Tengo un bebé de un mes de nacido. Nada mantiene a mi hijo más tranquilo que estar pegado de su teta. En el momento en que es despegado de susodicha teta, mi hijo grita de una manera desconsolada, hasta se podría decir de manera iracunda. Llora porque se le ha quitado lo único que conoce le pertenece en esta vida, lo único que le da sentido a su existencia. Llora porque está incomodo con nuestro manejo inexperto de padres primerizos y quiere simplemente mamar hasta el fin de los tiempos, libre de cualquier control parental.
Se podría decir que, si este no viniera de un niño pequeño, el comportamiento aquí descrito es uno engreído y egoísta. Ser egoísta y engreído es un rasgo de supervivencia en un bebé, quien necesita estar mamando todo el día para crecer y hacerse fuerte y sano. Ya cuando va avanzando en edad es necesario destetar. Así se ayuda a formar esa identidad propia, libre del seno materno que será la personalidad firme y establecida del niño/a. Nunca he escuchado de casos en el cual no haya destete, el niño siendo niño por toda una vida hasta lo infirme de la vejez, cuando la teta este muerta y seca y el niño anciano y moribundo.
Excepto que obviamente lo he escuchado y visto con mis propios ojos.
Aunque se que a muchos les gustaría más una comparación con un impávido pene erecto, la verdad es que esta República Dominicana se compara más fácilmente con una teta, tumefacta y llena de leche. A esta teta es derecho y menester estar pegado durante los años formativos, la infancia, la niñez en el colegio, la juventud universitaria. Pero después de esa edad es sin lugar a dudas un acto engreído y egoísta mantenerse pegado de la teta nacional.
Aparentemente el sabor de la leche que mana del poder es tan dulce que enloquece los sentidos de sensatos y criminales. Hombres supuestamente demócratas han sabido durar décadas aferrados al poder, adictos a la ambrosía que es ser presidente de la república. No solo eso, sino que se ceban con la leche de manera tan obvia y grosera que esta les sale de cada orificio corporal.
Vivos ejemplos hemos tenido en las pasadas semanas, cuando los testaferros de Leonel Fernández callan, golpean y maltratan gente por el simple hecho de expresarse en contra del otrora emperador nacional. Paleros (en pleno siglo XXI) los cuales con sus actos revelan que obviamente maman también su dotación de leche, en dosis de 500, 1,000 o 2,000.
Pero no solo podemos acusar a los sapos coprófagos del estado de acaparar la leche de nuestra bien amada teta. Fuimos nosotros mismos los que los instalamos bien agarrados del pezón, dispuestos a vender nuestra dotación por una lamida directa sobre su piel alucinógena. Vendimos nuestro patrimonio a unos sapos que hoy día todavía no paran de croar su preponderancia y su libre conciencia ante un pueblo lleno de niños flacos y brutos que nunca tuvieron acceso a esa leche materna-nacional.
Y para colmo quedan adictos al sabor amargo de los desechos corporales del ex emperador que claman como leprosos deseosos de tocar el manto de Jesús para que vuelva a morder el pezón de la patria, a sacarle ya un poquito de sangre porque leche no le queda desde que su séquito la mamó directa de los poros de el. Gente no conforme con que el presente emperador siga el esquema de empobrecimiento y robo velado por circo romano, sino que lo quieren en turnos, Leo/Dani/Leo/Dani, ad náuseam.
Recuerden amigos y amigas que la leche de la teta que es República Dominicana no nace del subsuelo ni de la ayuda externa ni de la lotería. Nace del esfuerzo de millones de personas que aunque se afanen en no querer serlo son trabajadoras y honestas. Viene del esclavo de zona franca que gana 40 pesos la hora y del dueño de PYME que paga cientos de miles mensuales en ITBIS. Esta teta es tu teta y mi teta. Es muy importante reconocer que hemos regalado lo nuestro, que lo hemos dado a precio de oferta cuando es nuestro don más preciado.
