprecio; me refiero al simple hecho de que una vez que las letras trascienden
al labio, estas quedan prendidas al mundo. Quedan como minas, esperando
impactar la conciencia del interlocutor.
En ese momento, nos llega la terrible realidad de que
nada en el mensaje nos dice que es bueno o que es malo.
Por eso me preocupo. La responsabilidad de la palabra
escapa casi siempre al que habla. Las repercusiones sociales de una boca que
critica sin criterio son gravísimas. Recientemente, un joven dominicano fue
asesinado en la capital. Noten que horrible suena ese sencillo enunciado.
Ahora, añádanle matices. Digan como era su pelo (largo). Digan como era su piel
(tatuada). Enfaticen el sitio (discoteca). El mensaje final (que fue el que nos
metieron por ojo y nariz en los periódicos de circulación nacional y los
noticiosos televisados) es uno que solo le falta la acusación directa para
decir que merecía las 27 puñaladas.
“Ah, es que no era fácil” es lo que de repente aparece
en la mente de una persona. Ya esa persona fue incitada por sus sensibilidades.
Esa persona probablemente intente propagar este pensamiento. Al final, un
ensordecedor ruido mediático ahoga el simple hecho de una vida cegada.
Yo mismo reconozco que soy culpable de este crimen. En
este mismo blog ni más ni menos. No veo solución al dilema por parte del que
critica. La opinión es un derecho, no importa cuan venenosa sea. Decirle a
alguien que no puede hablar es igual de criminal que llenar a alguien de
mentiras.
Entonces, ¿Cómo discernir? ¿Cómo saber de que flotador
agarrarse en un mar bastante turbio y traicionero? ¿Cuál verdad escoger dentro
de todas las verdades?
Lo primero que puedo sugerir es leerlo todo. Alguien
les dirá que matar a una persona no es tan malo si esta es de dudosa fibra
moral. Lean esa opinión. Analícenla. Ahora lean esta: Justificar la violencia
con la apariencia exterior de una persona es cruel, incorrecto e ilegal. Noten que el enunciado más débil es el que
lanza suposiciones vagas e incita a la violencia y a la exclusión. Ahí está,
entre esas palabras, uno de los mejores refugios del receptor de ideas. Cuando
tengan dudas y no sepan cual es la verdad. En el momento de mayor
susceptibilidad, acepten la idea que sea justa. La idea que sea caritativa para
con todos, y trate a todos por igual.
Reforma migratoria. ¿Expulsión o integración? Derechos
del homosexual. ¿Valoración o rechazo? Violencia contra la mujer. ¿Tradición de
silencio o acción y educación? En cada caso que trasciende, en cada palabra
inundada de sentido, inclínate hacia las palabras que quieren dar y no quitar.
A las palabras que unen. A las palabras que quieren que despiertes y te lo
piden con argumentos, no con gritos desgarradores llenos de odio o apatía. Inclínate
hacia la verdad. No se si te haga libre. Lo más posible es que te robe el
descanso. Pero vas a estar despierto.
Y al que está despierto no lo cogen de pendejo.
lunes, 9 de julio de 2012
Un BBM para García
-klk manin
-ke tu hace?
-na, aki manso
-Oye, yo kiero ke tu me hagas un favr plz
-?
-yo necesito que tu me ayude con algo
-aja, dime
-loco tu puede pretarme el carro?
-pa ke?
-na, pa ir a buscar una vaina ahi
-aja, ke vaina?
-na loco, una vaina
-ok. no
-como asi?
-note puedo dar na si no me dice
La obediencia es una virtud. El ser humano con obediencia y orden logra separar lo necesario y lo innecesario de su vida. Cuando nos falta la obediencia y estamos ensimismados o enamorados de nuestra propia importancia, podemos dejar de ver lo que es la verdad. No hablo de obediencia a códigos ni a personas. Hablo de obediencia a la justicia. Obediencia a una ética desarrollada en el interior.
Lo que no es virtud es una obediencia ciega. Una respuesta afirmativa solo para aplacar el ego de una persona. Cuando un hombre o una mujer se rinden de esa manera a los designios de un otro, la obediencia deja de ser virtud y se vuelve debilidad. No importa que quien mande tenga buenas intenciones o designios. No importa que solo se haga para evitar un mal. No importa que se alegue ignorancia o incompetencia. Una persona debe siempre medir lo que se le pide contra su compás interior.
O es posible que no lo tenga. Que no haya un pequeño grillo actuando de consciencia. Es posible que esta persona se niegue a hacer lo correcto, solo por seguir la linea de algun superior o institución. Ley por encima de Justicia.
Pues yo digo que no debe ser. El ministro no debe seguir ciegamente al gobernante. Es su deber dudar, criticar y sospechar. Pues también este debe ser dudado, criticado y sospechado. El feligrés debe enfrentar a su pastor, investigar y rebuscar en su mensaje. No es ser rebelde "porque sí". Es tomar las riendas en las relaciones de poder que han sido la debilidad de nuestro estado durante toda la existencia nacional.
Es muy bueno que nos digamos que tenemos que trabajar; pero recuerden que no es solo el sudor de la frente lo que nos hará mejores como país. También es supervisar a nuestras figuras gobernantes. Es que la gente no solo obedezca, sino que valore. Que eduquemos a todo el dominicano, joven y viejo, negro y blanco, mujer y hombre, a poder hacer ese juicio de valor a lo que si debe ser juzgado; dejando atrás los gastados prejuicios.