Es importante no dejar que vengan a estas alturas de juego viejos infames a tratar de convencernos de su relevancia. A ser noticia y a ser los eternos dueños de la teta. Son hombres adultos afanados en atragantarse con los bienes del país para beneficio de un círculo de charlatanes que creen que la mejor manera de servir al estado es comprarse carros de lujo y quedar gordos y felices con el esfuerzo ajeno.
Por favor, recuerden. La leche del poder que mana de un estado solo lo hace porque el estado está compuesto de gente dispuesta a dar de si para beneficio de TODOS. A cada quien le toca su turno por derecho y deber. Abusar y acaparar la leche solo deja un montón de niños famélicos y de adultos adictos al "amor paterno" de un presidente haciendo las de emperador.
Así que, siendo honestos, piensen:
¿De verdad quieren que hombres así les sigan mamando su leche?
Ideas, criticas y construcciones pertinentes al ámbito de vida de la República Dominicana. Un enfoque en la filosofía, la educación, la sociología y la política, todo aplicado a Dominicana.
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lunes, 10 de noviembre de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
Viviendo en el vacío temporal de la periferia.
Aquí en la periferia, mi computadora es
vieja y mis dedos teclean sobre teclas desgastadas por el uso. En el centro,
los hechos las noticias ocurren a velocidades imposibles de seguir, infinitos
medios informativos llegando directo a la palma de tu mano. En la periferia
leemos el periódico, el cual siempre parece decir lo mismo, día tras día. Estoy
seguro que es así en toda la periferia, del otro lado del mundo y en cada
esquina del globo. De seguro en Bangladesh también sale en el periódico una
noticia relacionando el apartamento de un político con un narcotraficante. De
seguro en Rwanda sale semanal la versión local del Cardenal abogando contra la
criminalidad y la inmoralidad.
De seguro está detenido el tiempo en el
resto de la periferia, al igual que aquí, donde los sucesos se repiten uno
arriba del otro sin la más mínima respuesta.
En el centro todo ocurre y todo cambia y
todo pasa antes de que haya pasado. En el centro ya Venezuela se lanzo a la
guerra y los bonos de Puerto Rico son basura. La verdad es múltiple y digital e
imparable y mis sentidos de vil periférico solo pueden quedar inundados.
Conozco solo la verdad que me vende Facebook y los tristes aullidos de algún
twitero.
Las revoluciones y guerras se agarran de la
mano de descuentos de Amazon y me confundo y nada reconozco como cierto. ¿Y en
Dominicana qué? ¿Pasa algo en nuestro paraíso/infierno? ¿Te permites en tu
abyecto corazón periférico saber algo, salir afuera y ver, sentir o actuar;
rasgar la neblina del cuento? Nunca lo
he/has hecho, pero te prometo que existe, si existe una humanidad ahogada tras
los anuncios de descuento en Ágora Mall, tras los ‘jingles’ de la Sirena.
Estoy en la periferia, tecleo teclas
desgastadas en una computadora lenta, predicando humanismo en la “seguridad” de
mi hogar. En el centro definen, miden, calculan y expulsan, un millón de
expertos e investigadores dictaminando su vida. En la periferia me canso de
escribir para veinte o treinta amigos que hagan caso a mi perorata. En el
centro, divas sacarinosas te obligan a comprar teléfonos y te hacen llorar de
la alegría por ello.
No se si quiero estar en el centro o en la
periferia. No se si en verdad existan tales lugares. Solo se que de este lado
de la tierra, vivir se siente como mirar por una ventana casi cerrada forzando
la vista para reconocer la realidad al otro lado. Ya no es valido hablar de
tercer mundo, porque los mundos son ajenos los unos de los otros. Todo el mundo
se ve, todo el centro está visible ante nuestros desnudos ojos, reluciente,
descargando su desecho en nuestros hogares y haciéndonos odiarnos por no ser
como ellos.