No es solo seguir la instrucción al pie de la letra. Es poder decidir si eso está bien o mal.
Es dejar un poco al lado la ley y enfocarnos en la justicia.
viernes, 29 de junio de 2012
A media distancia del fuego.
"Una y otra vez trataba el Maestro de disuadir a sus discípulos de que dependieran tanto de él, porque esto les estorbaba de entrar en contacto directo con la Fuente interior.
A menudo decía: 'Hay tres cosas que son nocivas cuando están demasiado cerca, inútiles cuando están demasiado lejos, y mejores estando a una distancia media: el fuego, el gobierno y el gurú.' "
Anthony de Mello, S.J., ¿Quién puede hacer que amanezca?
Trataré de ser breve, como lo era Tony.
Hay muchas personas que se afanan en este país de apegarse al poder, o a los poderosos. Intentan perpetuar las relaciones paternales que tanto nos restan como nación y como personas. El presidente, no importa cuanto intenten venderlo como tal, no es ni mesías ni padre de nadie. Tratar de decirle a un pueblo en necesidad de progreso que su mejor opción es acurrucarse a la sombra de un Leonel Fernandez no solo es un insulto, sino un germen de clientilismo e inercia social.
Proclaman la "cuarta venida" de un hombre que debio detenerse con la primera, pero que cuyo manejo sofista de la verdad y verbo altisonante creo un "balaguerismo light" digno de aquel anciano dado al maquiavelismo.
Pues yo digo que no hace falta. Que para crecer no necesitamos la incesante perorata de ese caballero. Que sus "hijos" partidistas pueden hacer lo que ellos quieran, pero que no nos vuelvan a arrastrar por ese lodoso camino. Deberiamos mantenernos a medio camino, ni cerca ni lejos, como dijo Tony de Mello, porque tan de cerca no se puede ver lo que está pasando alrededor,y tan de lejos no podemos responder. Peor aun, no se puede ver lo que está pasando con uno mismo.
Ese paternalismo nada más crea adultos infantiles. Incapaces de enfrentar un futuro sin la "mano firme y sabiduria" de un maestro. Un maestro de mentira. Los verdaderos maestros propician que sus estudiantes los dejen atrás. Los verdaderos maestros dan las lecciones por finalizadas. Los verdaderos gurús te dejan aprender la verdad por ti mismo.
No solo eso, sino que la desfachatez de hablar del 2016 da a entender la poca esperanza que tienen del 2012. Si quieren tener la mejor declaración de lo que sera el "esfuerzo" del partido del poder en este gobierno, no miren más allá del hecho de que ya están preparando terreno para el que se va, no para el que entra. En términos internacionales, es lo mismo que proclamar a Bush el día después que que ganara Obama. Es sostener la fantasía homoerótica del culto al líder supremo.
Pensemos con la cabeza bien puesta y pasemos factura con honestidad. Más de una vez nos han impuesto "padres" que no queremos. Esto no es gracioso mi gente. Esto no es un relajo. Ya nos quieren engatusar otra vez. Quieren que vivamos a los pies de un maestro, una figura paterna que nos duerma con voz suave y nos diga que lo arreglara todo. Un padre ausente que nos hará sentir más huérfanos cada día. Que esta vez sea diferente, dominicanos. Que esta vez le digamos a los maestros, a los politicos, a los padres: BASTA YA.
Nosotros no somos ningunos niños.
A menudo decía: 'Hay tres cosas que son nocivas cuando están demasiado cerca, inútiles cuando están demasiado lejos, y mejores estando a una distancia media: el fuego, el gobierno y el gurú.' "
Trataré de ser breve, como lo era Tony.
Hay muchas personas que se afanan en este país de apegarse al poder, o a los poderosos. Intentan perpetuar las relaciones paternales que tanto nos restan como nación y como personas. El presidente, no importa cuanto intenten venderlo como tal, no es ni mesías ni padre de nadie. Tratar de decirle a un pueblo en necesidad de progreso que su mejor opción es acurrucarse a la sombra de un Leonel Fernandez no solo es un insulto, sino un germen de clientilismo e inercia social.
Proclaman la "cuarta venida" de un hombre que debio detenerse con la primera, pero que cuyo manejo sofista de la verdad y verbo altisonante creo un "balaguerismo light" digno de aquel anciano dado al maquiavelismo.
Pues yo digo que no hace falta. Que para crecer no necesitamos la incesante perorata de ese caballero. Que sus "hijos" partidistas pueden hacer lo que ellos quieran, pero que no nos vuelvan a arrastrar por ese lodoso camino. Deberiamos mantenernos a medio camino, ni cerca ni lejos, como dijo Tony de Mello, porque tan de cerca no se puede ver lo que está pasando alrededor,y tan de lejos no podemos responder. Peor aun, no se puede ver lo que está pasando con uno mismo.
Ese paternalismo nada más crea adultos infantiles. Incapaces de enfrentar un futuro sin la "mano firme y sabiduria" de un maestro. Un maestro de mentira. Los verdaderos maestros propician que sus estudiantes los dejen atrás. Los verdaderos maestros dan las lecciones por finalizadas. Los verdaderos gurús te dejan aprender la verdad por ti mismo.
No solo eso, sino que la desfachatez de hablar del 2016 da a entender la poca esperanza que tienen del 2012. Si quieren tener la mejor declaración de lo que sera el "esfuerzo" del partido del poder en este gobierno, no miren más allá del hecho de que ya están preparando terreno para el que se va, no para el que entra. En términos internacionales, es lo mismo que proclamar a Bush el día después que que ganara Obama. Es sostener la fantasía homoerótica del culto al líder supremo.
Pensemos con la cabeza bien puesta y pasemos factura con honestidad. Más de una vez nos han impuesto "padres" que no queremos. Esto no es gracioso mi gente. Esto no es un relajo. Ya nos quieren engatusar otra vez. Quieren que vivamos a los pies de un maestro, una figura paterna que nos duerma con voz suave y nos diga que lo arreglara todo. Un padre ausente que nos hará sentir más huérfanos cada día. Que esta vez sea diferente, dominicanos. Que esta vez le digamos a los maestros, a los politicos, a los padres: BASTA YA.
Nosotros no somos ningunos niños.
miércoles, 27 de junio de 2012
El Evangelio según la vecina.
La religiosidad dominicana ha sido siempre un rejuego de altibajos. Desde presidentes sacerdotes y concordatos con dictaduras, hasta proselitismo multimedia. La religión, su comprensión y las ideas que se forman en la sociedad local han sido un aspecto primordial en la generación de una identidad dominicana. No solo catolicismo dogmático, sino protestantismo, vudú y todo tipo de sincretismos. Todas estas una parte fundamental de lo que es "ser dominicano".
Lo que si puedo decir con suma franqueza es que no se si todo esto ha sido para bien.
No me tomen a mal. Soy católico practicante hasta los limites que me permite una vida ajetreada de ciudad. Pero creo que existe un problema con nuestra religiosidad. Es, en verdad, un problema que existe con la religiosidad en todo el mundo. Pero mi blog no es de todo el mundo. Mi blog es de aquí. El problema es que vivimos una religiosidad excluyente. Una religiosidad que no admite crecimiento del individuo. Me explico.
La religiosidad local viene muy cargada de un aspecto racial. Fue, y para muchos, aun es, lo que nos "hace mejor" que los vecinos del otro lado de la frontera. Un "catolicismo puro" libre de toda mácula dogmática. Sin saber que gran parte de la creencia dominicana nace de la tradicion local. O sea, practicamos un catolicismo muy cargado de sincretismo. No digo que eso sea malo, en verdad no lo es. Es algo bueno. Lo que si es malo es pensar que se es mejor que el vecino por practicarlo.
En la modernidad, esto ha sido en gran parte reemplazado por el protestantismo que se afana en "eliminar tradiciones" y acogerse "solo a la biblia". El problema en ese caso es que una creencia libre de tradiciones es una creencia artificial, un trasplante de las necesidades centro-europeas del siglo XVI en medio del caribe contemporáneo. Al final, ambos grupos, católicos y protestantes, solo logran alienar al otro cada vez más, causando una ruptura no solo religiosa, sino social. Separando y causando enemistades improductivas en gentes que deberian trabajar juntas, no separadas.
Lo verdaderamente penoso es ver como solo se ponen de acuerdo ambos grupos en temas como el control migratorio y la intolerancia sexual. Temas tan improductivos como hipócritas. Improductivos porque la sociedad necesita educación, no más represión. Hipócritas porque todas las denominaciones se han hecho más poderosas y ricas con los inmigrantes. Sin hablar de que la intolerancia sexual es un chiste de mal gusto, con tantos casos (de parte de ambas denominaciones) de religiosos sexualmente abusivos.
¿Qué logra esto? Logra que, aunado a la eterna injusticia política dominicana, miles de nacionales y inmigrantes busquen "soluciones rápidas" religiosas. Honestamente, ¿ustedes han visto el atraco que es una iglesia Pare de Sufrir? ¿Con la desfachatez que le quitan el dinero a la gente? ¿Ustedes saben por qué la gente se deja? No se dejan por brutos; ni al bruto le roban así. Se dejan porque sus otras opciones solo le venden decepción e intransigencia. Se dejan porque el mensaje va ya digerido y dulce a sus bocas. No lleno de la velada amargura católica ni la soberbia fundamentalista protestante.
¿Es mala la religión? No, creo que no lo es. Se puede lograr mucho bien para el individuo con una firme creencia. Malo es cuando creemos que esa creencia nos hace mejores que los demás, cuando deja de estar al servicio de ese individuo. Si nota, hay muchas ideas entre comillas en este articulo. Es que en materia de religión, hay mucho que leer entre las letras. Para dejar entonces, las cosas claras, comprendan que Dios es de todos.
Dejen de creerse que solo ustedes lo conocen bien.
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lunes, 25 de junio de 2012
In The Pendiente
¿Somos independientes?
¿Cuándo te levantas por la mañana, piensas en ti, solo en ti, y en como debes reparar en solo tu existencia todos los problemas? ¿No piensa en familia, amigos o acreedores? ¿Eres independiente de toda influencia, libre para elegir sin que nada o nadie influya en tu decisión? Si lo eres, entonces felicidades, tu apatía por el genero humano es indudable y completa. ¿Pero, si esto no lo es, que es entonces la independencia; la libertad? ¿Es simple autodeterminación? ¿Qué es la independencia a un nivel sociopolítico? Si un individuo no puede existir si no es en comparación y relación con otros individuos, ¿cómo podemos decir que una nación es independiente?