No los odio. Ni siquiera se si son ese
problemático “otro” que tantos filósofos mejores que yo comentan. Lo que se es
que no los envidio. No quiero ser ellos. No quiero mirar de arriba hacia abajo,
con afán de pendejo salvador o comerciante de miseria. No quiero ser gringo británico,
ni gringo francés, ni gringo alemán, y mucho menos gringo gringo. No quiero ser
un descojonado socialdemócrata del trópico o un pensador de élite dominicano.
Creo que seré yo, tecleando teclas
desgastadas en una computadora vieja. Vil y abyecto a veces. Otras tantas
orgulloso hombre. Otras tantas seré como tu.
jueves, 18 de abril de 2013
Verborrea
La
conciencia escribe pero no se a donde me lleva solo se que cuando me quejo es
simple la perdida de mi vista hacia lo infinito de la creación humana socavado
el pueblo sufriendo hundido bajo la maleza de una jungla eterna, caminante
eterna bajo matorrales de miles invisibles ladrones comiendo tu comida,
bebiendo tu vino, tomando a tu mujer del pelo y golpeándola como un juguete
roto sin valor y sin certeza haciendo el mal sin darse cuenta que es a si mismo
a quien se golpea haciendo el mal a cada hombre y mujer del planeta de un mundo
que no entiende como es que sigue tirando al mar basura y quemando cada metro
cuadrado de bosque cada centímetro o pulgada sin importar como se mide sino
sabiendo que es lo que sucede cada momento cada segundo cada instante de música
que escucho en mis oídos y pierdo el camino de esta avalancha de pensamientos
que no controlo que no puedo mas que verbalizar como la diarrea como el vomito
violento como una violación del espíritu que ya no escuchamos al cual tenemos
olvidado en nuestro sótano inmemorial, entre las piernas de un podrido sistema
que no se cansa de engañar o mentir solo martilla tu cabeza o mi cabeza o su
cabeza con torrentes de pensamientos creados para morir invictos sin oposición
que la mencione o le diga ‘ya basta’, detente, solo sigue y sigue sin parar
avasallando al pobre al mediano engordando al rico al más violento al más
virulento en su casa en nuestro camino cuando dejamos de comprender lo que nos
pasa como pueblo somos victimas de nuestra propia soberbia y nuestra lenta
evolución como pueblo de dinero en vez de pueblo de ideas o pueblo creador
dinero es lo que buscamos entrelazados como migajas de un pan desecho el cual
se horneo para que solo comieran los blanquitos del norte o los mas fieros de
la nuestra tierra verde pero ya no verde marrón como la tierra quemada hasta
volverse lo más yermo e inhabitable de todas las tierras de la América
confundida en el regazo del planeta, una América sin amigos sin ceguera que la
defienda, ya consciente de sus errores pero cometiéndolos sin cesar imparable
en su revuelco hacia una perdición manufacturada en casa, izquierda derecha
centro arriba y abajo mezclados en el lodo de solo dinero poder y flores de
juventud destrozada por miseria y hambre tanta hambre en el esto mago de un
pequeño niño pobre de todos los colores pero más y más negro que lo que quieren
que sea con un terrible acento para los que reclaman la sola pureza inexistente
e irreal de una vida sin amigos solo enemigos que te rodean y te vuelven un
ermitaño insolente y terrorífico a los ojos de la materia los ojos del hombre
los ojos de Dios olvidado acaso por quienes lo nombran como su salvador eterno
igual olvidado que el hombre que le da la gloria igual olvidada la mujer
sufriente por el maltrato y el niño sin país sin terruño que llamar propio y
sin amor sin amor ha nacido tanta gente sin amor que le forme o le cree, sin
amor al que decir ‘te amo’ sin amor nacido en mundo que para el es todo gris y
claroscuro, por eso digo que dejes libre
alguna idea sencilla y la desdobles y la vuelvas tu ira contra las venas llenas
de petróleo toma una idea y hazla acción a favor nunca en contra hazla a favor
de vivir y amar y dar y trabajar y tener paz y dar a los demás no lo que te dan
sino lo que quieres recibir dalo dalo dalo todo y cada segundo no sufras por
sufrir sufre para dar vida y gloria y amor la gente no a la patria o al mundo a
la gente solo a la gente.