No independencia a la gringa, que es estar cómodo en una habitación y poder dedicarte a no hacer nada. No la independencia de norcoreana, orgullosa pero hambrienta. No la independencia china, vendiendo la sangre de sus gentes para el engrandecimiento de un partido desfasado. Ni tampoco la independencia dominicana, atestada de mártires y héroes pero de pocos hombres y mujeres. Hablo de independencia completa, independencia total.
A mi parecer, la independencia no solo depende de una capacidad de autodeterminación, toma de decisiones y capacidad de sustento. La independencia se logra cuando todos los individuos en un circulo social (o una extrema mayoría representativa, para los que no gustan lidiar en absolutos) pueden mantener un nivel mínimo de vida a la misma vez. Los baluartes heroicos son inconsecuentes. Los hitos nacionales solo útiles hasta el punto en que sientan precedentes. No nos podemos llamar a nosotros mismos libres o independientes mientras parte de nuestro ente personal este disminuido. Por ente personal me refiero a todo lo que nos afecta. ¿Qué es todo lo que nos afecta?
Pues, todo.
Hablo de igualdad, porque, honestamente, ¿de qué le vale a un niño de la calle que su nación no sea tributaria a otra si el es tributario al hambre? Los héroes de cualquier país son bronce envejeciendo en cualquier plaza si no están al servicio de aquel que puede menos. La autodeterminación de un solo individuo es grandiosa, pero en nuestra sociedad, depende aun mucho del autoritarismo. Que puedas comprar esos tenis es muy bueno, pero tu derecho a hacerlo depende en parte del "derecho" de un patrón a pagarle una miseria a algún niño en Malasia. Así que, no solo es que tu puedas darte el lujo, sino que tu lujo no dependa de la miseria de tu hermano. Que cuando haces algo, todos los demás lo puedan hacer. No puedes tener libertad sin un marco de referencia. Un solo individuo libre termina siendo un imperio, o una dictadura.
![]() |
| Duarte como me gusta, sin el peinado de superheroe. |
Por eso a nivel nacional es tan importante inculcar un amor a lo correcto más que a lo "patriótico". A la justicia más que a la ley. Al que no sepa la diferencia entre ambas, que sepa que la justicia rescata y la ley apresa. No crean que no aprecio lo nacional. Creo que una identidad racial y nacional es importante. Saberse parte del grupo es un sentimiento bello. El problema nace cuando se hace juicio de valor a través de ese sentimiento. Lo nacional es bueno, pero solo hasta donde le haga bien al humano.
¿Somos independientes? Aun no, no lo creo, pero tenemos el deseo de serlo. Tenemos el deseo, como pueblo humano, de que todos estemos bien, de que todos podamos compartir una igualdad sencilla y sin vítores. Lo único que nos falta es saber por donde empezar. Tener consciencia. No solo es lo bueno para mi, es lo bueno para ti y para mi. Es lo bueno para el más miserable hijo de Dios hasta el más rico hijo del Diablo. Igualdad. No solo de derecho, el derecho es algo que se sabe. Es, por sobre todo, igualdad de acción.
Y la acción es algo que se hace.
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sábado, 23 de junio de 2012
¿Por qué acusamos al negro y lo seguiremos acusando?
Hoy mi buen amigo Diego Giron Chalas me indico que leyera un articulo de opinión en la versión digital del periódico El Caribe, escrito por un caballero llamado Felipe Auffant Najri. En susodicho articulo, el cual pueden ver aquí, el señor Auffant explica con lujo de detalles el porqué la "migración de pobres extranjeros" es la mayor causa de la pobreza sostenida de la República Dominicana. No una razón secundaria o un efecto de arrastre dadas las condiciones de ambos países, sino la primera y más relevante razón de nuestra condición tercermundista.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Esto es síntoma de una baja autoestima a nivel histórico. La cual no sorprende, después de décadas
de abuso, autoritarismo y dictadura de todo tipo de corte. Déjenme asegurarles que los dominicanos no somos pobres por tener de vecinos a los haitianos. Los dominicanos somos pobres porque elegimos horribles gobernantes, quienes nos mantienen pobres, enfermos y brutos para que los sigamos eligiendo. Cuando estamos en la cúspide de descubrirlos en su farsa, nos venden la idea de que "debe de ser culpa de los negros, nunca pero nunca confíes en un negro".
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
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viernes, 22 de junio de 2012
Exiliados Emocionales
" No he venido a entretener a mi pueblo. No. Yo no soy artista. No quiero aplausos. Oíd bien. He venido aquí porque yo no creo en el exilio voluntario. He venido porque en mi patria, esclava, como está hoy, es donde está mi deber y nadie debe rehuir de la madre enferma y lisiada, porque es entonces cuando más necesita del amor de sus hijos."
Pedro Albizu Campos
Cuando don Pedro dijo eso acababa de salir de estar preso. En vez de huir a alguna parte donde estuviera seguro, se quedo en su país a seguir la labor por la cual había caído preso. El exilio voluntario es desde hace mucho tiempo, una herramienta del que piensa para poder pensar tranquilo, sin el riesgo de muerte o encarcelamiento. Muchas veces no hay más remedio que irse a otra tierra a abogar por la propia. Llevar la voz a oídos que si respondan a la plegaria. Llevado a un plano mas mundano, podríamos decir que existe también un "exilio emocional", donde la criatura humana se extrae a si misma de su entorno social para poder vivir una vida mas tranquila.