Solo a la
gente.
domingo, 9 de septiembre de 2012
"Es que no era fácil."
Me encanta criticar a los demás. Es un fallo de mi
personalidad. Me siento dueño de un buen juicio y una boca locuaz. Que sea así
o no no viene al caso. Lo que si importa es que estoy consciente de que eso está
mal. Pasar juicio es un acto muy humano, pero a la vez muy peligroso. ¿Cuándo
es que se debe dar voz al juicio propio y cuando se debe dejar de lado la opinión?
La respuesta simple es siempre. Pero no es por ahí que
voy. Pregunto porque las palabras son las que moldean las ideas. Incontables
millones de palabras florecen en billones de bocas, y todas ellas crean ideas
en las mentes de quienes las escuchan, No me refiero a inspiración ni al
desprecio; me refiero al simple hecho de que una vez que las letras trascienden
al labio, estas quedan prendidas al mundo. Quedan como minas, esperando
impactar la conciencia del interlocutor.
En ese momento, nos llega la terrible realidad de que
nada en el mensaje nos dice que es bueno o que es malo.
Por eso me preocupo. La responsabilidad de la palabra
escapa casi siempre al que habla. Las repercusiones sociales de una boca que
critica sin criterio son gravísimas. Recientemente, un joven dominicano fue
asesinado en la capital. Noten que horrible suena ese sencillo enunciado.
Ahora, añádanle matices. Digan como era su pelo (largo). Digan como era su piel
(tatuada). Enfaticen el sitio (discoteca). El mensaje final (que fue el que nos
metieron por ojo y nariz en los periódicos de circulación nacional y los
noticiosos televisados) es uno que solo le falta la acusación directa para
decir que merecía las 27 puñaladas.
“Ah, es que no era fácil” es lo que de repente aparece
en la mente de una persona. Ya esa persona fue incitada por sus sensibilidades.
Esa persona probablemente intente propagar este pensamiento. Al final, un
ensordecedor ruido mediático ahoga el simple hecho de una vida cegada.
Yo mismo reconozco que soy culpable de este crimen. En
este mismo blog ni más ni menos. No veo solución al dilema por parte del que
critica. La opinión es un derecho, no importa cuan venenosa sea. Decirle a
alguien que no puede hablar es igual de criminal que llenar a alguien de
mentiras.
Entonces, ¿Cómo discernir? ¿Cómo saber de que flotador
agarrarse en un mar bastante turbio y traicionero? ¿Cuál verdad escoger dentro
de todas las verdades?
Lo primero que puedo sugerir es leerlo todo. Alguien
les dirá que matar a una persona no es tan malo si esta es de dudosa fibra
moral. Lean esa opinión. Analícenla. Ahora lean esta: Justificar la violencia
con la apariencia exterior de una persona es cruel, incorrecto e ilegal. Noten que el enunciado más débil es el que
lanza suposiciones vagas e incita a la violencia y a la exclusión. Ahí está,
entre esas palabras, uno de los mejores refugios del receptor de ideas. Cuando
tengan dudas y no sepan cual es la verdad. En el momento de mayor
susceptibilidad, acepten la idea que sea justa. La idea que sea caritativa para
con todos, y trate a todos por igual.
Reforma migratoria. ¿Expulsión o integración? Derechos
del homosexual. ¿Valoración o rechazo? Violencia contra la mujer. ¿Tradición de
silencio o acción y educación? En cada caso que trasciende, en cada palabra
inundada de sentido, inclínate hacia las palabras que quieren dar y no quitar.
A las palabras que unen. A las palabras que quieren que despiertes y te lo
piden con argumentos, no con gritos desgarradores llenos de odio o apatía. Inclínate
hacia la verdad. No se si te haga libre. Lo más posible es que te robe el
descanso. Pero vas a estar despierto.