El exilio voluntario puede engendrar frutos, pero también alienación si no se maneja con concentración y honestidad. De la misma manera, el exilio emocional puede traer claridad, pero en este caso, donde radica la diferencia, es en que generalmente trae indiferencia. La indiferencia de aquel que se ha rendido en sus intentos de ser escuchado.
Pero, al igual que don Pedro, hay que darse cuenta de que cuando más nos necesita el país es cuando más problemas tiene. No estoy diciendo que no se vaya quien desea un mejor futuro. Ese es el derecho de cada hombre y mujer en el planeta. Lo que digo es que permitir el abuso sin algún tipo de resistencia es casi lo mismo que estar a su favor. Muchos de los que se van se mantienen bien al tanto de los ires y venires de su nación, intentando ayudar con sus magros recursos. El exiliado emocional, quédese o váyase, se substrae de la discusión, argumentando estar por encima de ella, religiosidad, desinterés o simple aburrimiento.
Cada quien tiene derecho a llevar su vida como desea, mientras no este haciendo daño a nadie. Mi pregunta es: ¿Cuánto daño le está haciendo a su pueblo y a si mismo una persona que no se interesa en su sociedad? Una persona que ve un crimen ser cometido y no levanta su voz en defensa de la víctima es vista con desprecio. Entonces, cuando ocurre el supremo crimen del abuso, la inercia, la opresión y el maltrato de los derechos del pueblo, ¿no están acaso todos obligados a alzar la voz en protesta?
Ya lo dijo don Pedro. No es cosa de deseo personal ni interés. Atender a la madre lisiada es cosa de AMOR. No amor por los simbolos ni lo intangible, sino amor por la tierra y su gente. Un amor que debe ser cultivado, no sea que en su ausencia sea reemplazado. No solo por el odio, sino por la indiferencia. Practique este amor. Quéjese. Denuncie. Manténgase firme y desafiante ante el abuso y sepa en su corazón que usted no es el único, que todos estamos llamados a hacer un esfuerzo por mejorar nuestras vidas.
Porque no es por entretenimiento, ni por llamar la atención. Es porque nuestra madre muere.
martes, 19 de junio de 2012
Orgullo y Prejuicio
Mi novia es una mujer brillante. Se que no es parte de la temática común que he cultivado hasta ahora, pero debo decirlo, ya que en verdad lo es. Es una morena preciosa que me alegra la vida. Así que, cuando le pedí que me diera una idea de que escribir hoy, no lo pensó dos segundos antes de sugerirme "Orgullo y Prejuicio".
Obvio, ella me habla de su novela favorita, el clásico de Jane Austen. Pero, como casi siempre pasa, el titulo me impactó de una manera más aparente y me puso a pensar. Del prejuicio ya he hablado. Y aunque nunca pesa reiterar posturas en contra del prejuicio, fue más la otra partícula la que me intrigó. Orgullo es un termino de fácil uso en nuestro idioma. Orgullo dominicano es muchísimas cosas para mucha gente diferente. Me siento inclinado a polemizar: ¿Qué es el orgullo dominicano?
El orgullo es un sentimiento muy particular. Es, por encima de cualquier otro, el cual permite manejar más fácilmente a una persona contra su juicio sosegado. Un orgullo enardecido por el nuevo nacionalismo del siglo XVIII fue lo que sostuvo las monarquías europeas durante siglo y medio hasta mediados del XX. El orgullo es el motor que impulsa a las masas a aceptar a las cuales no daría cabida en situaciones normales.
Lo que quiero decir es: ¿Cómo se puede generar un amor saludable por lo propio (en este contexto el país y su cultura) sin terminar en los excesos del orgullo?
Mi mente perfila instantáneamente hacia una educación ecuánime y con apego al hecho histórico. Esto creo que es un punto bastante fino que hay que enfatizar. No es solo dar una educación completa, es realizar una revisión de toda nuestra verdad histórica. De nada vale que lanzemos dinero a una empresa tan necesaria si persistimos en nuestra visión presente de las cosas. Es alterar ochenta años de intelectualidad de élite y nacionalismo trujillista vendiéndote como superior al haitiano e inferior al español.
Hagámonos entender que no estamos debajo de nadie, pero tampoco somos mejores que nadie. La condición económica o política de un país no es un marcador de la bondad de un ser humano. Nada lo es. El bien del hombre nace individualmente o del esfuerzo del grupo, no de algún factor racial o pseudohistórico que le da un valor cuasi-divino. El devenir es para el hombre,no para las naciones. Pero aun hay quienes te tratan de vender, por ejemplo, que la separación/independencia de este país fue un acto de providencia tanto o más que de política.
A la vez hay que pelear con ese espectro del balaguerismo que se aferra y devalúa cada cosa de la dominicanidad. Ese mismo balaguerismo que igualaba invertir en este país a sembrar cardillo. Ese pesimismo preponderante, que solo admite logro alguno en el ámbito de los jugadores de baseball o las nalgas de las mujeres. Hay que hacer entender que esta es una tierra llena de gente buena e importante. . . solo que generalmente no es la que te venden como tal.
Trujillismo y balaguerismo aun en el inconsciente del dominicano, jugando con sus sentimientos. Llevándote hasta un nacionalismo bordando en lo fascista o a un pesimismo debilitante. Ambos vuelven al dominicano víctima de sus propios miedos y debilidades. Dominicano, tu tierra vale algo. Es bella y es buena. ¿Es la mejor del mundo? ¿A quién le importa en realidad? Con que sea tuya debes estar feliz. ¿Tu historia está llena de criminales? También lo está de grandes hombres y mujeres. Hombres y mujeres de varias nacionalidades que hicieron a este un país igual que todos los otros. No el mejor ni el más glorioso. Ese país no existe.
El que sí existe es República Dominicana. Bueno y malo, rico y pobre. Amarlo, criticarlo, mejorarlo, sí, pero hacerlo sin orgullo ni prejuicio.
Mi novia en verdad es brillante . . .
Obvio, ella me habla de su novela favorita, el clásico de Jane Austen. Pero, como casi siempre pasa, el titulo me impactó de una manera más aparente y me puso a pensar. Del prejuicio ya he hablado. Y aunque nunca pesa reiterar posturas en contra del prejuicio, fue más la otra partícula la que me intrigó. Orgullo es un termino de fácil uso en nuestro idioma. Orgullo dominicano es muchísimas cosas para mucha gente diferente. Me siento inclinado a polemizar: ¿Qué es el orgullo dominicano?
El orgullo es un sentimiento muy particular. Es, por encima de cualquier otro, el cual permite manejar más fácilmente a una persona contra su juicio sosegado. Un orgullo enardecido por el nuevo nacionalismo del siglo XVIII fue lo que sostuvo las monarquías europeas durante siglo y medio hasta mediados del XX. El orgullo es el motor que impulsa a las masas a aceptar a las cuales no daría cabida en situaciones normales.
Lo que quiero decir es: ¿Cómo se puede generar un amor saludable por lo propio (en este contexto el país y su cultura) sin terminar en los excesos del orgullo?
Mi mente perfila instantáneamente hacia una educación ecuánime y con apego al hecho histórico. Esto creo que es un punto bastante fino que hay que enfatizar. No es solo dar una educación completa, es realizar una revisión de toda nuestra verdad histórica. De nada vale que lanzemos dinero a una empresa tan necesaria si persistimos en nuestra visión presente de las cosas. Es alterar ochenta años de intelectualidad de élite y nacionalismo trujillista vendiéndote como superior al haitiano e inferior al español.
Hagámonos entender que no estamos debajo de nadie, pero tampoco somos mejores que nadie. La condición económica o política de un país no es un marcador de la bondad de un ser humano. Nada lo es. El bien del hombre nace individualmente o del esfuerzo del grupo, no de algún factor racial o pseudohistórico que le da un valor cuasi-divino. El devenir es para el hombre,no para las naciones. Pero aun hay quienes te tratan de vender, por ejemplo, que la separación/independencia de este país fue un acto de providencia tanto o más que de política.
A la vez hay que pelear con ese espectro del balaguerismo que se aferra y devalúa cada cosa de la dominicanidad. Ese mismo balaguerismo que igualaba invertir en este país a sembrar cardillo. Ese pesimismo preponderante, que solo admite logro alguno en el ámbito de los jugadores de baseball o las nalgas de las mujeres. Hay que hacer entender que esta es una tierra llena de gente buena e importante. . . solo que generalmente no es la que te venden como tal.
Trujillismo y balaguerismo aun en el inconsciente del dominicano, jugando con sus sentimientos. Llevándote hasta un nacionalismo bordando en lo fascista o a un pesimismo debilitante. Ambos vuelven al dominicano víctima de sus propios miedos y debilidades. Dominicano, tu tierra vale algo. Es bella y es buena. ¿Es la mejor del mundo? ¿A quién le importa en realidad? Con que sea tuya debes estar feliz. ¿Tu historia está llena de criminales? También lo está de grandes hombres y mujeres. Hombres y mujeres de varias nacionalidades que hicieron a este un país igual que todos los otros. No el mejor ni el más glorioso. Ese país no existe.
El que sí existe es República Dominicana. Bueno y malo, rico y pobre. Amarlo, criticarlo, mejorarlo, sí, pero hacerlo sin orgullo ni prejuicio.
Mi novia en verdad es brillante . . .
sábado, 16 de junio de 2012
Raza Inmoral
Esto sera bien breve, no pienso escribir mucho, porque me encuentro un insulto expandir sobre algo que es muy sencillo.
Creo que en este siglo XXI, deberíamos al menos poder quejarnos sin que un cabrón policía nos pegue un tiro. Disculpen mi lenguaje, de verdad me disculpo, pero me parece inaudito que a estas alturas de juego un dominicano no pueda salirse del estatus quo sin que su estado intente matarlo.
Tanta mierda que habla este gobierno de resguardar las libertades sociales para después resultar que es solo en teoría. No solo eso, sino que se enfrasca en discusiones improductivas con la oposición. ¿Protegiendo que? ¿Su dignidad? ¿No seria mejor proteger la vida de los dominicanos?
Entiendan que la policía es un representante del estado. La policía es EL representante del estado, ya que es el que mas se relaciona con el pueblo. Así que tratar de rehuir de la responsabilidad de estas muertes de Salcedo es una bofetada en la cara a la dignidad del pueblo dominicano.