Y al que está despierto no lo cogen de pendejo.
sábado, 23 de junio de 2012
¿Por qué acusamos al negro y lo seguiremos acusando?
Hoy mi buen amigo Diego Giron Chalas me indico que leyera un articulo de opinión en la versión digital del periódico El Caribe, escrito por un caballero llamado Felipe Auffant Najri. En susodicho articulo, el cual pueden ver aquí, el señor Auffant explica con lujo de detalles el porqué la "migración de pobres extranjeros" es la mayor causa de la pobreza sostenida de la República Dominicana. No una razón secundaria o un efecto de arrastre dadas las condiciones de ambos países, sino la primera y más relevante razón de nuestra condición tercermundista.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Quiero, sin inflamar mucho mi propio comentario, llevarlos a la Alemania de los años veinte y treinta, donde la mala economía, destrozada en la pos-guerra, se le atribuyó a un grupo muy parecido al grupo haitiano que acusa este caballero. Si argumentan ustedes que los judíos se parecen poco a los haitianos, el parecido radica en su posición como "extranjero indeseable". Vilipendiar a grupos étnicos es una de las maneras más sencillas de intentar lograr unidad económica nacional, aun cuando esos grupos étnicos son pare del motor que impulsa la economía de un país.
Utilizaré el mismo ejemplo que mi hermano Girón (el cual aparece velado en el articulo del señor Auffant) la economía norteamericana del sur de los Estados Unidos funcionaba exclusivamente gracias a la participación forzosa de esclavos negros. Estos eran el estrato más pobre, más extenso y constituido por una población que se consideraba a si misma como extranjera. Esta gente le produjo tanta riqueza al sur que cuando el gobierno federal los trato de liberar de la esclavitud se formo una guerra civil cruel y salvaje, la cual ha marcado a los Estado Unidos desde ese entonces.
Es cierto que la prevalencia de la mano de obra esclava y la falta de automatización que esta generaba fuera un punto decisivo en las hostilidades entre norte y sur. Lo que ningún historiador que se respete te dirá es que esto haya sido culpa de los esclavos. Que la clase dominante en la República Dominicana prefiera darle trabajo a haitianos pobres, sometiéndolos a horarios inhumanos y un trato casi esclavista no es culpa del haitiano. Esa clase dominante gana muchísimo mas dinero por contratar estos trabajadores, contra los cuales el estado se resiste a darles las condiciones más básicas de vida, como educación o seguridad médica.
Eso es sin contar el hecho de que para trabajar aquí hay que vivir aquí, comer aquí, pagar aquí y gastar aquí. No importa cuanta remesa se envíe hacia Haití, la enorme población de haitianos residentes es una parte integra de la economía nacional, reconocido por el hecho de que ya existe mercadeo exclusivamente en creole. ¿O creen acaso que los países se forman por migraciones ricas? Estados Unidos. China. Reino Unido. Son potencias por consolidar a sus diversos y variados grupos étnicos bajo una sola visión nacional, aunque haya sido logrado bajo métodos cuestionables en varias ocasiones.
No tengo que entrar en números de economistas ni en las visiones sesgadas de un caballero hijo de inmigrantes pudientes para entender que el articulo del señor Auffant es de corte fascista. Acusar a un grupo humano cuyo único deseo es trabajar es un delito cometido por las más viles dictaduras y despotismos en la historia. Que una persona dominicana contemporánea se reduzca a tales arranques de intolerancia disfrazada de compasión me llena de terror. Más aun me aterroriza que un periódico de publicación nacional se indigne a publicarle. Además de que, para aceptar de lleno que el haitiano es un mal para la República Dominicana, habría también que aceptar que el dominicano es un mal para Estados Unidos, España, o cualquier otra nación donde pisa suelo.