El gobierno Fernandez se altera cuando le llaman neo-dictadura, pero, carajo, ¿en que otro tipo de estado se violan tan impunemente los derechos de los ciudadanos? ¿Es necesario que mueran cuatro docenas de dominicanos para que nos demos cuenta? ¿Cuatrocientos? Trujillo hacia exactamente lo mismo, con la misma velada hipocresía. ¿Por qué debemos juzgar diferente ahora?

La sangre de una sola persona es suficiente. Dominicanos, desen cuenta que esto no es algo que se debe olvidar. No lo borren. Recuerden que su país los mató un día con impunidad. No hace 50 años. No hace 25. Los mató hoy.
Nunca lo olviden.
Creo que en este siglo XXI, deberíamos al menos poder quejarnos sin que un cabrón policía nos pegue un tiro. Disculpen mi lenguaje, de verdad me disculpo, pero me parece inaudito que a estas alturas de juego un dominicano no pueda salirse del estatus quo sin que su estado intente matarlo.
Tanta mierda que habla este gobierno de resguardar las libertades sociales para después resultar que es solo en teoría. No solo eso, sino que se enfrasca en discusiones improductivas con la oposición. ¿Protegiendo que? ¿Su dignidad? ¿No seria mejor proteger la vida de los dominicanos?
Entiendan que la policía es un representante del estado. La policía es EL representante del estado, ya que es el que mas se relaciona con el pueblo. Así que tratar de rehuir de la responsabilidad de estas muertes de Salcedo es una bofetada en la cara a la dignidad del pueblo dominicano.
El gobierno Fernandez se altera cuando le llaman neo-dictadura, pero, carajo, ¿en que otro tipo de estado se violan tan impunemente los derechos de los ciudadanos? ¿Es necesario que mueran cuatro docenas de dominicanos para que nos demos cuenta? ¿Cuatrocientos? Trujillo hacia exactamente lo mismo, con la misma velada hipocresía. ¿Por qué debemos juzgar diferente ahora?

La sangre de una sola persona es suficiente. Dominicanos, desen cuenta que esto no es algo que se debe olvidar. No lo borren. Recuerden que su país los mató un día con impunidad. No hace 50 años. No hace 25. Los mató hoy.
Nunca lo olviden.
jueves, 14 de junio de 2012
Delirium Tremens de la educación dominicana.
¿ Cuál debe ser la formación de un niño?
Últimamente estoy lleno de preguntas, pero esta me intriga con su profundidad. Cada nación, cada cultura tiene su ideal de formación básica, mediana y superior. Una mezcla subjetiva, viviendo siempre en el contexto temporal y geográfico en que se esté. Aprenden nuestros jóvenes lo necesario para vivir y progresar. Podemos decir que es esto universal. Ocurre en todas las naciones del mundo. Aún aquí en Dominicana.
Cierto.
¿Cierto?
Me preocupo por República Dominicana. Me preocupaba antes como al hijo que ve a su padre derrotado. Hoy me preocupa como al padre que ve a su hijo perdido entre las sombras. y esto me pasa porque no pasa un día sin que vea como muere un poco más la educación dominicana. Es una cuestión complicada, una hidra de nueve cabezas. Cortas una problemática cabeza y dos emergen en su lugar. No es una enumeración sencilla (ni completa), pero creo identificar algunos puntos principales.
Primero esta el problema estructural. Simplemente no existe suficiente infraestructura para darle un espacio digno al estudiante. No adecuado. Digno. Quien no ha visto un estudiante cargando un bloque de cemento no reconoce la diferencia. la nación, aun con la plétora de aulas que se entregan en cada elección, esta falta de espacios dignos de aprendizaje.
Segundo esta el problema formativo. ¿Quienes son los que educan a nuestros hijos? ¿No creen que si pedimos ver diplomas en las paredes de nuestros médicos e ingenieros, también deberíamos hacerlo en las de nuestros profesores? ¿No creen acaso que deberíamos pagarles más que la penosa miseria que les pagamos? ¿ Cómo se puede pedir un joven adulto responsable si el primer modelo que le ofrece el estado es un penoso espectáculo de miseria y apatía?
Tercero está el problema de contenido. Aquí es que la discusión toma un tono macabro. Cualquier educador que se respete le puede atestiguar que la calidad del programa educativo es simplemente patética. Las materias que cursan nuestros jóvenes corren la gama desde anticuadas hasta engañosas. Libros de texto rellenos de mentiras históricas, reliquias del trujillato. Cuadernos llenos de errores, productos de una falta de interés de los ministros y empleados responsables.
Pero este no es el verdadero punto de mi discurso. Me atrevo a ir un poco más allá y decir, "¿es esto todo lo que necesita un niño para ser un hombre?". No un niño cualquiera tampoco. Un niño dominicano, con los problemas intrínsecos de la dominicanidad.
Nuestros niños merecen un programa más completo. Un programa que integre no solo el conocimiento científico y natural, sino que se enfoque en nuestro lado mas flaco: el ético y filosófico. La cívica, harto ignorada y vuelta un chiste, debe ser arrastrada de su marasmo del siglo XIX. Si las matemáticas y las ciencias naturales te hacen conocer la naturaleza, la ética y la filosofía te hacen comprender la realidad. No hablo de meditaciones rumiantes. Hablo de verdad. Hablo de justicia. Hablo de discernimiento.
Ahora, se que creerán muchos que se requiere más 'tigueraje' y menos 'pensamiento' en nuestro ámbito nacional para salir airoso. Que es irreal querer inculcar fundamentos éticos en nuestros hijos. Pero, siendo 'realista', ¿como nos ha ido hasta ahora con eso? Como nos ha dejado parado el tigueraje? Además, ¿por qué solo quedarse en temas "productivos"? No quiero extenderme demasiado, pero es ilógico pensar que para un niño es más importante una base de, digamos, física, que una base de cívica. Algunos serán físicos, pero todos serán ciudadanos.
¿A qué se debe la resistencia entonces? ¿Por qué no quieren los que mandan que tus hijos sean personas completas, capaces al menos de una hermenéutica básica dentro de su entorno social? ¿Acaso es tan simple como que "el bruto es más fácil de comprar"? ¿Llega acaso a que "el formado a medias lo completa cualquier cosa"? Debemos esforzarnos por darles un futuro a nuestra juventud. Ese futuro no esta en una computadora dentro del aula. Ese futuro esta en reconocer que solo una educación fundamentada en la libertad (y la defensa de esta) puede rescatar a un país.
Si cuentas los signos de interrogación en este magro articulo te das cuenta que son muchos. Eso es porque en términos de la educación de la nación dominicana, existen más interrogantes que respuestas. Si al menos tu y yo no las podemos responder, ¿no crees que seria bueno darle a tus hijos las herramientas para hacerlo?
Últimamente estoy lleno de preguntas, pero esta me intriga con su profundidad. Cada nación, cada cultura tiene su ideal de formación básica, mediana y superior. Una mezcla subjetiva, viviendo siempre en el contexto temporal y geográfico en que se esté. Aprenden nuestros jóvenes lo necesario para vivir y progresar. Podemos decir que es esto universal. Ocurre en todas las naciones del mundo. Aún aquí en Dominicana.
Cierto.
¿Cierto?
Me preocupo por República Dominicana. Me preocupaba antes como al hijo que ve a su padre derrotado. Hoy me preocupa como al padre que ve a su hijo perdido entre las sombras. y esto me pasa porque no pasa un día sin que vea como muere un poco más la educación dominicana. Es una cuestión complicada, una hidra de nueve cabezas. Cortas una problemática cabeza y dos emergen en su lugar. No es una enumeración sencilla (ni completa), pero creo identificar algunos puntos principales.
Primero esta el problema estructural. Simplemente no existe suficiente infraestructura para darle un espacio digno al estudiante. No adecuado. Digno. Quien no ha visto un estudiante cargando un bloque de cemento no reconoce la diferencia. la nación, aun con la plétora de aulas que se entregan en cada elección, esta falta de espacios dignos de aprendizaje.
Segundo esta el problema formativo. ¿Quienes son los que educan a nuestros hijos? ¿No creen que si pedimos ver diplomas en las paredes de nuestros médicos e ingenieros, también deberíamos hacerlo en las de nuestros profesores? ¿No creen acaso que deberíamos pagarles más que la penosa miseria que les pagamos? ¿ Cómo se puede pedir un joven adulto responsable si el primer modelo que le ofrece el estado es un penoso espectáculo de miseria y apatía?
Tercero está el problema de contenido. Aquí es que la discusión toma un tono macabro. Cualquier educador que se respete le puede atestiguar que la calidad del programa educativo es simplemente patética. Las materias que cursan nuestros jóvenes corren la gama desde anticuadas hasta engañosas. Libros de texto rellenos de mentiras históricas, reliquias del trujillato. Cuadernos llenos de errores, productos de una falta de interés de los ministros y empleados responsables.
Pero este no es el verdadero punto de mi discurso. Me atrevo a ir un poco más allá y decir, "¿es esto todo lo que necesita un niño para ser un hombre?". No un niño cualquiera tampoco. Un niño dominicano, con los problemas intrínsecos de la dominicanidad.
Nuestros niños merecen un programa más completo. Un programa que integre no solo el conocimiento científico y natural, sino que se enfoque en nuestro lado mas flaco: el ético y filosófico. La cívica, harto ignorada y vuelta un chiste, debe ser arrastrada de su marasmo del siglo XIX. Si las matemáticas y las ciencias naturales te hacen conocer la naturaleza, la ética y la filosofía te hacen comprender la realidad. No hablo de meditaciones rumiantes. Hablo de verdad. Hablo de justicia. Hablo de discernimiento.
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| Háganle caso, la comprensión es tan importante como la idea. |
¿A qué se debe la resistencia entonces? ¿Por qué no quieren los que mandan que tus hijos sean personas completas, capaces al menos de una hermenéutica básica dentro de su entorno social? ¿Acaso es tan simple como que "el bruto es más fácil de comprar"? ¿Llega acaso a que "el formado a medias lo completa cualquier cosa"? Debemos esforzarnos por darles un futuro a nuestra juventud. Ese futuro no esta en una computadora dentro del aula. Ese futuro esta en reconocer que solo una educación fundamentada en la libertad (y la defensa de esta) puede rescatar a un país.
Si cuentas los signos de interrogación en este magro articulo te das cuenta que son muchos. Eso es porque en términos de la educación de la nación dominicana, existen más interrogantes que respuestas. Si al menos tu y yo no las podemos responder, ¿no crees que seria bueno darle a tus hijos las herramientas para hacerlo?
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