Esto es síntoma de una baja autoestima a nivel histórico. La cual no sorprende, después de décadas
de abuso, autoritarismo y dictadura de todo tipo de corte. Déjenme asegurarles que los dominicanos no somos pobres por tener de vecinos a los haitianos. Los dominicanos somos pobres porque elegimos horribles gobernantes, quienes nos mantienen pobres, enfermos y brutos para que los sigamos eligiendo. Cuando estamos en la cúspide de descubrirlos en su farsa, nos venden la idea de que "debe de ser culpa de los negros, nunca pero nunca confíes en un negro".
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
Me apena que adultos dizque educados hagan comentarios que están desfasados desde la caída de la Alemania Nazi. Me apena tener que escucharlos y me apena tener que responderlos. ¿Quieren saber cuándo dejaremos de ser pobres? Cuando dejemos de acusar a nuestros vecinos de nuestros problemas, y pongamos manos a la obra a trabajar. Cuando dejemos de acusar a los nuestros y los aceptemos como hermanos.
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viernes, 22 de junio de 2012
Exiliados Emocionales
" No he venido a entretener a mi pueblo. No. Yo no soy artista. No quiero aplausos. Oíd bien. He venido aquí porque yo no creo en el exilio voluntario. He venido porque en mi patria, esclava, como está hoy, es donde está mi deber y nadie debe rehuir de la madre enferma y lisiada, porque es entonces cuando más necesita del amor de sus hijos."
Pedro Albizu Campos
Cuando don Pedro dijo eso acababa de salir de estar preso. En vez de huir a alguna parte donde estuviera seguro, se quedo en su país a seguir la labor por la cual había caído preso. El exilio voluntario es desde hace mucho tiempo, una herramienta del que piensa para poder pensar tranquilo, sin el riesgo de muerte o encarcelamiento. Muchas veces no hay más remedio que irse a otra tierra a abogar por la propia. Llevar la voz a oídos que si respondan a la plegaria. Llevado a un plano mas mundano, podríamos decir que existe también un "exilio emocional", donde la criatura humana se extrae a si misma de su entorno social para poder vivir una vida mas tranquila.
El exilio voluntario puede engendrar frutos, pero también alienación si no se maneja con concentración y honestidad. De la misma manera, el exilio emocional puede traer claridad, pero en este caso, donde radica la diferencia, es en que generalmente trae indiferencia. La indiferencia de aquel que se ha rendido en sus intentos de ser escuchado.
Pero, al igual que don Pedro, hay que darse cuenta de que cuando más nos necesita el país es cuando más problemas tiene. No estoy diciendo que no se vaya quien desea un mejor futuro. Ese es el derecho de cada hombre y mujer en el planeta. Lo que digo es que permitir el abuso sin algún tipo de resistencia es casi lo mismo que estar a su favor. Muchos de los que se van se mantienen bien al tanto de los ires y venires de su nación, intentando ayudar con sus magros recursos. El exiliado emocional, quédese o váyase, se substrae de la discusión, argumentando estar por encima de ella, religiosidad, desinterés o simple aburrimiento.
Cada quien tiene derecho a llevar su vida como desea, mientras no este haciendo daño a nadie. Mi pregunta es: ¿Cuánto daño le está haciendo a su pueblo y a si mismo una persona que no se interesa en su sociedad? Una persona que ve un crimen ser cometido y no levanta su voz en defensa de la víctima es vista con desprecio. Entonces, cuando ocurre el supremo crimen del abuso, la inercia, la opresión y el maltrato de los derechos del pueblo, ¿no están acaso todos obligados a alzar la voz en protesta?
Ya lo dijo don Pedro. No es cosa de deseo personal ni interés. Atender a la madre lisiada es cosa de AMOR. No amor por los simbolos ni lo intangible, sino amor por la tierra y su gente. Un amor que debe ser cultivado, no sea que en su ausencia sea reemplazado. No solo por el odio, sino por la indiferencia. Practique este amor. Quéjese. Denuncie. Manténgase firme y desafiante ante el abuso y sepa en su corazón que usted no es el único, que todos estamos llamados a hacer un esfuerzo por mejorar nuestras vidas.
Porque no es por entretenimiento, ni por llamar la atención. Es porque nuestra madre muere.
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